26.4.05

La realidad se impone (un poco tarde)

Dos conexiones sirias que dejan en mal lugar a la Administración norteamericana. El jefe del equipo de la CIA para la búsqueda del arsenal prohibido en Irak, Charles Duelfer, ha añadido un epílogo (pdf) de 92 páginas a su informe definitivo. En el nuevo texto, Duelfer considera "improbable" que el régimen de Sadam trasladara a Siria antes de la guerra las nunca encontradas armas de destrucción masiva.

La otra noticia tiene que ver con John Bolton, el aguerrido neocon elegido por Bush para ser el próximo embajador en la ONU y cuya confirmación por el Senado ha encontrado algunos obstáculos. Los informes de la CIA enviados a los senadores demuestran que Bolton acusó a Cuba, en 2002, y a Siria, en dos ocasiones en 2003, de tener en marcha programas de armas de destrucción masiva con evidencias muy débiles, en opinión de los servicios de inteligencia.

La actitud de Bolton cumple el patrón empleado a menudo por el Pentágono en los meses anteriores a la invasión de Irak: rechazar las conclusiones de los espías sobre el peligro iraquí y acusarles de estar ocultando una amenaza mucho más seria de lo que plasmaban sus informes. Acto seguido, se solicitaba la información en bruto con que contaban los servicios y se interpretaba de forma que se ajustara a las necesidades políticas de los jefes.

No es de extrañar que los británicos estén cruzando los dedos para que Bolton no salga elegido.