28.4.05

Irak: Gobierno con retraso

Tres meses después de las elecciones, el Parlamento iraquí ha aprobado la lista del nuevo Gobierno iraquí presentada por el primer ministro Ibrahim Yafari. Hay una cierta confusión sobre el número total de ministros, porque algunos medios incluyen los ministros en funciones, y otros no. El Gabinete se compone de 27 ministros, 5 ministros en funciones y cuatro viceprimeros ministros.

Entre las carteras aún por adjudicar de forma definitiva, están las de Defensa y Petróleo. El propio Yafari es el ministro en funciones de Defensa, a la espera de pactar el nombramiento para el puesto de un suní que sea aceptado por los partidos miembros de la coalición. Se dice que algunos de los candidatos manejados han sido vetados por sus antiguas relaciones con el partido Baas. Yafari ha dicho que los nombramientos temporales se confirmarán en unos pocos días.

Vuelve a primera línea Ahmed Chalabi, el político del exilio en quien pensaba el Pentágono para dirigir los destinos de Irak tras el derrocamiento de Sadam. Chalabi es viceprimer ministro y uno de esos ministros en funciones, en concreto de Petróleo.

180 de los 185 parlamentarios presentes votaron a favor del Gabinete. 90 diputados no participaron en la votación.

El gran ausente es el primer ministro saliente, Iyad Alaui, y su partido. Los partidos de la alianza shií ganadora de las elecciones no tenían mucho interés en incluir a Alaui por su política de recuperar a antiguos altos cargos del Baas en puestos importantes de la Administración.

Yafari tenía de tiempo hasta el 7 de mayo para entregar al Parlamento la lista de su Gobierno. Entre los muchos rumores que han circulado en las últimas semanas, está el que contaba que los kurdos estaban impidiendo el acuerdo para provocar el fracaso de Yafari, incómodos con sus ideas islamistas. Nadie lo confirmó, pero, por si acaso, Condoleezza Rice telefoneó al presidente recién elegido, el kurdo Talabani, para convencerle de que acelerara el proceso.

La llamada fue una buena idea. La tardanza en formar el Gobierno estaba provocando numerosas críticas entre la población iraquí, que contemplaba perpleja cómo sus políticos eran incapaces de nombrar un Gobierno.