12.4.05

El comando de la ricina

El 5 de enero de 2003, la Policía británica descubrió que un grupo de presuntos terroristas integristas preparaba un atentado en Londres con uno de los venenos más potentes que existen: la ricina. Todos ellos fueron detenidos. Tony Blair dijo: "El arresto demuestra que ese peligro es real, que está presente y entre nosotros, y que su potencial es enorme".

El 5 de febrero de 2003, Colin Powell, en su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar el programa iraquí de armas de destrucción masiva, citó las detenciones de Londres y denunció que los terroristas detenidos estaban relacionados con el grupo de Al Zarqawi que había encontrado refugio en Irak. Un gráfico colocaba al denominado "UK Poison Cell" dentro de la estructura del grupo "iraquí" de Zarqawi.

La semana pasada, la justicia británica ha emitido su veredicto: inocentes. Los acusados no estaban preparando un ataque terrorista y la ricina sencillamente no existía. Entre los argumentos de la sentencia, hay un dato contundente: dos días después de las detenciones, el principal asesor científico de las autoridades antiterroristas británicas (y director del Biological Weapon Indentification Group) finalizó los análisis de laboratorio y llegó a la conclusión de que no había ningún rastro de ricina entre las sustancias incautadas en la operación policial.

Alguien se equivocó al facilitar la información a las autoridades. Cuando Powell pronunció su discurso, Londres ya sabía que la ricina no exitía. Pero eso de "UK Poison Cell" sonaba tan bien que no pudieron resistir la tentación.