25.3.05

Los cadáveres que desaparecen

El asalto a un campamento insurgente cercano a Tikrit ha demostrado que las tropas iraquíes están comenzando a tener un papel más activo en Irak. Es decir, ya no se dedican sólo a llevar las maletas de los norteamericanos ni huyen despavoridos o se entregan a los rebeldes, como ocurrió en Mosul en los días del asalto a Faluya.

Otra cosa muy diferente es saber hasta qué punto pueden cargar sobre sus hombros la mayor parte de la responsabilidad en los combates. Parecía que el resultado del ataque al campamento apuntaba a un gran éxito, con 85 insurgentes muertos, pero ahora ya no está tan claro.

Los mandos militares norteamericanos dicen que no encontraron tantos cadáveres cuando aparecieron en la zona para ayudar a sus aliados. De hecho, no encontraron ninguno, así que suponen que los insurgentes tuvieron tiempo suficiente como para seguir disparando y llevarse a todos sus muertos. Un prodigio militar.

Un portavoz de un grupo radical ha reconocido que murieron once de sus combatientes. Entonces, según los mandos norteamericanos, la cifra exacta de bajas estaría "entre 11 y 80".

Sí que hay consignar como mérito de las fuerzas iraquíes el que supieran dónde estaba el campamento, la clásica información que es más accesible para una fuerza militar local que para los soldados extranjeros. Pero lo de que tengan buena puntería, esto de momento está por ver.