6.3.05

Emboscada o accidente

Denunciar hechos es relativamente sencillo. Denunciar intenciones es algo más espinoso. Giuliana Sgrena ha dicho que sospecha que el ataque contra el coche en el que viajaba pudo ser deliberado, porque EEUU no aprueba el pago de un rescate a los secuestradores. Más tarde, en unas declaraciones a Reuters, no ha ido tan lejos y se ha limitado a plantear la duda:

"You could characterise as an ambush what happens when you are showered with gunfire. If this happened because of a lack of information or deliberately, I don't know, but even if it was due to a lack of information it is unacceptable."

Al igual que en el secuestro de las dos Simonas, parece que en Italia políticos y periodistas están convencidos de que se ha pagado un rescate, quizá de hasta varios millones de dólares. El ministro de Agricultura ha dicho que "muy probablemente" ha habido un rescate. Una vez más, persiste la sospecha de que el Gobierno italiano ha aceptado pagar dinero para solucionar un problema, el de los italianos secuestrados, que le debilita ante una opinión pública que tiene dudas sobre el apoyo a EEUU en la guerra de Irak.

En el caso de Sgrena, no ha habido intermediarios privados en la negociación del secuestro. Se dice que el agente que murió en el tiroteo había recibido precisamente la misión de conseguir la liberación de la periodista.

Tratándose del Gobierno (de coalición) italiano, es de esperar una larga serie de declaraciones políticas de todos los colores. Un ministro ha criticado a Sgrena, otro pide el castigo para los culpables para no dar la impresión de que Italia es una aliada de EEUU de segunda fila, y otro no se cree la versión dada por los militares norteamericanos.

Hoy se ha sabido la velocidad a la que iba a el coche: entre 40 y 50 kilómetros por hora, al menos según el testimonio del agente que conducía el vehículo. Si eso es cierto, no parece que se pueda alegar que el coche iba a gran velocidad. A menos, claro está, que haya gente que piense que la única forma no sospechosa de conducir por la carretera más peligrosa de Irak (la que lleva al aeropuerto) sea ir en segunda.

Otro asunto bien diferente es si los soldados tienen órdenes de considerar objetivo hostil a todo vehículo que circule por esa carretera del que no tengan noticias previas. Sería imprescindible saber si los agentes italianos comunicaron a los norteamericanos que se dirigían hacia el aeropuerto con Sgrena. Quizá cometieron el error de pensar que no tenían nada que temer. Los iraquíes ya saben que conducir por una zona cercana a una base norteamericana supone por definición un riesgo alto.

Las primeras declaraciones de Berlusconi y la incredulidad con que se ha recibido en Italia la versión norteamericana han provocado una movilización al más alto nivel en Washington. Las disculpas no van a faltar esta vez. Bush, Rice y hasta Rumsfeld han telefoneado a sus colegas italianos para mostrar su pesar. Han prometido una investigación "agresiva" del incidente. Todas las hechas hasta ahora relacionadas con la muerte de periodistas han terminado exculpando a los soldados.

22:53
Como apunta el comentario, el editorial de La Stampa descarta el argumento de la falta de coordinación entre italianos y norteamericanos. Había miembros de los servicios italianos de inteligencia en el aeropuerto de Bagdad, acompañados por un coronel norteamericano, esperando la llegada de Sgrena.