27.3.05

Allá vamos de nuevo

Altos cargos de la Administración de Bush se han reunido con dirigentes de un muy poco conocido partido de la oposición siria. Al igual que ocurrió con el Congreso Nacional Iraquí de Ahmed Chalabi, el Partido de la Reforma de Siria, tiene más seguidores en Washington que en Damasco. Su principal dirigente, Farid Ghadry, abandonó su país hace 30 años cuando tenía diez.

De creer la información de The Washington Post y las declaraciones de Condoleezza Rice, los norteamericanos no están intentando animar a la oposición siria a que derroque el régimen de Asad, sino simplemente informándose, ante el temor de que los acontecimientos de Líbano provoquen la desestabilización de Siria. Qué considerados.

Condoleezza Rice:

"What we're trying to do is to assess the situation so that nobody is blindsided, because events are moving so fast and in such unpredictable directions that it is only prudent at this point to know what's going on".

Muy malos deben de ser los diplomáticos de la embajada de EEUU en Damasco para estar peor informados sobre lo que ocurre en el país que unos opositores que llevan décadas fuera de Siria. Supongo que son gente perezosa que se pasan el día asistiendo a cócteles.

Entre los asistentes a la reunión estaba una hija del vicepresidente, Elizabeth Cheney, a la que el Post califica de "democracy czar". Cheney dirige una división en el Departamento de Estado dedicada a fomentar la democracia en Oriente Medio:

As Principal Deputy Assistant Secretary, Ms. Cheney's duties will include a focus on U.S. bilateral and multilateral efforts to support freedom, democracy and expanded economic and education opportunities in the Broader Middle East and North Africa.

Según su currículum, Elizabeth Cheney, nacida en 1966, no tiene ninguna experiencia directa en Oriente Medio, aunque dirigió en Washington otro departamento relacionado con la zona en 2002 y 2003. Sí ha trabajado como agregada en las embajadas norteamericanas en Budapest y Varsovia.

En la información del Post, se especula con el efecto que tendría una retirada militar de Líbano en la estabilidad del régimen sirio. Sin dar muchos datos, se dice que podría causar el colapso de la dictadura de Asad.

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