26.2.05

Negociación o tanques

La tregua de Sharm el Sheij ha parado el golpe. El atentado de Tel Aviv, con cuatro muertos y decenas de heridos, es una vuelta a la situación anterior a la muerte de Arafat. Pero a diferencia de entonces, el Gobierno israelí no ha hecho personalmente responsable a Abú Mazen, aunque evidentemente le ha exigido que tome las decisiones necesarias para poner fin a esta violencia. No habrá, de momento, represalia israelí.

Abú Mazen ha reaccionado con rapidez, incluso con la petición de una investigación conjunta sobre el atentado. Ya hay varios detenidos entre las personas cercanas al joven de 21 años que hizo estallar la bomba. Una célula de la Yihad Islámica ha reivindicado el ataque. No está claro a esta hora si la orden partió de la dirección del grupo, que se suponía iba a respetar un periodo de calma.

Cabe la posibilidad, verdaderamente peligrosa, de que los grupos armados palestinos comiencen a fragmentarse y surjan bandas armadas sin ningún control. Otra alternativa, sugerida por los dirigentes palestinos, es que sean los libaneses de Hizbolá los que hayan organizado o inspirado el atentado.

Después de cuatro años de muertes, lo que sí está claro es que asesinar a unos jóvenes que hacen cola ante un karaoke no va a acercar a los palestinos a la consecución de ningún logro político. En la situación actual, sólo se puede interpretar como un intento de hacer descarrilar los planes de Mazen y de volver al sendero de la guerra que tan funestos resultados ha dado a los palestinos desde el 2000.

El nuevo Gobierno de Abú Alá tiene su primera prueba de fuego y deberá superar la prueba. La Autoridad Palestina no puede convencer a los israelíes de que ha llegado la hora de negociar y de guardar los tanques en los cuarteles si prosiguen los atentados contra civiles. Ambos Gobiernos son conscientes de que no gozan de mucho tiempo para lograr avances en las negociaciones.

Israel puede conseguir que, de alguna manera, Abú Mazen sea un policía a su servicio si fortalecen su posición dentro de la sociedad palestina. Y la única manera de hacerlo es que Sharon y Mazen se comporten como (improbables) aliados y ofrezcan a sus respectivas sociedades resultados reales. Es eso o volver a sacar los tanques a la calle.