7.2.05

Nacionalizar la guerra

No hay ningún lugar en Irak que esté a salvo de la violencia. Un atentado suicida ha matado hoy a 12 personas frente a un hospital en Mosul. Todas las víctimas eran policías. Media hora después, un coche bomba ha explotado junto a una comisaría en Baquba. Quince personas han muerto. Las víctimas hacían cola ante el edificio para solicitar trabajo.

Los policías iraquíes son el objetivo elegido por los grupos insurgentes para continuar con su campaña de violencia. Se podría decir que es indiscriminada, pero sólo hasta cierto punto. Más de mil policías y soldados iraquíes han muerto asesinados en los últimos meses en una campaña para impedir que el nuevo Gobierno iraquí cuente con unas fuerzas de seguridad efectivas. Y sin policía propia, las autoridades iraquíes están condenadas a seguir contando con la presencia de las tropas norteamericanas. Al Qaeda tiene muy claras sus prioridades en Irak.

The Washington Post cuenta hoy que ha detectado un cambio de opinión entre los iraquíes desde el día de las elecciones. Ahora han comenzado a confiar en su policía, les facilitan información sobre sospechosos y valoran el trabajo que hicieron durante la jornada electoral:

But officials in Baghdad said a relative lull in violence in the capital has fueled the sense that something has fundamentally changed since the vote. A change of attitudes in Baghdad could make a crucial difference in the battle against the insurgency, and a buoyed sense of civic pride is already beginning to change the way the public treats the police, authorities say. "They saw what we did for them in the election by providing safety, and now they understand this is their army and their sons," said Sgt. Haider Abudl Heidi, a National Guardsman wearing a flak jacket at a checkpoint in Baghdad.

Aún es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre estados de ánimo diferentes. Sin embargo, cada vez son más los iraquíes que creen que la violencia sólo raramente golpea a los norteamericanos, mientras que la lista de víctimas iraquíes aumenta cada día, y a veces por decenas.

La "nacionalización" de la lucha contra la insurgencia es, de hecho, la única medicina posible para acabar con la violencia. Los norteamericanos ya han demostrado hasta dónde pueden llegar. Los chicos de Kansas ya han dado todo de sí. Cuanto más tiempo pasen en Irak, más noticias embarazosas aparecerán (Esta vez se han superado: peleas femeninas en el barro). Habrá que pensar en dar una oportunidad a los chicos de Bagdad.