4.2.05

Estupidez del día

(Con un epílogo posterior)
Antes de meternos en cosas más serias, me voy a permitir la libertad de conceder el premio a la estupidez periodística del día a Rosa Gamazo, de la sección de espectáculos de ABC, por destripar el final de la película "Million Dollar Baby". Lo ha hecho en una entrevista a Morgan Freeman.

Lo hace de pasada en una de las preguntas. Freeman no entra al trapo pero, como la chica no tiene muchas luces, eso no le ha impedido incluir el detalle en la entrevista. Le han preguntado en varias entrevistas a Clint Eastwood si ésta es sólo otra película más de boxeo. El director ha dicho que es algo más que eso, pero nunca ha sido muy explícito. No contaba con la masa inerte que algunos periodistas tienen por cerebro.

Por cierto, los jefes de Gamazo tampoco son mucho más inteligente que ella. ¿Nadie vio que la respuesta de Freeman no aportaba mucho y que, a cambio de ello, el artículo reventaba el dramático desenlace de la película?

Epílogo 19 febrero:
Rosa Gamazo me ha escrito para quejarse por haberle concedido un premio a la estupidez. Es lo malo de Google. Alguien pone tu nombre en el buscador y hasta el fin de los tiempos apareces relacionado con un artículo en el que tu reputación queda algo resentida. Por dejar las cosas claras, diré algo que de entrada resulta obvio. Cometer una estupidez no significa ser un estúpido. Yo mismo no soy ningún idiota, pero eso no quiere decir que no haya hecho nunca ninguna idiotez en mi trabajo.

Partiendo de la base de que un solo error no condena a un periodista a galeras para siempre a través de Google, tengo que decir que lo que escribió Rosa en su entrevista a Morgan Freeman fue un error grave y sin justificación que podía haberse evitado fácilmente. Y que se ha acabado la época en la que los patinazos de los periodistas eran ocultados por sus jefes sin que los lectores tuvieran ninguna posibilidad de quejarse (excepto, por ejemplo, con las cartas al director que si son críticas, casi nunca se publican).

Por así decirlo, con Internet ha terminado la era de la impunidad en la que nos hemos movido los periodistas durante tanto tiempo. Ahora si metemos la pata, puede haber alguien que nos lo eche en cara en Internet, y no necesariamente en términos muy amables. A mí me ha pasado.

Sigo pensando que reventar el desenlace de la película con una de las preguntas fue un error imperdonable. Alguien ha escrito que saber el final de una película no le quita las ganas de ir a verla. Me parece estupendo, pero hay mucha gente que no piensa así. En el caso de "Million Dollar Baby", supongo que no hubiera sido dramático contar que la boxeadora acaba en el hospital en una situación desesperada. Muchos boxeadores acaban así. Pero ir más lejos y contar la decisión final que termina tomando el personaje de Clint Eastwood significa ahorrarse, desde el punto de vista del espectador, todo el proceso de dolor por el que tiene que pasar.

A diferencia de "Mar adentro", "Million Dollar Baby" no es una película sobre la eutanasia ni trata un caso real conocido por todos los espectadores. En las entrevistas, Clint Eastwood no ha dicho que ése sea el tema ni ha pretendido plantear un debate público sobre ello. Es posible que en algunas entrevistas aparecidas en EEUU se haya hablado del tema, pero en el día del estreno el ABC, por lo que yo recuerdo, fue el único periódico que decidió contar el desenlace.
¿Se reducía a eso la película? ¿Era su único mérito? Yo creo que no.

Para mí, el error de Rosa es el típico error en el que siempre incurrimos los periodistas. No pensamos en los lectores o espectadores. No pensamos en la información que necesitan ni si algunos de los datos que damos pueden perjudicar a algunas personas. Hay ejemplos mucho más graves que contar el final de una película, pero la base del problema es la misma.

Ahora, con Internet, cualquiera puede recordárnoslo, con la elección correcta de las palabras o sin ella. Nos guste o no. Y la consecuencia debe ser intentar no volver a tropezar en el mismo sitio, no quejarnos.