5.2.05

Cómo se fabrica un titular

Hace una semana, millones de iraquíes realizaron una poco habitual demostración de valor en las elecciones. No es que corrieran un alto riesgo, es que sabían que su centro de votación podía sufrir un atentado masivo. Las medidas de seguridad eran extremas, pero algunos de los miembros del grupo terrorista de Al Zarqawi lograron infiltrarse en los colegios electorales y detonar sus cargas explosivas.

Tras uno de esos atentados, el responsable del colegio pidió a la gente que de momento volviera a sus casas. Los votantes se negaron y decidieron seguir en la fila hasta que se retiraron los cadáveres y los heridos fueron atendidos.

Por todo Irak hubo ejemplos de valor. Al menos en un caso, hubo hasta gente que se enfrentó a los insurgentes con las armas para hacerles ver que no iban a amedrentarles.

Lejos de Irak, en EEUU y Europa, las imágenes provocaron un gran impacto. Se dijo que los terroristas habían fracasado en su intento de impedir la votación, lo que era cierto, y que la violencia no había sido generalizada, lo que era falso. El domingo fue uno de los días, con 260 ataques, con más acontecimientos violentos desde el fin de la dictadura de Sadam.

Las imágenes hablaban por sí solas, pero algunos decidieron hacer llegar a los medios de comunicación su propia interpretación para que no quedara ninguna duda. Los periodistas, como siempre a la caza desesperada de un titular, lo encontraron muy pronto. Y no por sí solos. Se dijo que había votado ya, a las 14.00 hora española, una hora antes del cierre de los colegios, el 72% de los iraquíes, una cifra espectacular si tenemos en cuenta la reducida asistencia a las urnas de los suníes, que son al menos el 20% de los habitantes del país.

En un momento dado, las televisiones norteamericanas lanzaron una cifra, sin que estuviera muy claro quién era la fuente: había votado el 95% en algunas zonas de la parte oeste de Bagdad. Resultaba ridículo. ¿Algunas zonas? ¿Un barrio, una calle, un colegio electoral? Nadie lo sabía.

Poco después de las dos, los responsables de la comisión electoral admitieron de forma algo confusa en una conferencia de prensa que esa cifra del 72% provenía de estimaciones enviadas por las provincias. Pasaron después a decir que creían, otra estimación, que habían votado unas ocho millones de personas. Sobre un censo de 14 millones, eso sería un 57%. Aún era un porcentaje satisfactorio. En los días anteriores a los comicios y de forma anónima, fuentes iraquíes y norteamericanas habían explicado a los periodistas que cualquier porcentaje superior al 50% sería una buena noticia.

Unos días después, en The Washington Post Howard Kurtz cuestionaba el tratamiento que los periodistas habían dado a las cifras de participación. Y no ya sólo por basarse en fuentes tan inseguras, sino porque ni siquiera se podía decir que el censo real estaba compuesto sólo por 14 millones de votantes. Ésos eran los votantes registrados, pero no el censo electoral:

The 60 percent figure is based on the notion that 8 million of 14 million eligible Iraqis turned out. But the 14 million figure is the number of registered Iraqis, while turnout is usually calculated using the number of eligible voters. The number of adults in Iraq is probably closer to 18 million, which would lower the turnout figure. And the registration figure itself is questionable. Anyone who received a ration card was deemed registered, and there was no effort to remove duplicate names or those who sought extra food rations. Election officials concede they did not have a reliable baseline on which to calculate turnout.

Kurtz no ha sido el único en plantear estas dudas. Otros lo han hecho. Greg Mitchell, además de preguntar a Kurtz cómo había llegado a esa cifra, ha contado que los responsables de la comisión electoral dijeron días después a otros periodistas que no sabían exactamente cuánta gente había votado:

Then, in Friday's paper, Burns and Filkins (del NYT) noted that one election commision official was "evasive about the turnout, implying it might end up significantly lower than the initial estimate." They quoted this official, Safwat Radhid, exclaiming: "Only God Almighty knows the final turnout now." They revealed that the announcement of a turnout number, expected to be released this weekend, has been put off for a week, due to the "complex" tabulation system.


Quizá el Dios Todopoderoso ya lo sepa, pero, casi una semana después de las elecciones, nosotros aún seguimos sin saber cuánta gente votó en Irak y cómo consiguieron los periodistas el titular que algunos quisieron introducir en sus crónicas. Por ejemplo, y en el caso de EEUU, para que Fox News vendiera las elecciones desde la misma mañana del domingo como una gran victoria del Gobierno de Bush.

Ayer viernes, los responsables de la comisión electoral volvieron a presentarse ante los periodistas. Seguían sin tener datos de participación, aunque sí del escrutinio en un 30%. Volvieron a decir que las cifras manejadas durante la jornada electoral eran sólo especulaciones:

Dr. Hindawi, the chairman of the election commission, and Hamdiya Husseini, another commission member, said overall figures for voter turnout were still not available. They sought to distance themselves from initial, highly optimistic estimates that ranged above 70 percent of registered voters.

"We speculated a number, and we said that this is only speculation," Dr. Hindawi said. "We hope that this first figure is correct, but we have to wait to give you a correct figure for the turnout."

Los presentadores de Fox "Fair and balanced" News compararon favorablemente los porcentajes del 72% y el 60% con la participación habitual en las elecciones de EEUU. Sus oyentes respiraron tranquilos. En la Casa Blanca, también.

Aquellos que cuestionaron la celebración de las elecciones en un momento en el que el Gobierno interino iraquí y las tropas de EEUU ni siquiera son capaces de garantizar la seguridad en Bagdad (a diferencia de lo que siempre ha ocurrido en Kabul) podían tener razón en teoría, pero estaban tan alejados de la realidad como lo han estado los jefes del Pentágono en los últimos 20 meses. Los shiíes nunca hubieran permitido que se retrasara la fecha electoral. Ya lo intentó EEUU hace un año y fracasó.

Los comicios han dado al futuro Gobierno iraquí una legitimidad que no tenía hasta ahora el Gabinete que preside Alaui. Si las negociaciones para la redacción de la Constitución integran a algunos dirigentes políticos y religiosos suníes, esa legitimidad aumentará. Y todo eso será posible gracias a las elecciones.

Sin embargo, las noticias que se dieron en EEUU y Europa sobre la participación electoral no tenían nada que ver con la legitimidad del nuevo Gobierno iraquí. Sólo fueron una demostración más de que la propaganda, cuando aprovecha su oportunidad y funciona con rapidez, siempre pilla a los periodistas con el cerebro a media asta.