21.2.05

Bush y las drogas

Doug Wead era un amigo de George Bush que grabó varias de las conversaciones que mantuvieron antes del 2000 sobre temas personales y políticos. Ahora ha permitido a un reportero del NYT escucharlas. Bush sugiere que probó la marihuana cuando era joven, pero que nunca lo admitirá porque piensa que sería una forma de decir a los jóvenes que hagan lo mismo. En una revelación algo más delicada, Bush niega haber dicho alguna vez que nunca probó la cocaína.

Antes de presentarse a las elecciones, Bush es consciente de que sus devaneos con las drogas son un asunto que podría costarle muy caro. Lo considera algo propio de una juventud alocada y no está dispuesto a que se hable del tema:

"I am just not going to answer those questions. And it might cost me the election".

En las conversaciones, Bush demuestra que sus convicciones religiosas son sinceras y profundas. Muestra su afinidad con los grupos cristianos evangélicos, aunque se separa de ellos en su odio a los homosexuales, tanto por una cuestión de principios ("No voy a patear a los gays, porque soy un pecador. ¿Cómo puedo distinguir el pecado?") como por razones pragmáticas (puede perjudicar electoralmente al partido republicano).

In Secretly Taped Conversations, Glimpses of the Future President.