15.2.05

Acusaciones y cacerías

Me preguntan en los comentarios si los periodistas tienen patente de corso para mentir, lanzar acusaciones infundadas o sencillamente soltar lo primero que se les pase por la cabeza al calor de una discusión. (Todo a cuenta de la polémica sobre Eason Jordan). La respuesta es, obviamente, no. Si alguien piensa lo contrario, sólo tiene que oír las tertulias de la radio para darse cuenta del error.

En el caso de Jordan, o de cualquier directivo de una empresa periodística, hay que apuntar otro dato: no se puede dar una información alarmante en un acto público sobre una noticia de la que tu medio no ha contado nada. Si eso es verdad, o hay sospechas fundadas de que lo sea, el medio de comunicación debería haber informado de ello. Si no es así, ¿por qué hablar de ello en público?

Eason Jordan hizo unas graves imputaciones en la conferencia de Davos. No se refería a la muerte de un periodista concreto ni acusaba a una unidad militar. Hablaba en términos genéricos de los militares. Ante la protesta de otros asistentes, rectificó en parte, habló de acusaciones de otras personas, de la denuncia de otros periodistas, todo de la forma típicamente confusa que se emplea cuando descubres que o no te atreves a ir más lejos o no tienes pruebas sólidas para mantener esa posición.

Sin entrar en el tema de las muertes de periodistas a manos del Ejército norteamericano, con unas cifras que nadie esperaba antes de que comenzara la guerra, me parece que a la hora de juzgar lo que dijo Jordan hay que tener en cuenta sus dos intervenciones. Cualquiera, y eso incluye a los bloggers norteamericanos, puede criticar el testimonio de Jordan. Una cosa muy diferente es lo que llamo la cacería.

¿A qué me refiero? A insistir durante dos semanas, con varios posts al día en algunos casos, en la exigencia de que el foro de Davos haga pública la grabación de la conferencia cuando varios asistentes al acto han dejado bastante claro lo que dijo Jordan. Según mi recuento, y seguro que me dejo alguno, dos congresistas norteamericanos, el blogger oficial de Davos, un ex alto cargo de las Administraciones de Reagan y Clinton, una blogger independiente y dos directivos de BBC y de The Wall Street Journal (los links están en el post anterior).

Creo que todos coinciden, dando más detalles, en la descripción que he hecho del patinazo de Jordan. Lógicamente, los enfurecidos con el directivo de CNN se fijan más en sus primeras palabras y los otros, en su rectificación posterior.

Me refiero también a un blog llamado Easongate, ya se sabe lo que pasa en EEUU cuando ponen el sufijo "gate" a tu apellido, para organizar la campaña contra Jordan y CNN con cinco objetivos. El último de ellos era recabar información sobre las compañías que se anuncian en la cadena de Atlanta. Por cierto, este blog contó el mismo día en que Jordan dimitió que tenía preparada para colgar en la red la lista completa de anunciantes de la CNN. Es fácil suponer para qué la iban a utilizar.

Fue el día en que Easongate declaró su victoria:

Easongate.com has achieved every single goal on this list. The CNN advertiser database and email program was prepared to go online this evening. Every person on this site worked professionally, with skill and devotion, and covered every angle of the developments.

En cuanto a la catadura de esta gente, ellos mismos se descubren cuando critican hoy un artículo editorial del diario conservador The Wall Street Journal. Para dejar aún más claro que esto no es asunto de izquierda contra derecha, veamos lo que dice el periódico, de cuya sección de opinión se dice a veces, en broma, que está a la derecha del Partido Republicano.

El artículo del WSJ dice que no tiene sentido comparar el caso de Jordan con el de Dan Rather y los errores de la CBS con su reportaje basado en documentos falsos sobre la mili de Bush.

As for Mr. Jordan, he initially claimed that U.S. forces in Iraq had targeted and killed 12 journalists. Perhaps he intended to offer no further specifics in order to leave an impression of American malfeasance in the minds of his audience, but there is no way of knowing for sure.

What we do know is that when fellow panelist Representative Barney Frank pressed Mr. Jordan to be specific, the CNN executive said he did not believe it was deliberate U.S. government policy to target journalists. Pressed further, Mr. Jordan could only offer that "there are people who believe there are people in the military who have it out" for journalists, and cite two examples of non-lethal abuse of journalists by ordinary GIs.

None of this does Mr. Jordan credit. Yet the worst that can reasonably be said about his performance is that he made an indefensible remark from which he ineptly tried to climb down at first prompting. This may have been dumb but it wasn't a journalistic felony.

Esto último es lo que ha indignado a los que atizaron la hoguera. Desde el primer momento, su intención era condenar a Jordan como símbolo de los medios de comunicación tradicionales supuestamente escorados a la izquierda. Por antiamericanos.

Ése era el objetivo de la cacería, y no la cinta de la conferencia de Davos.

La pregunta:
A estas horas nocturnas, creo que voy a dejar para mañana la respuesta a la pregunta: "En su lugar, ¿habrías mantenido las mismas acusaciones?"

No tengo que utilizar el condicional, porque yo sí he tocado el tema de la muerte de dos periodistas por soldados norteamericanos. Puedo explicar, no lo que haría, sino lo que hice. Y lo siento, pero yo sí sé quién es el periodista norteamericano Jules Crittenden, que algunos acaban de descubrir relamiéndose de gusto porque, dicen, lo que cuenta "no saldrá en la prensa española".