10.1.05

¿Y cuándo dice que se van?

Los norteamericanos creen haberlo intentado todo en Irak: desde gobernar por su cuenta utilizando a políticos iraquíes como asesores hasta dejar que éstos encabecen el Gobierno y (supuestamente) lleven las riendas. No emplear toda la fuerza de su Ejército y ordenarle que elimine de raíz un baluarte de la resistencia (ambas cosas, en Faluya). Hay una cosa que aún no se han atrevido a hacer: anunciar públicamente la fecha de la salida de Irak de sus tropas.

Eso fue precisamente lo que les pidió hace unos días la Asociación de Clérigos Musulmanes (una organización suní a la que se considera cercana a la resistencia pero no directamente implicada en atentados o emboscadas) en una reunión con representantes de la embajada de EEUU en Bagdad. Si recibían una fecha, la asociación estaba dispuesta a rescindir su llamamiento a boicotear las elecciones. Según el diario Al Hayat, en ese caso también aceptarían un Gobierno dirigido por los shiíes:

Al-Hayat says that the AMS now says it will accept a Shiite government if it results from the elections, as long as the latter negotiates a firm deadline for the withdrawal of US troops. AMS said that its disagreements with Shiite Grand Ayatollah Ali Sistani were "merely differences of opinion."

Los norteamericanos han rechazado la oferta. Y sin embargo, lo que no se puede discutir en Bagdad sí se puede plantear en Washington. Algunos mandos militares no tienen inconveniente en decirlo en público:

Few officials will talk publicly about that possibility. But in a speech on Oct. 8, Lt. Gen. James T. Conway, who had just completed a tour as commander of all marines in Iraq, said, "I believe there will be elections in Iraq in January, and I suspect very shortly afterward you will start to see a reduction in U.S. forces - not because U.S. planners will seek it, rather because the Iraqis will demand it."

¿Nos hemos perdido algo? No, porque no hay nada secreto en el programa del partido que, muy probablemente, ganará las elecciones iraquíes: la candidatura de 16 partidos shiíes promovida por el gran ayatolá Alí Sistani. El programa de la Alianza Iraquí Unida, como recordaba Juan Cole en su blog, se compone de 7 puntos. El segundo punto es:

Un calendario para la retirada de Irak de las fuerzas multinacionales.

¿A qué esperan entonces?

Ninguna opción está libre de riesgos. Siempre habrá grupos radicales que denuncien que EEUU quiere controlar el petróleo iraquí, incluso cuando no quede allí ningún soldado de Texas. Pero no hay insurgencia a la que se pueda derrotar si no se convence a la población que saldrá ganando si la guerrilla es derrotada. Y en esa lucha política, los norteamericanos van perdiendo entre la población suní.

Siempre queda la opción de la fuerza bruta. Ya tiene nombre. Ahora le llaman la opción El Salvador, según cuenta esta semana Newsweek. ¿En qué consiste? Volvemos a los años ochenta. EEUU financia a fuerza locales "nacionalistas" que incluyen a escuadrones de la muerte para eliminar a la guerrilla local e intimidar a sus partidarios entre la población civil (eliminándoles también, en algunos casos).

¿Funcionará? Que se lo pregunten a los miembros de la comisión electoral de la provincia de Anbar (donde están las ciudades de Faluya y Ramadi). Todos acaban de dimitir por las amenazas de la resistencia. ¿Funciona ser más violento que los violentos? Me parece que no. A menos que también estés dispuesto a cortar cabezas.

Recortes


Iraq: Winning the Unwinnable War. James Dobbins, ex embajador especial de EEUU en Kósovo, Somalia y Afganistán. Foreign Affairs.

By losing the trust of the Iraqi people, the Bush administration has already lost the war in Iraq. Moderate Iraqis can still win it, but only if they wean themselves from Washington and get support from elsewhere. To help them, the United States should pull out its troops as soon as it can without jeopardizing the elections, train Iraqis to beat the insurgency on their own, and rally Iran and European allies to the cause.