9.1.05

Votar bajo ocupación

El mundo árabe tiene muy pocas oportunidades de celebrar una votación en la que el resultado más previsible no sea un 99% en favor del candidato oficial. Sólo por eso las elecciones palestinas de hoy ya son una buena noticia. Los primeros resultados de participación indican que las zonas en las que Hamás es fuerte están siguiendo el llamamiento de los integristas a no participar en los comicios. Algunos medios hablan de una participación alta en las zonas rurales y bastante más reducida en varias ciudades, sobre todo en Hebrón. Otros dicen que se ha votado menos de lo que se esperaba.

Si la abstención alcanza el 40%, significará que la parálisis de la Autoridad Palestina en los últimos años ha contribuido a minar la confianza de la gente en sus políticos. Abú Mazen y Fatah esperan que la participación alcance el 65% de los votantes registrados y que el resto de la abstención quede justificada por la fuerza de Hamás, que aspira a representar como mínimo a una tercera parte de los palestinos.

La votación ha sido confusa y escasa en Jerusalén Oriental. También lo fue en 1996. Los palestinos se ven obligados a votar en las oficinas de correos para que las autoridades israelíes puedan seguir manteniendo la ficción de que toda la ciudad es judía y que sus habitantes palestinos son extranjeros en su propia tierra.

En la práctica, muchos palestinos que viven en Jerusalén Oriental no pueden votar allí y terminan haciéndolo en alguno de los pueblos que rodean la ciudad.

¿Qué puede ocurrir tras los comicios?

Abú Mazen:
El nuevo líder de Fatah saldrá elegido presidente, pero su porcentaje de votación revelará hasta qué punto confían en él sus compatriotas. Los demás candidatos son muy poco conocidos y no representan una amenaza real para su victoria. Un triunfo con menos del 60% de los votos dará que pensar. En ese caso, habría que llegar a la conclusión de que Abú Mazen ha ganado sólo porque era el candidato de Fatah sin que sus ideas hayan influido en absoluto.

Mustafá Barguti:
Los sondeos le dan algo más del 20% de los votos. Ha recibido el apoyo de grupos de izquierda descontentos con la corrupción de la Autoridad Palestina y convencidos de que Arafat y sus asesores sólo negociaban con Israel para aumentar su poder, y no para conseguir el fin de la ocupación israelí. Si sus votos se acercan al 25%, Barguti se convertirá en un actor político indispensable para el futuro. La política palestina se hará más democrática, será más fácil que haya una discusión política en la que las diferencias no queden enterradas por el conflicto con Israel. Barguti no tiene detrás ninguna milicia armada ni grupo violento. Sólo pone encima de la mesa sus ideas.

Un Gobierno limpio:
Contra lo que puedan pensar muchos, los palestinos no quieren de Abú Mazen que les consiga pronto la independencia. Saben que de momento eso está fuera de sus posibilidades. Sí le exigen un Gobierno limpio que no esté bloqueado por la corrupción y las disputas entre dirigentes de Fatah. Quieren que construya unas fuerzas de seguridad que garanticen el orden y pongan fin a la anarquía que reina en Gaza. En el futuro, quizá acepten que Abú Mazen haga tantas concesiones a los israelíes como las que hizo Arafat, pero no más. Cuando la situación mejore, quizá el nuevo presidente pueda convencer a los palestinos de que la paz nunca es gratis y que siempre exige un duro precio político.

Ariel Sharon:
El primer ministro israelí tiene en su mano acabar políticamente con Abú Mazen en cuestión de meses. No le conviene si quiere llevar a cabo la retirada de Gaza. Necesita que Abú Mazen ponga fin a los ataques con cohetes desde Gaza. El próximo presidente palestino pondrá un precio muy alto, pero indispensable: acabar con los controles que mantienen en la práctica secuestrados a los palestinos dentro de sus ciudades.

EEUU y Europa:
Los gobiernos norteamericano y europeos han rezado para que Abú Mazen consiga una victoria clara que le dé legitimidad para controlar a los grupos armados. ¿Pero qué harán por él después de su elección? Hasta ahora, se han limitado a poner dinero. Será mejor que esta vez aporten también alguna idea y capacidad de presión sobre Sharon para convencerle de que la retirada de Gaza sea pactada con los palestinos.