4.1.05

¿Qué nos estamos perdiendo?

El semanario alternativo Seattle Weekly publica dos listas: las noticias más sobrevaloradas por los medios de comunicación de EEUU y las noticias peor contadas, o simplemente ignoradas. Es un ejercicio interesante que se puede hacer también aquí en España. ¿Cuáles son las cosas que están ocurriendo y que los medios no están contando? Se admiten sugerencias.

Yo tengo un ejemplo. Hay una gran escasez de noticias en los medios españoles sobre Guinea Ecuatorial. Teodoro Obiang ha consolidado su dictadura y aumentado su fortuna personal gracias a los yacimientos petrolíferos descubiertos en los últimos diez años. Guinea produce 300.000 barriles de petróleo diarios, de los que el Gobierno puede obtener este año unos ingresos de 1.500 millones de dólares, es decir, unos 3.000 dólares por habitante.

Evidentemente, el silencio informativo sobre la antigua colonia se debe a que la dictadura de Obiang raramente permite la entrada en el país de reporteros españoles. Quizá haya también una falta de interés de políticos y periodistas por lo que es en definitiva un gran fracaso de la colonización española. Como en otros muchos países de Africa, el país sólo ha conocido la dictadura tras la independencia, o por ser más concreto, dos dictaduras, la de Macías y la de su sobrino, Obiang. Los intentos de todos los Gobiernos españoles por mejorar la situación económica del país y fomentar la democracia no han tenido mucho éxito. Parece que entre todos hemos dado a Guinea Ecuatorial por imposible.

En el último año, las únicas informaciones interesantes que he leído sobre Guinea Ecuatorial han aparecido en la prensa norteamericana, sobre todo en Los Angeles Times. Hay una investigación oficial en marcha por los negocios de Obiang con las compañías petroleras que tienen las concesiones y con los bancos utilizados para esconder su fortuna.

Acabo de descubrir otro artículo interesante y lo ha escrito un periodista que ha tenido la oportunidad de visitar Guinea, hablar con el hijo del presidente y varios ministros y, finalmente, ser expulsado del país. Se trata de Peter Maas, autor de excelentes reportajes, que está escribiendo un libro sobre la industria petrolífera. El artículo aparece en la revista progresista Mother Jones y es de lectura muy recomendada: A Touch of Crude:

Equatorial Guinea exemplifies what is known as the "resource curse", the paradox by which countries rich in oil, gas, or minerals tend to suffer rather than benefit, because the abundance of "easy money" undermines healthy economic and political development. In Nigeria -- to cite a classic example -- total oil revenues have topped hundreds of billions of dollars, but poverty is worse than it was before the oil rush began more than 20 years ago; corruption is a national sport, and the country is fissuring along ethnic lines.

In Equatorial Guinea, nearly half of all children under five are malnourished. Even major cities lack clean water and basic sanitation. A health consultant who recently visited Equatorial Guinea for the first time since 1993 wrote with dismay in the International Herald Tribune: "Despite the oil boom, I was unable to see any improvements in the living standards of ordinary people." (Obiang is not among the ordinary: In 1999 he paid $2.6 million -- cash -- for a mansion outside Washington, D.C. One of his wives had a $10,000 daily limit on her Riggs Bank debit card.)

Peter Maas cuenta que Guinea Ecuatorial es el tercer país en el que las empresas norteamericanas están invirtiendo más dinero en Africa (por detrás de las poderosas Nigeria y Suráfrica). EEUU reabrió su embajada en 2003 para potenciar las relaciones con un país que se ha convertido en objetivo estratégico, al igual que los demás productores de petróleo de Africa Occidental. Para reducir su dependencia energética de Oriente Medio, EEUU está aumentando sus importaciones de crudo de Africa. La familia de Obiang no puede estar más satisfecha.

Crude Measures. The author of A Touch of Crude reflects on the resource curse, the hypocrisy of corporate-driven foreign policy, and the perils of reporting in Equatorial Guinea.