17.1.05

Próxima parada: Irán

George Bush intentará construir mejores relaciones con sus aliados europeos en el segundo mandato. La experiencia de Irak le llevará a huir de aventuras militares de fin impreciso. Los neoconservadores perderán el poder y la influencia que consiguieron tras el 11S. Rumsfeld pagará con la dimisión los errores de Irak y abandonará el Pentágono, pero no antes de las elecciones iraquíes.

Pues va a ser que no.

Seymour Hersh bucea en los rincones oscuros del Pentágono y los servicios de inteligencia, y desmiente algunas de las apuestas de las últimas semanas sobre el segundo mandato de Bush. Esto es lo que cuenta en The New Yorker: The coming wars.

Irán será el próximo campo de batalla en la guerra contra el terrorismo. A Irán le faltan de 3 a 5 años para obtener la bomba nuclear, pero EEUU no esperará a que se acerque la fecha límite.

Soldados norteamericanos de las Fuerzas Especiales comenzaron en verano a realizar operaciones secretas dentro de Irán. Su misión consiste en descubrir información sobre las instalaciones en las que los iraníes están trabajando para fabricar armas nucleares. Las patrullas también han colocado mecanismos de detección para tomar muestras que confirmen la emisión de partículas radiactivas.

Más tarde o más temprano, los halcones del Gobierno esperan el fracaso de la negociación de Irán y la Unión Europea. En ese momento, pondrán en marcha la opción militar con el fin de destruir el programa nuclear iraní, o al menos de retrasarlo durante muchos años.

Rumsfeld y el Pentágono cobrarán más protagonismo en los próximos cuatro años, en detrimento de la CIA. Bush ha firmado una orden secreta que autoriza la realización de operaciones de comando contra objetivos terroristas en diez países de Oriente Medio y el sur de Asia. A diferencia de con la CIA, el Congreso no podrá controlar estas operaciones.