3.1.05

La violencia pierde apoyo en Gaza

Abú Mazen continúa enviando a la sociedad palestina un mensaje claro: hay que poner fin a la violencia en la intifada. Esta vez lo ha hecho en Gaza, donde ha criticado los ataques con cohetes contra el sur de Israel:

Abbas (Abú Mazen) urged the militants to refrain from further attacks, saying they are counterproductive. "I say to them, This is not the time for this kind of act. he said. "Do not give Israel more reason to attack us."

Abbas said that Israeli incursions could undermine next week's vote. Israel has said it intends to pull back its forces at least 24 hours before the Jan. 9 election, as long as Israelis are not under attack.

En un complicado encaje de bolillos y con el objetivo de conseguir el mayor número de votos, Mazen ha buscado y recibido el apoyo de grupos radicales, como la Brigada de Mártires de Al Aqsa. Esta relación y sus críticas a la represión israelí han despertado la alarma de algunos ministros israelíes. Deben de pensar que Abú Mazen ha llegado para hacerles el trabajo sucio, lo que no es el caso.

La última encuesta da a Abú Mazen un 65% de votos. El siguiente candidato, Mustafá Barguti, se queda con un 22%.

En una nueva demostración de que algo se está moviendo entre los palestinos, el ex diplomático norteamericano Dennis Ross (enviado especial de las Administraciones de Bush padre y Clinton) ha estado en Gaza y ha descubierto que hay motivos para la esperanza. Sus críticas a Arafat fueron constantes y duras en los últimos años. Ahora, Ross cree que la sociedad palestina está dispuesta a dar una oportunidad a las negociaciones políticas. En Gaza, ha asistido a una conferencia sobre el proceso de paz y su mensaje contra la violencia ha sido bien recibido:

What struck me about these comments was that there was no hesitancy to make them. With the opposition sitting there, with the entire conference being conducted in Arabic and televised throughout the Middle East, declaring that violence against the Israelis was wrong bore no stigma and apparently little risk. Declaring that Palestinians had responsibilities to fulfill was also treated as legitimate, not sacrilegious.

Afterward, when I expressed surprise that neither the audience comments on violence nor my reference to the Palestinian obligation to dismantle the terrorist infrastructure drew rebuttals, Ziad and Samir Shawa (a leading Palestinian businessman) expressed no surprise. In their words, Palestinians wanted to see the violence end.