13.1.05

El príncipe nazi



Las facultades de psicología deberían contar con estudios de postgraduado especializados en la familia real británica. Los programas tendrían el futuro asegurado, ya que los jóvenes miembros de la familia llevan camino de seguir los pasos de sus padres y abuelos.

El último en unirse al intento de llevar la república al Reino Unido es el príncipe Harry. Asistió a una reciente fiesta de disfraces vestido de nazi, o al menos con una camisa parda y un brazalete con la cruz gamada. Ante el escándalo provocado por la fotografía aparecida en The Sun, Harry se ha apresurado a disculparse con un comunicado:

"I am very sorry if I caused any offense or embarrassment to anyone. It was a poor choice of costume and I apologize."

No es suficiente. Como ha dicho el líder del partido conservador, Michael Howard, que resulta que es judío, no estaría nada mal si los británicos pudieran escuchar la disculpa de boca del propio príncipe, el tercero en la línea de sucesión de la corona.

Una asociación judía ha pedido a Harry que acompañe a la delegación británica que viajará pronto a Polonia para asistir a la conmemoración del 60 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz:

"This was a shameful act displaying insensitivity for the victims, not just for those soldiers of his own country who gave their lives to defeat Nazism but to the victims of the Holocaust who were the principal victims of the Nazis," said Rabbi Marvin Hier, dean of the U.S-based Simon Wiesenthal Centre.

La visita a Auschwitz es una idea estupenda, porque no hay que suponer que el príncipe alberga ideas extremistas. Se trata de un caso evidente de ignorancia elevada hasta el extremo de la estupidez. La disculpa de la edad tiene mal pase. Harry tiene ya 20 años. ¿Cómo puede atreverse el muchacho a utilizar ropa y símbolos de los responsables del holocausto? ¿Cuántos británicos murieron en la lucha contra los nazis?

Cromwell, Cromwell, ¿dónde estás?