18.1.05

Demasiado tarde, encanto

Bush sostiene que su victoria en las elecciones le permite no tener que asumir responsabilidades por los errores de Irak. Paul Krugman opta en el NYT por la parábola para describir la actitud del presidente de EEUU:

Un hombre encantador corteja a una mujer y le dice que es un rico empresario. Sin embargo, después de la boda, ella descubre que él ha estado falseando las cuentas, que varios empleados le han demandado por acoso sexual y que su empresa está a punto de declararse en bancarrota. Ella le acusa de haberla engañado. "El momento de pedir responsabilidades ya ha pasado", responde.

Parece un argumento algo crudo, pero funciona. El truco de Irak, crear un problema y luego pedir apoyo para solucionarlo, está a punto de repetirse, esta vez en la reforma del sistema de pensiones.