31.1.05

Algunos disparan demasiado rápido

En un reflejo de lo que ocurre en EEUU, algunos no han perdido el tiempo. Interpretan que las imágenes de las largas colas de votantes iraquíes refutan todas las malas noticias que los medios de comunicación han dado sobre Irak en los últimos meses. Se ha convertido en una costumbre entre los blogs y sus lectores afirmar que los medios tradicionales no se enteran de nada y están al servicio de oscuros intereses, es decir, vendidos a EEUU o a Al Qaeda.

No me voy a poner ahora a cantar las excelencias de esos medios, porque luego por las mañanas, cuando lees los periódicos, se te queda cara de tonto. Lo que sí me gustaría comentar es que la crítica a diarios e informativos de radio y televisión se está convirtiendo en un lugar común tan gastado como las diatribas contra Internet a las que son tan aficionados los directores de los periódicos.

Por ejemplo, echemos un vistazo a los titulares de primera página y de apertura de la sección de internacional de unos cuantos periódicos españoles a cuenta de las elecciones de Irak:

ABC:
Irak vence al miedo y acude a votar en una jornada histórica.
Chiíes y kurdos superan el miedo a las bombas y votan en masa en un ambiente casi festivo.


La Razón.
Irak mira hacia la democracia y planta cara a la amenaza terrorista.
Los iraquíes desafían a la violencia y votan en masa para dar inicio a la democratización del país.


La Vanguardia:
Los iraquíes votan en masa pese a los atentados suicidas.
Los iraquíes votan contra el miedo.


El País:
Los iraquíes desafían al terrorismo y acuden mayoritariamente a votar.
Los iraquíes desafían al terror con votos.


El Mundo:
Los chiíes acuden a votar en masa para hacerse con el poder en Irak.
Los chiíes celebran entre lágrimas y sangre la victoria en las elecciones.


¿Dónde está la manipulación, el antiamericanismo o el supuesto apoyo a la violencia siempre que sirva para criticar la posición de EEUU? El único matiz peyorativo, por ponerse exigente, está en el titular de El Mundo. Es correcto, pero se podría discutir el uso de la expresión "hacerse con el poder".

Los shiíes han tenido en las elecciones una oportunidad histórica para abandonar esa paradójica condición de mayoría oprimida. Sin embargo, nada de lo que han hecho sus líderes hasta ahora lleva a pensar que vayan a aplicar a las demás minorías el tratamiento que han recibido hasta ahora. Lo de "hacerse con el poder" suena un poco amenazante. (Evidentemente, los vendedores de bebidas alcohólicas en Basora cuyas tiendas han sido destruidas podrían tener una opinión diferente).

¿Qué dirían algunos si un periódico hubiera titulado aquí en primera página como The Wall Street Journal?: Iraqi Voters, in Big Turnout, Step Toward Sovereignty. Si los votantes iraquíes han dado un (gran) paso en favor de recuperar su soberanía, significa que ahora no la tienen, y no precisamente por los atentados, sino por la presencia de 180.000 soldados extranjeros. ¿No dirían algunos que se está intentando ocultar el éxito de participación recordando el hecho conocido de que los iraquíes aún no son libres? (Y ahí si entra la influencia de los atentados contra la población civil).

Es cierto que si uno se pone a buscar encuentra errores y, también, algunos prejuicios. Yo mismo escuché ayer en TV una intervención bastante lamentable de un enviado especial. De hecho, la tontería era tan grande que el periodista se desprestigiaba a sí mismo en cuestión de segundos.

Aún veo que mucha gente sigue con el colesterol a tope, lo siento Juan Hervada, por el uso de palabras como resistencia, insurgente o terroristas. Los mismos que dicen que habría que prohibir el término resistencia son los que sostenían que los violentos eran sólo los restos de las fuerzas de seguridad de Sadam o terroristas de Al Qaeda. Y para ser sólo unos restos, están dando bastante guerra.

Y no entiendo que se diga que la palabra insurgentes tenga un matiz positivo, cuando pienso que no tiene ningún matiz entre la gente. Entre otras cosas, porque es una palabra de muy poco uso en España. No así en México, donde hay una Avenida de los Insurgentes.

La gente no es estúpida, ni siquiera la que lee periódicos, y si ve las imágenes de la destrucción causada en plena calle por un coche bomba no necesita que le digan que sus autores son resistentes o terroristas para tener una idea clara de lo que ha ocurrido. Al menos en España, cuando vea los cadáveres mutilados y los coches calcinados, recordará otros atentados terroristas desgraciadamente muy presentes en la historia reciente de nuestro país.

Suelo decir a veces, parodiando a no recuerdo quién, que utilizar el término terroristas en Oriente Medio es como intentar poner multas por exceso de velocidad en un gran premio de Fórmula 1. Uno se queda moralmente muy satisfecho, pero su trabajo no sirve para nada. Lo que importa no es utilizar el término adecuado, sino explicar los hechos y colocarlos en el contexto adecuado. Y no me meto en este último punto, porque entonces sí que tendría que empezar a atizar a los medios de comunicación, y hoy no toca.