17.1.05

Abú Ghraib: la mancha no se extiende

El juicio y condena del soldado Charles Graner por las torturas de Abú Ghrain vuelve a plantear la duda: ¿hasta dónde llegará la búsqueda de responsabilidades por los abusos cometidos por las tropas norteamericanas? ¿Habrá más juicios o los castigos quedarán limitados a un grupo reducido de policías militares?

Los intentos de los abogados defensores de estos soldados por alegar que éstos cumplían órdenes de los oficiales de inteligencia militar no han tenido mucho éxito en los consejos de guerra celebrados hasta ahora. Aparentemente. No han servido para exculparles, pero eso era imposible. Las fotos eran pruebas tan contundentes que no admitían mucha discusión.

Lo que sí buscaban los defensores era reducir la pena, ya que la absolución era imposible. Ningún código de justicia militar permite que un militar se esconda tras la obediencia debida si se trata de cumplir órdenes ilegales. Por la razón que sea, Graner ha recibido una condena de 10 años, cuando la petición del fiscal llegaba a los 15 años.

Graner, que en la vida civil tenía experiencia como funcionario de prisiones, fue siempre señalado como el militar más sádico de todos los implicados, el tipo que parecía disfrutar con los abusos. A él pertenece esta frase:
"El cristiano que hay en mí me dice que esto está mal. Pero el guardia penitenciario que hay en mí me dice "me encanta hacer que un hombre se mee en los pantalones".

Con personajes como éste, es difícil que su declaración tenga mucha credibilidad ante un tribunal. Pero son muchos los testimonios y de soldados muy diferentes como para ocultar el hecho de que los oficiales de inteligencia militar ordenaron a los soldados que vigilaban a los presos de Abñu Ghraib que les mantuvieran despiertos y en estado de extrema tensión. El objetivo era ablandarlos de cara a los interrogatorios. Por su trabajo, los policías ahora enjuiciados fueron felicitados por los interrogadores.

Los superiores a los que hasta ahora no se ha enjuiciado, pero que sí podrían serlo en el futuro, no podían ignorar cómo se estaban cumpliendo esas órdenes. Algunos soldados han declarado que los jefes de inteligencia militar (el coronel Thomas Pappas y el teniente coronel Steven Jordan) llegaron a ver las famosas fotografías en alguno de los ordenadores que había en la prisión.

Aún es pronto para saber si Pappas y Jordan se sentarán en el banquillo de los acusados. Los soldados como Graner no tuvieron ningún contacto con el teniente general Ricardo Sánchez. Pappas, sí. Tampoco recibieron presiones de los generales para obtener información de los interrogatorios de los presos con la que luchar contra la resistencia. Pappas, sí. Y tampoco recibieron, gracias a una orden de Sánchez, el control operativo de la prisión de Abú Ghraib. Pappas, sí.

Si Pappas y Jordan son procesados, los generales comenzarán a poner nerviosos.

Recortes


Abu Ghraib abuse firms are rewarded. Two US defence contractors being sued over allegations of abuse at Abu Ghraib prison have been awarded valuable new contracts by the Pentagon, despite demands that they should be barred from any new government work. The Observer.

Army base has damaged Babylon. Coalition forces in Iraq have caused irreparable damage to the ancient city of Babylon, the British Museum says. BBC.