30.9.04

Un email para un debate

En unas horas, John Kerry comienza a jugar su última carta en la campaña electoral de EEUU. Las encuestas están en su contra, la campaña de Bush prosigue de forma metódica su tarea de demolición del adversario y la mayoría de los votantes parece creer los mensajes que pintan a Kerry como un político oportunista que cambia de opinión en función de los acontecimientos.

No todo está perdido para él, sobre todo desde que comenzó a centrar su mensaje en las críticas a Bush por la situación de Irak. Entra en un terreno arriesgado, porque los sondeos dicen que Bush está teniendo éxito al presentar a Irak como un campo de batalla más en la guerra contra el terrorismo. Pero no tiene alternativa. Kerry no ganará las elecciones si dedica demasiado tiempo a hablar de pensiones, empleos y déficit presupuestario. La guerra es el mensaje.

Llega el primero de los tres debates entre los candidatos y estará centrado en los temas de seguridad y política exterior. Ahí se lo juega todo el candidato demócrata. En sus últimos mítines, Kerry ha utilizado una serie de cifras y hechos que demuestran hasta qué punto se ha deteriorado el conflicto de Irak. Hoy mismo, un atentado en Bagdad ha matado a 41 personas. 35 de las víctimas eran niños.

Bush intentará destacar que Irak ha recuperado la libertad gracias al derrocamiento de Sadam. Kerry intentará explicar que han sido los errores de la Casa Blanca los que han hecho posible el baño de sangre que se está viviendo en Irak.

Si necesita datos, puede echar un vistazo al email enviado a sus amigos por una periodista que trabaja, paradójicamente, para uno de los periódicos más conservadores de EEUU: The Wall Street Journal. El email ha aparecido en la web del Instituto Poynter.

El panorama que pinta Farnaz Fassihi es desolador:

Despite President Bush's rosy assessments, Iraq remains a disaster. If under Saddam it was a 'potential' threat, under the Americans it has been transformed to 'imminent and active threat,' a foreign policy failure bound to haunt the United States for decades to come.

Iraqis like to call this mess 'the situation.' When asked 'how are thing?' they reply: 'the situation is very bad."

What they mean by situation is this: the Iraqi government doesn't control most Iraqi cities, there are several car bombs going off each day around the country killing and injuring scores of innocent people, the country's roads are becoming impassable and littered by hundreds of landmines and explosive devices aimed to kill American soldiers, there are assassinations, kidnappings and beheadings. The situation, basically, means a raging barbaric guerilla war. In four days, 110 people died and over 300 got injured in Baghdad alone. The numbers are so shocking that the ministry of health -- which was attempting an exercise of public transparency by releasing the numbers -- has now stopped disclosing them.


La periodista del WSJ ha perdido toda esperanza. Tampoco confía mucho en el entrenamiento de los nuevos policías y soldados iraquíes que tendrían que sustituir en el futuro a los soldados norteamericanos. Da unos datos que, hasta ahora, no había visto en ningún medio. Cuenta que hasta ahora han muerto 700 policías iraquíes en atentados y que sus filas están repletas de confidentes de la resistencia. Y, lo más sorprendente: los militares se han gastado 6 millones de dólares en enviar a su casa de forma discreta a 30.000 policías que ya estaban entrenados para salir a la calle y de los que sospechaban que podían estar colaborando con el enemigo.

Farnaz Fassihi ha reconocido que es la autora del email, aunque no pensaba que su contenido fuera a hacerse público. Ya hay una reacción de sus jefes, y no es negativa. El director adjunto del periódico, Paul Steiger, ha dicho que se trata de opiniones personales de la corresponsal y ha defendido su trabajo:

Ms. Fassihi's private opinions have in no way distorted her coverage, which has been a model of intelligent and courageous reporting, and scrupulous accuracy and fairness.

Ya lo sabes, Kerry. Hay que leer más el WSJ.

29.9.04

El honor de Mukhtaran Bibi



Mukhtaran Bibi fue violada en un pueblo de Pakistán por un grupo de jóvenes. Cumplían una sentencia dictada por un consejo tribal que castigó así un delito supuestamente cometido por un hermano de Mukhtaran. Las costumbres locales le obligaban a suicidarse para librar a su familia de la humillación sufrida.

No lo hizo y denunció a sus agresores. Recibió una indemnización de 8.300 dólares que ha empleado en construir una escuela para niñas. Y su vida sigue corriendo peligro.

Una historia de heroísmo, contada por Nicholas Kristof en The New York Times: Sentenced to Be Raped.

Poner precio

Nos cuentan que la liberación de Simona Bari y Simona Torretta se ha vivido en Italia como un acontecimiento nacional. Supongo que es porque la noticia de su secuestro preocupó o interesó a todo el país. Es difícil medir este grado de atención, aunque la norma suele ser sencilla: si todos los medios de comunicación se ocupan de un tema, éste pasa a ser un acontecimiento nacional.

En esta ocasión, el Gobierno italiano ha adoptado un papel muy diferente al que tuvo durante el secuestro del periodista Enzo Baldoni, que terminó siendo asesinado por sus secuestradores. El mensaje que se ha hecho público no es el de firmeza ante los terroristas, sino el de un Gobierno embarcado en numerosas gestiones por la liberación de las rehenes. Quizá fue a causa de su condición de voluntarias de una ONG o quizá porque son mujeres. Como ha dicho Arcadi Espada, la plusvalía del horror que se destacó en Beslán, por ser niños muchas de las víctimas, no se ha mencionado tanto en el caso de las rehenes italianas.

De todas formas, ellas se han apresurado a tranquilizarnos. "Es gente que nos ha tratado con respeto y dignidad", han dicho al referirse a sus secuestradores. Es una demostración de que un rehén tiene que revisar su concepto de dignidad cuando le sacan de un lugar a punta de fusil, le cubren la cabeza y le amenazan con matarle. No hay que valorarlo con dureza. Es sólo una forma de sobrevivir.

El Gobierno italiano niega que se haya pagado ningún rescate. Los periódicos italianos han citado la cantidad de un millón de dólares, adelantada por un diario kuwaití que hace unos días informó que la liberación era inminente. La sospecha es legítima. No todos los secuestros que se están cometiendo en Irak tienen como intención aterrorizar a iraquíes o extranjeros. Las autoridades jordanas y varios supuestos intermediarios han intervenido en las negociaciones. Sabah Kadhim, alto cargo del Ministerio iraquí del Interior, tiene claro que se ha pagado un rescate, según Los Angeles Times:

Las autoridades iraquíes sospechan que todos los rehenes liberados el martes fueron secuestrados por criminales que buscaban un rescate, y no por insurgentes que pretendieran obtener una rentabilidad política. "Obviamente, el principal móvil en este caso era el dinero", dice Kadhim. En algunos casos, se cree que los delincuentes han realizado secuestros y luego han entregado los rehenes a grupos insurgentes, quizá a cambio de dinero.

Poner precio a una vida humana parece algo obsceno, pero no debería escandalizarnos. Hay muchos iraquíes que abandonarían su país si tuvieran el dinero suficiente para hacerlo. Quienes sí lo han hecho han sido los médicos, abogados o ingenieros que huyeron de Irak después de sufrir, ellos o un miembro de sus familias, un secuestro. Esta huida es otra forma de salvar la vida pagando un rescate.

28.9.04

Millonarios por Bush


Billionaires for Bush.

Rapeando en la Casa Blanca.

Libres

Buenas noticias desde Oriente Medio, para variar. En Irak, las dos voluntarias italianas han sido liberadas por sus secuestradores. Simona Pari y Simona Torretta fueron entregadas a la Cruz Roja en Bagdad y volarán a Roma en las próximas horas.

Según la agencia Reuters, aún quedan 31 extranjeros secuestrados en Irak.

También ha recuperado la libertad en Gaza el productor israelí de la CNN Riad Abú Alí, secuestrado ayer por un grupo de hombres armados. Este desenlace estaba más claro, porque se relacionaba a los enmascarados con Hamás, y este grupo integrista había difundido un comunicado pidiendo su liberación.

El miedo


Anuncio de la campaña de Johnson en 1964.

"Fear presides over these memories, a perpetual fear." Así comienza la nueva novela de Philip Roth ("The Plot Against America") que se publica en EEUU el 5 de octubre. La trama de la novela parte de una hipótesis: ¿qué habría ocurrido en EEUU y en el mundo si el célebre aviador de ideas antisemitas Charles Lindbergh se hubiera presentado a las elecciones en 1940 y las hubiera ganado ante Roosevelt?

El miedo fue una amenaza permanente a lo largo de la mayor parte del siglo XX. Ahora, no nos jugamos ya la desaparición de la raza humana de la faz de la Tierra, como cuando el holocausto nuclear era una posibilidad, aunque lejana. Pero el riesgo no es menor para aquellos que temen que una bomba acabe con sus vidas.

Los políticos lo saben y están obligados a tomar decisiones que sirvan para mitigar esos temores. Y no sólo eso. El miedo también es un arma política muy efectiva, como se está viendo en la campaña electoral norteamericana. Sirve para sembrar la duda en la mente del votante. Quizá no te guste mucho nuestro candidato, pero ¿serías capaz de enviar tranquilamente a tus hijos al colegio sabiendo que el presidente es nuestro adversario?

El juego tiene unas reglas muy claras desde septiembre del 2001, y todo lo que ha ocurrido desde entonces sirve para hacerlas más evidentes. Los norteamericanos tienen su mirada puesta en lo que pueda ocurrir en países como Irak y Afganistán. Sin embargo, lo que ocurre en otros lugares ya no les parece tan lejano. La tragedia de la escuela rusa de Beslán ha hecho recordar a las madres de medio mundo que sus hijos también pueden verse implicados en acontecimientos terribles que escapan de su control.

La última encuesta que he leído, hoy en The Washington Post, cuenta que Bush mantiene su ventaja sobre Kerry, a pesar de que el presidente obtiene notas negativas en varios apartados. Entre los votantes probables, un 51% dice que votará a Bush y un 45% lo hará por Kerry. La diferencia se ha reducido en las últimas semanas: era de nueve puntos en el sondeo que se hizo tras la convención republicana.

Puede que no se sientan nada cómodos con las ideas políticas de Bush, pero algunos votantes están dispuestos a votarle, porque no confían lo suficiente en Kerry. Por desgracia para los amantes de las soluciones fáciles, se debe a una suma de factores diferentes. Aquí intervienen los errores de la campaña de Kerry y la estrategia de la campaña de Bush, que se dedica a martillear sin descanso a los votantes sobre la presunta debilidad e inconsistencia del candidato demócrata:

Bush's relentless attacks on Kerry have badly damaged the Democratic nominee, the survey and interviews showed. Voters routinely describe Kerry as wishy-washy, as a flip-flopper and as a candidate they are not sure they can trust, almost as if they are reading from Bush campaign ad scripts. But Kerry's problems are also partly of his own making. Despite repeated efforts to flesh out his proposals on Iraq, terrorism and other issues, he has yet to break through to undecided voters as someone who has clear plans for fixing the country's biggest problems.

Bush remains a polarizing figure, strongly admired by his supporters and despised by partisans on the left. Some swing voters who disagree with his policies nonetheless see him as a confident leader and express reluctance to vote him out of office in the middle of the struggle against terrorism, unless Kerry convinces them that he can do a better job.


Al igual que hace cuatro años, Bush tiene una muy clara ventaja entre los hombres (53% a 41%). Lo novedoso es que el sondeo también le coloca por delante en el voto de las mujeres (49% a 46%). El factor Beslán. En el 2000, Al Gore ganó el voto femenino con una diferencia de once puntos sobre su rival.

La cultura del miedo no es una excepción en las campañas políticas de EEUU. Se puede comprobar en una iniciativa que ha puesto en marcha la web del American Museum of the Moving Image. Se llama The Living Room Candidate y permite ver la mayoría de los anuncios electorales emitidos en EEUU desde las elecciones de 1952, cuando ganó Eisenhower, hasta las actuales del 2004.

La lista incluye un clásico de la guerra fría: el anuncio de la campaña de Johnson, en 1964. El rival era Barry Goldwater, el candidato de la derecha más radical que no descartaba el uso de armas nucleares en la guerra de Vietnam. En el anuncio, una niña deshoja una margarita. Con el último pétalo, la imagen de la niña queda congelada y la cámara hace un rápido zoom sobre su ojo derecho. Es un fundido a negro que se convierte, un segundo después, en la explosión de una bomba nuclear. Aparece la voz de Lyndon Johnson:

JOHNSON: Estos son los riesgos: construir un mundo en el que puedan vivir todos los hijos de Dios o entrar en la oscuridad. Debemos amarnos o debemos morir.

VOZ EN OFF: Vote al presidente Johnson el 3 de noviembre. El riesgo es muy alto como para quedarse en casa.

El miedo es el combustible más empleado en las campañas electorales de EEUU. Y lo es, porque funciona.

Los terroristas hablan demasiado

Suele ocurrir con las grandes burocracias. Nunca están a la altura de las expectativas que crean. A veces, los políticos les asignan funciones sin concederles el presupuesto necesario para ejecutarlas. El ejemplo de las cárceles es recurrente. Los políticos reforman el Código Penal y endurecen las penas entre el aplauso de la ciudadanía, y luego se les olvida construir las prisiones necesarias para encerrar a tanto delincuente atrapado. Aumenta la densidad carcelaria hasta niveles inmanejables, tienen que soltar a los presos con penas más leves para aliviar la congestión, y volvemos a la casilla de salida.

El FBI tiene un problema de traductores desde el 11S y aún no lo ha solucionado. En este momento, hay 123.000 horas de conversaciones interceptadas en casos relacionados con el terrorismo y en idiomas que se utilizan en Oriente Medio, Pakistán y Afganistán. Gracias al aumento presupuestario, el número de traductores en nómina del FBI ha pasado desde el 2001 de 883 a 1.214, pero no parece suficiente.

Esas 123.000 horas son sólo el 20% de todo el material interceptado. Eso quiere decir que en tres años el FBI ha grabado 615.000 horas de conversaciones a gente a la que suponen sospechosa de estar relacionada, directa o indirectamente, con grupos terroristas. Una media de 200.000 horas al año.

O los terroristas hablan mucho o EEUU está lleno de terroristas.

27.9.04

Las bombas del Mossad

Hay muchas formas de defender a un Estado y el terrorismo parece ser una de ellas en Oriente Medio. (Alguien dijo que también se podía defender a la democracia en las alcantarillas. Luego, la porquería le alcanzó). Sharon amenazó con atacar a los líderes de Hamás escondidos en el extranjero. La explosión que mató ayer a Izadin al-Sheikh Khalil en Damasco es la forma elegida para que el primer ministro israelí cumpla su palabra.

Los Gobiernos israelíes nunca confirman ni desmienten las operaciones del Mossad en el extranjero. En esta ocasión, no han hecho una excepción, aunque la prensa israelí sí ha comentado que sus fuentes en los servicios de seguridad no se han molestado en negar la autoría con mucha intensidad. Hubo tiempo en que cuidaban algo más las formas. Las declaraciones del viceministro de Defensa, en las que ha amenazado a Siria con nuevos ataques si continúa albergando a terroristas, demuestran que ahora no es necesaria tanta discreción.

El atentado de Damasco demuestra que el Mossad ha vuelto a recuperar la eficacia de la que alardeaba tanto años atrás y que se había convertido en un recuerdo del pasado. En 1997, intentaron asesinar al portavoz de Hamás en Jordania en plena calle y fracasaron. Israel tuvo que calmar al rey Hussein con la liberación del líder espiritual de Hamás, Ahmed Yassin y de varias decenas de presos palestinos.

Otra operación este año en Nueva Zelanda acabó con dos agentes del Mossad encarcelados por utilizar pasaportes falsos. El mundo del espionaje es capaz de emborronar cualquier currículum.

El Mossad responde directamente ante el primer ministro
de Israel, sin interferencias del Ejército o la inteligencia militar. Como de estos temas no se habla públicamente, Sharon no tendrá que responder en el Parlamento y, si lo hace, se limitará a decir que los enemigos de Israel serán perseguidos, no importa dónde se encuentren. El largo historial de Izadin al-Sheikh Khalil, tal y como es descrito en los medios israelíes, hará que su asesinato obtenga un gran apoyo en Israel. Las dudas surgirán si Hamás hace buena su promesa, desmentida unas horas más tarde, de extender al extranjero sus ataques contra israelíes.

Hamás sí ha denunciado que un país árabe ha colaborado con el Mossad en el atentado de Damasco. El nombre del país no se ha mencionado en ninguna declaración, pero se da por hecho que se trata de Jordania. Los autores de la operación tenían dos informaciones que no estaban al alcance de cualquiera: en qué coche viajaba Khalil y cuál era su número de teléfono del móvil (la bomba estalló poco después de recibir una llamada).

Es improbable que Siria responda con alguna medida de fuerza. La prioridad actual del régimen de Damasco es no dar motivos a Washington para que vuelvan a sonar vientos de guerra en el Pentágono. Le interesa que los militares norteamericanos continúen desangrándose en Irak, lo que aleja de un futuro inmediato la posibilidad de nuevas aventuras militares de los halcones neoconservadores. Mientras el frente iraquí siga abierto, los sirios pueden respirar tranquilos. Los asesinatos del Mossad son casi un mal menor.

25.9.04

Apodos para los villanos

En Romenesko Letters, aparece una carta de un periodista de The Washington Post sobre el origen de los apodos de los tipos malos iraquíes tan empleados en los medios de comunicación:

From Tim Page, Washington Post: Am I the only one who has found the list of awkward, pseudo-descriptive nicknames for alleged Iraqi bad guys (and gals) dubious in the extreme? "Dr. Germ," "Chemical Ali," "Mrs. Anthrax" -- they all sound like names that could only have been fashioned by an American -- and an American who has spent too much time reading comic books, at that. I keep waiting for "Doctor Octopus" or "Red Skull" to put in an appearance.

Is there any proof that these individuals are in fact known to your average -- or even not-so-average -- Iraqi by these names? Or is this merely crude propaganda, like that book of playing cards that circulated last year? I've asked a couple of colleagues whose opinions I respect and received radically different answers, so I remain confused. Setting aside, for the moment, all questions of guilt or innocence, should journalists (mostly TV journalists) say that this or that person is "known" by a Marvel Comics nickname if in fact the nickname is nothing but a convenient invention?


Otro periodista responde y dice que cree que la mayoría de estos apodos proviene de los analistas de los servicios de inteligencia, aunque el de Chemical Ali ya tiene una larga historia detrás. Lo usaron primero los kurdos y el propio autor de las matanzas de kurdos con armas químicas llegó a adoptarlo, al menos en una ocasión:

From Derek Rose: Regarding Tim Page's query, press accounts I've read have made it clear that the nicknames "Dr. Germ" and "Mrs. Anthrax" are the inventions of Western intelligence analysts.

But it was the Kurds who dubbed Saddam's cousin, Interior Minister Ali Hassan al-Majid, as "Ali Chimyawi" (Chemical Ali), after his brutal use of poison gas against them in the 1988-89 Anfal campaign. In reports from out of Iraq, both the Christian Science Monitor (April 18, 1991) and the Associated Press (April 17, 1991) cited witnesses as saying Hassan had rounded up youths in Kirkuk and told them, "You know who I am: Chemical Ali." A 1991 BBC media monitoring report also captured the opposition radio using the nickname, as did a U.K. Guardian report from Kurdistan that year.


24.9.04

Los hilos de la marioneta

¿Es Iyad Alawi una marioneta de Washington o la clase de tipo duro que Irak necesita en estos momentos? El discurso que pronunció el primer ministro iraquí ante el Congreso de EEUU parecía haber salido del ordenador de un asesor del comité para la reelección de George Bush. Sus declaraciones en la conferencia de prensa conjunta con Bush tenían el mismo aroma, pero también podrían servir a los intereses de los iraquíes.

La gran duda es si se podrán unas celebrar en enero unas elecciones en condiciones libres. Alawi es consciente de que si hay que esperar a pacificar todo el país, los comicios tendrían que esperar años y algunos, como el gran ayatolá Sistani, no lo permitirían. Por eso, dijo que las elecciones, aunque imperfectas, deben celebrarse:

The Iraqi elections may not be perfect. They may not be the best elections that Iraq will ever hold. They will undoubtedly be an excuse for violence from those who despair and despite liberty, as were the first elections in Sierra Leone, South Africa and Indonesia. But they will take place and they will be free and fair.

Qué más quisiera Alawi que las elecciones de Irak fueran como las de Suráfrica, pero los políticos tienen derecho a ser salvajemente optimistas.

Lo que no pueden es falsear la realidad hasta extremos vergonzosos. Es lo que hizo Alawi en una entrevista en la cadena PBS cuando Jim Lehrer le pidió que respondiera a los que dicen en EEUU que mil vidas de soldados y el gasto de miles de millones de dólares no compensan el derrocamiento de Sadam:

JIM LEHRER: What would you say to somebody in the United States who questions whether or not getting rid of Saddam Hussein was worth the cost of more than a thousand lives now and billions and billions of U.S. dollars?

PRIME MINISTER IYAD ALLAWI: Well, I assure you if Saddam was still there, terrorists will be hitting there again at Washington and New York, as they did in the murderous attack in September; they'll be hitting also on other places in Europe and the Middle East.


Los hilos que sostienen la marioneta quedaron en evidencia con esta respuesta. No quiero extenderme demasiado en desmontar esta tontería (quizá Alawi se sintió enfurecido por la pregunta), pero el periodista podría haberle recordado que SIN Sadam en el poder, los terroristas sí han golpeado algunos lugares de Europa, Oriente Medio y el sureste de Asia, incluida una estación de tren que está bastante cerca de mi casa.

Volviendo al asunto de las elecciones, Alawi sostiene que "14 o 15 de las 18 provincias de Irak son completamente seguras", y que sólo tres provincias tienen "bolsas de terroristas" que extienden la violencia por todo el país. Sin embargo, el panorama que pinta Alawi se contradice con las informaciones de los periodistas en Bagdad y con los comentarios de algunos mandos militares norteamericanos. Para muestra, el primer párrafo de la crónica del corresponsal de Los Angeles Times:

Large swaths of Iraq remain outside the control of the interim government, major highways are fraught with attackers, and interim Prime Minister Iyad Allawi, along with the U.S. Embassy and much of the international community, must conduct business in fortified compounds guarded by tanks, blast walls and barbed wire.

Antes de resultar elegido, Alawi recibió el apoyo de un espectacular 2% de los iraquíes en una encuesta. Hasta Sadam contaba con más seguidores. De entre todos los líderes shiíes que podían haber sido nombrados, Alawi era el menos conocido, pero también era el menos religioso, lo que le convertía en el candidato perfecto para Washington.

Tres semanas después de su nombramiento, en junio, otra encuesta, también encargada por el Gobierno norteamericano, le daba un apoyo del 73% de los iraquíes. La verdad, probablemente, estará en el término medio, o quizá los iraquíes estén dispuestos a defender a cualquier político que les garantice paz y seguridad. Alawi lo sabe y, por eso, en todas sus intervenciones insiste en destacar la seguridad como la prioridad de su Gobierno.

Cuando marca esta estrategia, no se comporta como una marioneta de nadie, sino que defiende los intereses de sus compatriotas. Pero en esta visita a Washington, le han salido unos hilos demasiado visibles. Y esos hilos pueden ser muy malos para su salud. A fin de cuentas, como decía un diplomático europeo citado por Los Angeles Times, lo mejor que puede hacer Alawi para ayudar a Bush en las elecciones norteamericanas es mantenerse vivo hasta entonces.

La mano de Alawi


Quien dude del carácter de Alawi sólo tiene que fijarse en que al primer ministro se le ha visto en Washington estrechar manos con la izquierda. Y no es zurdo. Parece que se rompió la muñeca de la mano derecha cuando, enfadado con algunos de sus asesores, golpeó la mesa con fuerza. Por tanto, la lesión no tiene nada que ver con su decisión de estrechar la mano del ministro israelí de Exteriores cuando se encontró con éste en la Asamblea General de la ONU. Cosas del orden alfabético. Irak e Israel tienen sus escaños juntos en Naciones Unidas.

Afganistán: votos y balas


Modelo de papeleta para las elecciones afganas.

Interesante debate en las páginas de opinión de The New York Times sobre Afganistán. Dos artículos con buenas y malas noticias en un país que celebra el próximo 9 de octubre sus primeras elecciones desde el fin de la dictadura de los talibanes.

Hope Amid the Rubble:
Peter Bergen ha visitado el país y encuentra muchas y positivas diferencias con el Afganistán que conoció en 1999. (Bergen da ahora clases en la universidad y fue uno de los pocos periodistas occidentales que entrevistó a Osama bin Laden). Cree que el presidente Hamid Karzai ha neutralizado con habilidad a dos de los más poderosos señores de la guerra, el general Mohamed Fahim, y el ex gobernador de Herat, Ismail Jan. Diez millones de afganos se han registrado para votar, por lo que las elecciones pueden ser un éxito:

While two out of three Afghans cited security as their most pressing concern in a poll taken this summer by the International Republican Institute, four out of five respondents also said things are better than they were two years ago. Despite dire predictions from many Westerners, the presidential election, scheduled for Oct. 9, now looks promising. Ten million Afghans have registered to vote, far more than were anticipated, and almost half of those who have signed up are women. Indeed, one of the 18 candidates for president is a woman. Even in Kandahar, more then 60 percent of the population has registered to vote, while 45 percent have registered in Uruzgan Province, the birthplace of Mullah Omar. With these kinds of numbers registering, it seems possible that turnout will be higher than the one-third of eligible voters who have participated in recent American presidential elections.

Bergen sostiene que los ataques de los talibanes son cada vez más esporádicos y menos efectivos. Y encuentra fascinante el efecto que unas elecciones libre pueden tener en una región del mundo acostumbrada a regímenes autoritarios:

If the elections are a success, it will send a powerful signal to neighboring countries like Pakistan, Iran, Uzbekistan and Tajikistan, none of which can claim to be representative democracies. If so, the democratic domino effect, which was one of the Bush administration's arguments for the Iraq war, may be more realistic in Central Asia than it has proved to be in the Middle East.

A Chance of Success Slips Away:
Alexander Thier, profesor de la universidad de Stanford, ha sido asesor jurídico de las comisiones para la reforma constitucional y judicial de Afganistán. Su análisis es muy pesimista: no se han cumplido las promesas norteamericanas de un Plan Marshall para un país destrozado por 25 años de guerras. Los últimos tres años no han creado seguridad, estabilidad y prosperidad:

The root of the problem is that we invaded Afghanistan to destroy something, the Taliban and Al Qaeda, but we didn't think much about what would grow in its place. While we focused on fighting the terrorists (and even there our effectiveness has been questionable), Afghanistan has become a collection of warlord-run fiefs fueled by a multibillion-dollar opium economy. We armed and financed warlord armies with records of drug-running and human rights abuses stretching back two decades. Then we blocked the expansion of an international security force meant to rein in the militias. These decisions were made for short-term battlefield gain, with disregard for the long-term implications for the mission there.

Los ejemplos que da Thier no son nada alentadores. Karzai ha escapado ileso de varios intentos de asesinato, Médicos sin Fronteras ha sacado del país a su gente porque su vida corría serio peligro y el tráfico de opio está fuera de control. Generó unos ingresos de 2.300 millones de dólares el año pasado, este año ese volumen podría llegar a doblarse. Karzai está demasiado solo:

President Karzai has begun to show great fortitude in challenging warlords. But his factious cabinet, born of political compromise, has collapsed under the pressure of the country's hurried presidential elections. Outside Kabul, his control remains tenuous in some places, nonexistent in others. Kabul's Supreme Court, the only other branch of government, is controlled by Islamic fundamentalists unconcerned with the dictates of Afghanistan's new Constitution. On Sept. 1, without any case before the court, the chief justice ordered that Latif Pedram, a presidential candidate, be barred from the elections and investigated for blasphemy. His crime? Mr. Pedram had suggested that polygamy was unfair to women. These clerics are trying to establish a system like that in Iran, using Islam as a bludgeon against democracy.

Dentro de unos días, el ministro de Defensa, José Bono, visitará Afganistán coincidiendo con el momento en el que las tropas españolas enviadas estarán plenamente operativas y a disposición de la fuerza multinacional. Esta semana, tres soldados norteamericanos han muerto en enfrentamientos con milicias talibanes. El Departamento de Estado norteamericano ha anunciado hace unos días que la cosecha de opio puede incrementarse este año en un 40%.

Perfil de los principales candidatos a la presidencia de Afganistán. BBC News.
Afghanistan's election challenge. BBC News.

23.9.04

Al-Zarqawi y Al Qaeda



Es el hombre más peligroso de Irak, en un lugar en el que los peligros hablan varios idiomas y visten varios uniformes. Al-Zarqawi se ha ganado a pulso la recompensa de 10 millones de dólares por su cabeza. Aunque su objetivo declarado es expulsar a los norteamericanos de Irak, sus atentados se han cobrado la vida de centenares de iraquíes. En realidad, su plan consiste en provocar una guerra civil para impedir que los shiíes, a los que considera infieles, se hagan con el poder.

Es habitual que Al-Zarqawi aparezca incluido dentro de la estructura de Al Qaeda, aunque algunos medios de comunicación empiezan a dudarlo. Se cree que el terrorista jordano aspira a convertirse en líder de una organización diferente, lo que no le convierte en menos letal. Al-Zarqawi no ha jurado lealtad a Osama, a pesar de que en Afganistán tuvo alguna relación con el líder de Al Qaeda. Una entrevista con un islamista no identificado, aparecida en un periódico árabe editado en Londres, confirma esta sospecha:

With regard to the claims that Al-Zarqawi is affiliated with Al-Qa'ida, the source said: "I wish that he was an Al-Qa'ida representative in Iraq. But the truth is that Al-Zarqawi has his own organization. He is not an Al-Qa'ida member and has no connection to Sheikh Osama (bin Laden). They only employ the same method.

"There is no organizational connection between them, on the contrary, many Arab youth have said that they will swear allegiance to Al-Zarqawi provided that he swear allegiance to Sheikh Osama. They say that so far he has not sworn allegiance, and that he used to say: 'to this day I have not sworn allegiance to Sheikh Osama and I am not acting in the framework of his organization."


Se da por hecho que Al-Zarqawi está escondido en Faluya, lo que le sitúa fuera del alcance de las tropas norteamericanas. Fracasado el experimento de la Brigada Faluya (una unidad de ex soldados iraquíes que recibió el encargo de los marines de imponer el orden y que acabó renunciando o pasándose al enemigo), la ciudad ha pasado a ser un santuario para su grupo. La única alternativa en manos de EEUU es intentar eliminarlo con ataques aéreos. Algunos de ellos han sido efectivos, otros han matado tantos civiles que sólo han servido para aumentar el odio a EEUU en Faluya.

El grupo de Al-Zarqawi, Monoteísmo y Guerra Santa, está detrás de los secuestros y asesinatos de extranjeros, incluidas las dos rehenes italianas y el británico cuya suerte se desconoce a esta hora. Según un informe de los servicios de inteligencia iraquíes, citado por France Press, Al Zarqawi puede contar con hasta 1.500 seguidores por todo el país.

Extra
El diario iraquí Al Zawra ha publicado un largo artículo en el que describe todos y cada uno de los grupos armados que componen la resistencia contra el Ejército norteamericano y el Gobierno iraquí.

Who kills hostages in Iraq? Al Zawra, el 19 de septiembre.

22.9.04

La alianza de la sonrisa


El nuevo comité de sabios para conseguir la paz mundial.

Zapatero, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU:

Por eso, como representante de un país creado y enriquecido por culturas diversas, quiero proponer ante esta asamblea una Alianza de Civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán. Cayó un muro. Debemos evitar ahora que el odio y la incomprensión levanten otro.

No será fácil. Pero el presidente del Gobierno tiene preparada un arma secreta, algo que ni Bush ni los Gobiernos árabes habían contemplado: un comité de sabios.

España somete al Secretario General, cuya labor al frente de la Organización apoya con firmeza, la posibilidad de constituir un Grupo de Alto Nivel para llevar a cabo esta iniciativa.

NOTA DESESPERADA: Leo que las autoridades norteamericanas han desviado un vuelo con destino a Washington al descubrir que viajaba en su interior Yusuf Islam (conocido antes como Cat Stevens). Después de escuchar lo que han dicho Zapatero y Aznar en Nueva York y Washington, propongo que sean interceptados por los medios necesarios todos aquellos aviones en los que viajen hacia EEUU nuestros presidentes o ex presidentes.

Nos ahorraremos más de un bochorno.

Boabdil era de Al Qaeda


El líder de Al Qaeda, Boabdil, se rinde ante los Reyes de España.

José María Aznar, en la universidad de Georgetown:

El problema de España con Al Qaeda empieza en el siglo VIII.

España rechazó ser un trozo más del mundo islámico cuando fue conquistada por los moros, rehusó perder su identidad.

Los alumnos de la universidad de Georgetown son chicos muy inteligentes. Algunos descubrieron en una hora lo que muchos españoles tardaron años en comprender:

A la estadounidense Charlotte el discurso de Aznar le pareció "horrible". "Ve todo o en blanco o negro. Es un regreso a la época de las cruzadas", afirmó.

Otros alumnos se mostraron más entusiastas, aunque les resultó difícil entender a Aznar. El ex presidente del Gobierno empleó un idioma que tenía algunas similitudes fonéticas con el inglés:

Pese a su admiración confesada por Aznar, Rose reconoció que "le habría entendido mejor, si hubiese hablado en español".

Y el país que falta es...

Todos conocemos la obsesión de Bush y Cheney por relacionar al régimen de Sadam con Al Qaeda. El informe de la comisión de investigación del 11S no fue suficiente para hacerles olvidar el asunto. Tampoco cuando la prensa informó que algunas de las fuentes de sus sospechas habían quedado desacreditadas.

Cheney llegó a acusar a los periodistas de ser unos perezosos por no tomarse el tiempo necesario para comprobar lo que, para él, es obvio, que los contactos fueron numerosos y que se iniciaron a finales de los años noventa. Cheney y Bush tienen mucho que ganar si mantienen viva la confusión. Hace sólo dos semanas, una encuesta de Newsweek revelaba que el 42% de los norteamericanos aún cree que Sadam estuvo "directamente implicado" en los atentados del 11S.

The Village Voice ha descubierto un mapa que el Departamento de Estado elaboró a finales del 2001 para mostrar los países en los que se había detectado la presencia de Al Qaeda. La lista es larga. Incluye 45 países.

Hay un país que falta en esta lista oficial: Irak.

21.9.04

Bombas para Irán

La cuenta atrás para un ataque israelí contra el proyecto nuclear de Irán ya ha comenzado. El diario israelí Haaretz y la agencia Reuters han confirmado hoy que EEUU venderá a Israel material militar por valor de 319 millones de dólares que incluye 500 bombas diseñadas para destruir bunkers subterráneos.

La lista de munición, enviada por el Pentágono al Congreso de EEUU, incluye además 2.500 bombas de una tonelada, 1.000 bombas de media tonelada y 500 bombas de 250 kilos. Israel ha utilizado explosivos de esta potencia en algunas ocasiones, según Haaretz:

Government sources said the bomb deal, one of the largest weapons deals of recent years, did not face any political difficulties, despite the use Israel has made of U.S.-made F-16s in some of its assassinations in the territories. The IDF used a one-ton bomb to kill a senior Hamas officer, Salah Shehadeh, in July 2002, an assassination that also took the lives of 15 Palestinian civilians, including children. In September 2003, the air force used a smaller, quarter-ton bomb, to strike at Hamas leaders, but missed. In other cases, half-ton bombs have been used.

Pero estas bombas tienen un destinatario diferente, según un portavoz militar israelí citado por Reuters:

"This is not the sort of ordnance needed for the Palestinian front. Bunker busters could serve Israel against Iran, or possibly Syria," an Israeli source said.

Las bombas antibúnker de una tonelada (conocidas con el nombre de GBU-27 o GBU-28) están guiadas vía satélite y pueden penetrar en construcciones de cemento de entre cinco y diez metros de profundidad. Esto las hace especialmente efectivas en el caso de un posible ataque contra las instalaciones nucleares iraníes, ya que se sospecha que muchas de ellas han sido construidas bajo tierra. Por ello, no parece que los israelíes puedan repetir el ataque de1981, cuando sus aviones destruyeron la central nuclear iraquí de Osirak para intentar acabar con el programa nuclear de Sadam.

U.N. official says 40 nations capable of making nukes. Associated Press 21 septiembre.
A rocket with a camera. Haaretz 7 septiembre.
Arsenal nuclear de Israel. Bulletin of the Atomic Scientists.
La venganza toca a su fin. Guerra eterna 21 abril.

Los soldados de Moore

En Vietnam, muchos soldados mostraban su rechazo a la guerra sumergiéndose en un océano de drogas. De vez en cuando, despertaban y pegaban unos cuantos tiros. Ahora en Irak, prefieren otras sustancias no menos nocivas para el espíritu militar: ver "Fahrenheit 9/11":

Inside dusty, barricaded camps around Iraq, groups of American troops in between missions are gathering around screens to view an unlikely choice from the US box office: "Fahrenheit 9-11," Michael Moore's controversial documentary attacking the commander-in-chief.

Como se entere Rumsfeld, les quita los DVDs.

Via daily kos.

20.9.04

Eddie Adams (1933-2004)



Ha muerto Eddie Adams, autor de una de las fotografías más célebres de la guerra de Vietnam. El 1 de febrero de 1968, en el segundo día de la ofensiva del Tet, el general Nguyen Ngoc Loan (el jefe de la Policía survietnamita) se acercó a un prisionero del Vietcong y le disparó un tiro a quemarropa en la sien. Adams, fotógrafo de Associated Press, estaba allí. Recibió un premio Pulitzer por esa foto.

La imagen se convirtió en un símbolo de la guerra y, de alguna manera, fue adoptada por los grupos pacifistas que se oponían a la intervención norteamericana en Vietnam. Representaba todo lo que estaba yendo mal en el sureste de Asia, la incapacidad de EEUU por controlar a un aliado, Vietnam del Sur, tan sangriento como el enemigo del norte, y la brutalidad de un conflicto que, como todas las guerras civiles, estaba degenerando en un ciclo de venganzas sangrientas.

Sin embargo, el autor de la foto no estaba de acuerdo con esa interpretación. No es que justificara la acción del general, pero sabía que las circunstancias personales del verdugo y su víctima no permitían juicios de valor simples. El ejecutado había asesinado a un amigo del general Loan y también había matado a la esposa de ese amigo y a sus seis hijos.

This interpretation long dismayed Mr. Adams, who accepted General Loan's contention that the man he shot had just murdered a friend of his, a South Vietnamese army colonel, as well as the colonel's wife and six children. "How do you know you wouldn't have pulled the trigger yourself?" Adams would later write in a commentary on the image.

Eddie Adams estaba mucho más orgulloso de otras imágenes obtenidas en Vietnam. Tras el fin de la guerra, cubrió la huida de miles de survietnamitas en frágiles botes (de ahí el nombre de "boat people"). Fueron rechazados por los países limítrofes y muchos perecieron ahogados o asesinados por piratas. Adams subió a uno de esos botes y su reportaje gráfico fue escogido por el Departamento de Estado para convencer al Congreso de EEUU de que permitiera la entrada en el país de 200.000 refugiados.

Después de la guerra, continuó trabajando. Suyos son dos célebres retratos de Jacqueline Kennedy, en el día del entierro de su marido, y de la madre Teresa de Calcuta.

El relato de cómo Adams obtuvo la foto premiada por el Pulitzer revela hasta qué punto es verdad una de las máximas del fotoperiodismo, la que dice que la primera virtud del fotógrafo es estar ahí, en el lugar y en el momento exactos en los que se produce la noticia:

On Feb. 1, the second day of the massive military operation, Adams hitched a ride with an NBC crew and rode toward the sound of gunfire in Cholon, Saigon's embattled Chinese quarter.

Finding no action, they were about to leave when Adams saw police walking out of a building with a bound prisoner.

"All of a sudden, out of nowhere, comes General [Nguyen Ngoc] Loan, the national police chief," he once related. "I thought he was going to threaten the prisoner. So as quick as he brought his pistol up, I took a picture. But it turned out he shot him."

The photo was published on newspaper front pages around the world and increased opposition to the war, illustrating for many the brutal nature of the conflict. It also turned the world against Loan.

"In taking that picture," Adams later told Parade magazine, "I had destroyed [Loan's] life. For General Loan had become a man condemned both in his country and in America because he had killed an enemy in war. People do this all the time in war, but rarely is a photographer there to record the act."


Loan también encontró asilo en EEUU y terminó sus días como propietario de una pizzería en Washington. Años después, Adams visitó a Loan y el ex general le dijo: "Usted estaba haciendo su trabajo y yo, el mío".

La fotografía adquirió un valor como símbolo que estaba muy alejada de las intenciones de su autor. Había dejado de ser suya para convertirse en patrimonio de lo que cada uno creía ver en esa foto. Como ocurre muy a menudo con las grandes imágenes de la historia del fotoperiodismo.

Eddie Adams, Journalist Who Showed Violence of Vietnam, Dies at 71. The New York Times.
Eddie Adams, 71; Pulitzer-Winning Photojournalist.. Los Angeles Times.
Eddie Adams Workshop

17.9.04

La crispación



Están de los nervios en EEUU. No es extraño ante unas elecciones disputadas bajo la sombra de los 3.000 muertos por los atentados del 11S y los 1.029 soldados muertos en Irak desde el inicio de la guerra. La imagen que encabeza este artículo es de la camiseta que llevaba puesta Sue Sapir Niederer en un mitin de Laura Bush celebrado en New Jersey. Su hijo, el teniente Seth Dvorin, de 24 años, murió en Irak en febrero cuando intentaba desactivar una bomba.

As shouts of "Four More Years" subsided, Sapir Niederer, standing in the middle of the crowd of about 700, continued to shout about the killing of her son. Secret Service and local police escorted her out of the event, handcuffed her and placed her in the back of a police van. "Excuse me, what are you charging me with," Sapir Niederer repeated to officers as they arrested her.

Sapir Niederer was charged with defiant trespassing, even though she had a ticket to the rally. As the first lady continued speaking, several people shouted back at Sapir Niederer. One woman yelled, "Your son chose to fight in that war."


Una forma elegante de decirle "jódete". Lo habrá aprendido de Cheney.

Hay otra historia de crispación que tiene gracia, quizá porque no haya muertos de por medio. El candidato demócrata, John Edwards, hizo una breve parada en un aeropuerto de Virginia Occidental y fue recibido por sus partidarios. Un hombre apareció con su hija de tres años, que llevaba un cartel a favor de Bush y Cheney. Uno de los asistentes al mitin se lo arrancó y lo rompió en pedazos. La pobre niña se echó a llorar, como demuestra esta fotografía de AP que aparece hoy en varios blogs. Uno se pregunta qué demonios hacía allí este hombre, y con su hija sobre los hombros.

Un blog proBush se ha escandalizado:

Don't worry, Sophia Parlock, I know how you feel. I'm sure if you were bigger you would have flipped out and chopped off some heads like I did. I hope you remember this day when you're older so you can look back and laugh at how pathetic and desperate the neanderthal-Americans became before they faded into oblivion.

Y otro blog, de signo contrario, ha contado la historia completa del padre de la niña. Resulta que ya es la tercera vez que le pasa algo parecido, porque tiene la costumbre de acudir a mítines demócratas para provocarles, mostrar su apoyo a candidatos republicanos o, simplemente, animarse a discutir con sus adversarios.

Lo hizo en 1996 con un cartel que decía "Recordad a Vince Foster". (Foster era un consejero de la Casa Blanca que se suicidó y cuya muerte fue utilizada por los ultras más desatados para difamar a Clinton. Sugerían que Foster había tenido una aventura con Hillary y que podía haber sido asesinado). También lo hizo en el 2000, cuando se presentó en un mitin de Gore con no uno, ni dos, ni tres, sino doce carteles a favor de Bush. Esta vez le acompañaba su hijo Louis, de 12 años.

Y yo creía que en España hay demasiada crispación en la política.

Es fácil pedir perdón

El País ha pedido perdón por el anuncio que utilizó una imagen de Nueva York sin las torres gemelas para promocionar la suscripción a elpais.es. Lo ha hecho en primera página y con un titular y un texto claros y rotundos:

EL PAÍS, su empresa editora y el Grupo Prisa lamentan profundamente que se haya utilizado como soporte publicitario una tragedia, que en este caso costó la vida a más de 2.700 personas. Pedimos perdón por ello a las víctimas y a sus familiares, a los ciudadanos de Nueva York que vivieron más directamente aquella agresión, a cuantos han visto invadido su correo electrónico por tan ominoso mensaje, y a los lectores todos del diario.

Es tan sencillo como esto. Se comete un error y se piden disculpas. Se incluye un dato equivocado en una información y se rectifica. En general, los medios de comunicación que tienen esta sana costumbre ven reforzada su credibilidad entre los lectores. La soberbia es lo único que les impide hacerlo.

16.9.04

Un anuncio manchado de sangre


Los priones del marketing se han comido el cerebro de El País. Sólo así se explica el anuncio de elpais.es que ha circulado hoy por los emails y blogs del país (en minúscula, pero más importante). ecuaderno, Barcepundit, Escolar y alt1040 han desmenuzado el tema, sobre todo para resolver la duda de si la publicidad era real o un camelo. Como aparece en los comentarios de alt1040, entrando aquí (imagénes del 13 de septiembre) las dudas se despejan: el anuncio ha existido.

"Un día da para mucho", dice el reclamo publicitario, que ofrece dos fotos: el skyline de Nueva York con las torres gemelas y la misma foto retocada para eliminar las torres. La frase tiene los dos sentidos en español: pueden pasar muchas cosas en un día (imagínense en los tres meses de suscripción que se regalan) y, también, cualquiera puede hacer muchas cosas en un día (trabajar, divertirse, volar las torres gemelas...).

Si hablamos de sensibilidad, nos metemos en un plano muy subjetivo, aunque hay motivos de sobra para considerar lamentable colocar juntas la frasecita y las dos fotos. Pero hay algo más: se trata de un reclamo publicitario. La intención de su autor es promocionar las suscripciones a elpais.es, es decir aumentar el volumen de los ingresos de la empresa, es decir, aumentar los beneficios de la empresa. Es decir, ganar dinero. Por tanto, no hay que ser una monjita impresionable para decidir que es una vergüenza que alguien, quién sea, utilice el asesinato de 3.000 personas para ganar dinero.

La imagen ha llegado hasta algunos blogs norteamericanos. Algunos han dado en el clavo preguntando si no hubiera sido mejor utilizar una imagen del 11M en Madrid (esa imagen ya se ha ofrecido en un comentario del blog de Arcadi Espada). Otros han soltado toda la bilis para demostrar que, a veces, los blogs no mejoran la calidad de los comentarios que aparecen en los periódicos: la única diferencia es que pueden insultar más rápido. Convierten la estupidez de un creativo publicitario y de sus jefes en el rasgo definitorio de 40 millones de españoles. No llegan ni al nivel del taxista más idiota que haya conocido.

En este mundo en el que aparecen noticias cada minuto, de las que informan varios de los medios de comunicación propiedad de Prisa, resulta inaudito que El País no haya reaccionado en todo el día. Una razón más para no suscribirse a la web de un periódico que sigue pensando en ciclos de 24 horas. En el mundo real, un día da para mucho. Para El País, parece que sólo da para quedarse mirando a la pared pensando qué hacer.

15.9.04

Genocidio en Darfur



Las conversaciones entre el Gobierno de Sudán y los grupos rebeldes para solucionar la crisis de Darfur han fracasado y podrían quedar suspendidas al menos durante varias semanas. Aunque la situación sobre el terreno no empeore, esto quiere decir que van a morir miles de personas. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que cada mes mueren en los campos de refugiados de Darfur 10.000 personas, muchos de ellos niños, por enfermedades y por la violencia. Un millón de personas viven en estos campos.

La negativa del Gobierno sudanés de desarmar a las milicias árabes que han protagonizado la mayoría de las violaciones de los derechos humanos es motivo suficiente como para que el Consejo de Seguridad de la ONU se decida a imponer sanciones. Se habla de que el Parlamento Europeo pretende aprobar en los próximos días una resolución que calificará de genocidio la actuación del Gobierno de Sudán, un paso que EEUU ya ha dado, pero no los Gobiernos europeos.

Para comprender las raíces históricas del conflicto y la responsabilidad de los Gobiernos sudaneses, resultan útiles estos dos artículos:

Disaster in Darfur. The New York Review of Books.

Dying in Darfur. The New Yorker.

Médicos sin Fronteras tiene varios equipos de emergencia trabajando en los campos de Sudán y acepta donativos para financiarlos. También se puede encontrar información y hacer una aportación en la Cruz Roja.

Tres años desde el 11S:
Cuaderno personal (II)


Belén/Jerusalén. Marzo/abril 2002:
La caída de los talibanes ha arrebatado a Al Qaeda su santuario, pero nadie la considera ya derrotada. Algunos creen que ahora es más peligrosa que nunca, porque temen que esté decidida a poner en marcha a todas sus células durmientes, escondidas sin despertar sospechas en los países occidentales. Con el tiempo, se temerá más a otros grupos, que encontrarán en Al Qaeda la inspiración necesaria para comenzar o continuar su guerra contra Occidente.

En Israel y los territorios palestinos, no necesitan motivación exterior para seguir derramando sangre. El proceso de paz es sólo un señuelo que emplean periodistas y políticos mal informados o amantes de los lugares comunes.

Marzo y abril del 2002 es el momento en el que se cumplen las peores pesadillas. La sociedad israelí recibe en marzo el impacto brutal de los atentados suicidas: restaurantes, discotecas y autobuses se convierten en escenario de un terror indiscriminado. El Ejército israelí lleva años aplicando de forma metódica la medicina del castigo colectivo. Ahora, los palestinos renuncian a mantener algo parecido a una lucha armada para atacar sin misericordia a la población civil israelí. Ambos bandos han llegado a la conclusión de que ya no hay civiles en el enemigo: todos son soldados y todos merecen ser castigados si no se rinden.

Tras los atentados del 11S, Arafat se hizo fotografiar donando sangre como muestra de solidaridad con el pueblo norteamericano. Resulta ser una imagen penosa y vacía. El envejecido Arafat no es consciente de que el mundo ha cambiado después del 11S. Nadie va a aceptar ya alegremente los atentados indiscriminados contra civiles. La imagen del pueblo palestino comienza a desmoronarse en Occidente. Arafat ni puede ni quiere reaccionar. Ariel Sharon aguanta los primeros golpes de los atentados mientras prepara el fin de su viejo enemigo.

Llego a Jerusalén a comienzos de abril cuando los muertos se cuentan ya por decenas. El Ejército israelí está atacando Ramala y Nablus. Se prepara para entrar en Belén y duda si llevar también el asalto a Hebrón. Es el fin de la Autoridad Palestina.

La tarde anterior al asalto a Belén, estoy en la plaza Manara, junto a la iglesia de la Natividad. Los milicianos de Fatah se pasean con aire relajado por las calles. No dan la impresión de estar atemorizados por la presencia de decenas de tanques a las afueras de la ciudad. Quizá ya sepan lo que van a hacer. Dudo en quedarme a pasar la noche allí, pero llego a la conclusión de que el asalto israelí va a ser una simple escaramuza, irrelevante comparada con lo que está pasando en otros sitios.

Me equivoco. Cuando entro en Belén, al día siguiente, el centro histórico, rehabilitado con el dinero de los países europeos, es un tiroteo permanente. No se puede llegar hasta la zona de la iglesia, así que decidimos quedarnos en las oficinas de una TV local palestina. Un fotógrafo sueco me dice que los soldados les han disparado por encima de sus cabezas para obligarles a volver atrás. El primer día de este tipo de asaltos es siempre el más peligroso. Todos disparan contra todos. Es mejor esperar a que se consoliden las posiciones, que cada uno sepa dónde está el enemigo y dónde están los periodistas.

Pasamos la noche en Belén. Al principio, hasta podemos seguir los tiroteos en directo porque una cámara fija colocada en el tejado por la TV local permite ver lo que está sucediendo en Manara. Los milicianos deciden prescindir del martirio y optan por esconderse en la iglesia de la Natividad.

La iglesia tiene una puerta de una altura mínima, casi no llega al metro y medio. La tradición dice que la hicieron tan pequeña para que los cruzados no entraran montados a caballo. Ni entonces ni ahora, los tipos que tiran de espada o fusil AK-47 suelen ser muy considerados con los lugares de culto.

Al tercer día de asedio, los periodistas decidimos romper la monotonía de los combatientes organizando una expedición para penetrar en las callejuelas que dan a la plaza de la iglesia. Unos 30 periodistas, encabezados por la inevitable bandera blanca, echan a andar desde el hotel Star. Como suele ocurrir en estos acontecimientos, los anglosajones organizan el sarao y, cuando suenan algunos tiros, lo que no tenía que sorprender a nadie, dejan que sean los españoles y los italianos los que encabecen la marcha. El encontronazo con los soldados se desarrolla de manera bastante civilizada para lo que podía haber pasado. La cosa no llega a mayores y nos permite tomar algunas imágenes de las zonas más dañadas de Belén.

Políticamente, los enfrentamientos parecen terminar en tablas. Los milicianos de Belén son sacados del país y enviados a Europa. La Mukata de Arafat queda destruida, pero EEUU impide que Sharon termine el proyecto que empezó en Líbano en 1982: matar al líder de la OLP. Los israelíes sufren un duro castigo en Jenin, y responden demoliendo decenas de casas y matando, probablemente, a decenas de milicianos armados y civiles.

El veredicto de empate es engañoso. Arafat sólo ha salvado la vida y ahora queda en una especie de arresto domiciliario con derecho a dar entrevistas. Sharon ha ganado. Se ha ganado el apoyo de las dos únicas circunscripciones electorales que le interesan: la sociedad israelí y la Casa Blanca.

Un día antes de que me vaya de Jerusalén, un palestino salta por los aires y se lleva consigo la vida de diez israelíes en el mercado de Mahane Yehuda, una parada obligatoria para los periodistas cuando quieren pulsar la opinión de los habitantes de la ciudad. Estamos muy cerca del lugar de la explosión y salimos corriendo hacia allí.

Una curva de la calle no nos deja ver el autobús que ha quedado destrozado junto a la parada. La policía ha tenido tiempo de formar un cordón que nos impide seguir. Nos dicen que nos larguemos y nos obligan a retroceder. Pero, sorprendentemente, un policía nos coge a lazo a varios periodistas y, a través de calles laterales, damos un rodeo y nos sitúan justo frente al vehículo destrozado. En primera línea. Ya hay otros periodistas esperando allí.

Supongo que es porque van a llegar miembros del Gobierno y quieren hacer declaraciones. No exactamente.

Los cadáveres, o lo que queda de ellos, han sido introducidos en grandes bolsas negras, que son colocadas sobre el suelo formando una fila que cruza toda la calzada. Algunas bolsas son terriblemente pequeñas. Y están a poco más de diez metros de nosotros. Los cámaras de televisión colocan el trípode, fijan la cámara, enfocan y tienen todo el tiempo del mundo para tomar sus imágenes. Plano general de la fila de bolsas. Plano corto de una de ellas. Paneo de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Plano de los enfermeros que ponen una bolsa en una camilla y la meten en una ambulancia. No hay prisa. Tómense su tiempo.

En las últimas semanas, la atención internacional no ha estado centrada en los atentados suicidas de marzo, sino en el sitio de la iglesia de Belén, el acoso a Arafat y la sangrienta toma de Jenin. Todas son noticias que presentan a los palestinos como víctimas de la superioridad militar israelí.

Con su inusual cortesía hacia la prensa extranjera, el Gobierno israelí ha decidido que el atentado de Mahane Yehuda servirá para contar su versión del conflicto. El 11S ha cambiado el curso de la historia de la guerra entre israelíes y palestinos. Sharon lo sabe. Aparentemente, Arafat no se ha enterado.

De lo contrario, hubiera ordenado a su gente que saliera a la calle a quemar retratos de Osama bin Laden.

14.9.04

Sólo un día más

Un día más en Irak. Un día más en el que corre la sangre. Los medios de comunicación se centran en la matanza de Bagdad, pero hay mucho más. Hoy ha ocurrido esto en Irak:

-Un coche bomba explota en un mercado de Bagdad, cerca de una comisaría. Mueren 47 personas en el peor atentado terrorista en Irak en los últimos seis meses.
-Tirotean un autobús policial en Baquba. Mueren 12 personas. El grupo del terrorista jordano Al Zarqawi reivindica los dos atentados.
-Un soldado norteamericano muere y otros cinco resultan heridos en una emboscada cerca de Mosul.
-Dos soldados norteamericanos mueren y tres quedan heridos al explotar una bomba al paso de un convoy militar en Bagdad.
-Aparece en Internet una cinta en la que los miembros del grupo de Al Zarqawi decapitan a un rehén turco.
-Un grupo de insurgentes abre fuego contra un convoy norteamericano que iba a entrar en Ramadi. Los soldados responden y matan a diez personas.
-El ataque contra un oleoducto en el norte de Irak obliga a cerrar una central eléctrica, lo que deja sin luz a buena parte del país, incluidas algunas zonas de Bagdad.
-Un grupo terrorista iraquí afirma haber secuestrado a dos australianos en Irak y amenaza con matarlos. Nada se sabe aún de los dos periodistas franceses y las dos voluntarias italianas secuestrados desde hace unos días.

La prensa española no hace más que comparar lo que está ocurriendo en Irak con las expectativas creadas por Bush para justificar la invasión y posterior derrocamiento de Sadam. Contrastar las declaraciones de los políticos con la realidad es un ejercicio periodístico normal y necesario, siempre, eso sí, que los periodistas no intenten ajustar la realidad a sus preferencias.

Y lo que ocurre en EEUU es que cada vez está más claro que el baño de sangre iraquí no está perjudicando a las posibilidades de reelección de Bush. Lo malo para Kerry no es que los sondeos sigan colocándole a cerca de diez puntos de Bush, sino que también está por detrás en algunos Estados clave, como Ohio, Florida y Pennsylvania. Si Kerry no gana en dos de esos tres Estados, tiene casi garantizada la derrota.

Parece difícil que los republicanos puedan obviar la situación de Irak en su campaña. De hecho, no lo hacen, pero siempre en un contexto favorable para sus intereses. ¿Cómo lo hacen? Evidentemente, no continúan prometiendo que aparecerán las armas de destrucción masiva, no son tan idiotas. Estos dos párrafos, sacados del discurso que Bush dio en Michigan hace unos días, dejan claro a qué me refiero:

We have led, many have joined, and America and the world are safer. This progress involved careful diplomacy, clear moral purpose, and some tough decisions. And the toughest came on Iraq. We knew Saddam Hussein's record of aggression and support for terror. We knew his long history of pursuing, even using, weapons of mass destruction. And we know that after September the 11th, our country must think differently. We must take threats seriously before they fully materialize. (...)

I have a decision to make. (Se refiere a la decisión de invadir Irak.) The decision only comes to the Oval Office, a decision no President wants to make, but must be, must be prepared to make, and that is: Do I trust the word of a madman, forget the lessons of September the 11th, or take action to defend this country? Given that choice, I will defend America every time.


Sadam Hussein y el 11 de septiembre en el mismo párrafo o, incluso, en la misma frase. No necesita más.

La guerra sucia de Rumsfeld



The Guardian publica un extracto de "Chain of Command: The Road from 9/11 to Abu Ghraib", el libro de Seymour Hersh sobre las torturas en Guantánamo y Abu Ghraib. Algunas de las revelaciones ya aparecieron en los artículos publicados en The New Yorker: Chain of Command y The Gray Zone.

Hersh sostiene en el libro que los responsables de la CIA, el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional conocieron mucho antes de que se hicieron públicos los abusos cometidos en Guantánamo y Abu Ghraib. Hicieron algo más: no sólo los consistieron, sino que los propiciaron.

En el verano del 2002, un analista de la CIA visitó Guantánamo. Habló con los responsables de la base y con 30 presos. Su informe llegó a Washington con unas conclusiones devastadoras, según contó a otro miembro de la CIA al que entrevistó Hersh:

"He came back convinced that we were committing war crimes in Guantánamo," the colleague told me. "Based on his sample, more than half the people there didn't belong there. He found people lying in their own faeces," including two captives, perhaps in their 80s, who were clearly suffering from dementia. "He thought what was going on was an outrage," the CIA colleague added. There was no rational system for determining who was important.

Ni las críticas de este analista ni las de los agentes del FBI implicados en los interrogatorios surtieron ningún efecto en el Pentágono, porque los resultados que se obtuvieron de los interrogatorios resultaban muy útiles en la guerra contra Al Qaeda.

Por eso, según Hersh, cuando se intensificaron los ataques de la resistencia en Irak, el Pentágono aplicó el mismo sistema en la prisión de Abu Ghraib.

13.9.04

Tres años desde el 11S:
Cuaderno personal

Todo empezó hace tres años, el 11 de septiembre del 2001, y desde entonces nadie puede decir, y menos en España, que su vida no se ha visto afectada por los acontecimientos desencadenados por esos atentados. Desde entonces, he visitado algunos países que, por una razón u otra, tenían mucho que ver con lo que ocurrió entonces en Nueva York y con sus consecuencias. En los próximos días, intentaré contar lo que viví en esos sitios. Los periodistas son pésimos adivinos, pero son muy útiles a la hora de contar lo que han visto.

Santiago de Chile. Septiembre 2001:
Voy en taxi de camino a la redacción del diario El Mercurio. He venido a Chile durante unos meses para embarcarme, junto a otras personas, en un proyecto de renovación del periódico. En el peor de los casos, será tan sólo un rediseño. Con un poco de suerte, quizá consiga que abandonen un tipo de escritura que consiste en utilizar un lenguaje vagamente similar al de los políticos y muy alejado de la forma en que hablan y escriben las personas normales.

Es 11 de septiembre y mañana sale a la calle el nuevo diseño del periódico. En estos casos, los periodistas, incluidos los no creyentes, rezan con fervor para que haya una gran noticia. Un nuevo diseño siempre llama la atención, pero sin noticias de peso la primera página queda desnuda. Necesitamos que los lectores tengan los ojos muy abiertos cuando tengan mañana en sus manos el nuevo diario.

Son algo más de las nueve de la mañana y la radio del taxi cuenta que un avión se ha estrellado contra una de las torres gemelas. Bueno, pienso, al menos ya hay una foto para la primera página en honor del idiota que, a los mandos de una avioneta, no ha podido divisar uno de los edificios más altos del mundo.

Entro en la redacción, casi vacía, y a los pocos minutos me pongo delante de un televisor. Veo que una negra columna de humo sale de la parte superior del edificio atacado. Las bromas sobre la avioneta despistada dejan de tener gracia. Casi inmediatamente después, una inmensa bola de fuego envuelve a la segunda torre. Un avión de pasajeros ha penetrado en su interior como un misil lleno de seres humanos.

Supongo que los muertos se cuentan con miles, alguien dice que en esas torres trabajan unas 50.000 personas. No hay una sola nube en el cielo de Nueva York. Es como si se hubiera elegido el mejor día posible para que no nos perdiéramos ningún detalle. No puedo dejar de pensar que en ese momento tiene que haber decenas de millones de personas por todo el mundo, quizá más, haciendo lo mismo que yo: sentados sin pronunciar palabra delante de un televisor.

Siento lástima por los periodistas que, en la radio o la televisión, están informando en tiempo real sobre lo que está ocurriendo. ¿Qué puedes decir ante algo así?

A todos nos parecería intolerable que se retransmitieran en directo las ejecuciones. Ahora acabamos de ver el asesinato de miles de personas. Resulta imposible saber el efecto que tendrá en todos nosotros. Ni siquiera podemos imaginarnos el odio que deben de sentir los que han organizado esta matanza.

Nunca antes había habido tantos testigos de un asesinato masivo.

Los presentadores de la CNN apenas pueden contener los nervios. Informan de otra explosión en el Pentágono, quizá de un coche bomba. Más tarde, dicen que ha habido otro atentado contra el Departamento de Estado. Cuentan que hay muchos aviones con los que se ha perdido contacto desde tierra. Cualquiera de ellos puede estrellarse en cuestión de minutos. Wall Street, Estado, el Pentágono... supongo que ya no debe quedar nadie en la Casa Blanca o la CIA.

Pienso que alguien ha declarado la guerra a Estados Unidos.

Más tarde, me encuentro con Mario García, un norteamericano de origen cubano que es una de las estrellas internacionales del diseño de periódicos y que dirige la restauración de El Mercurio. Me cuenta que uno de sus equipos está trabajando en la sede de The Wall Street Journal, que se encuentra en un edificio del complejo del World Trade Center. Afortunadamente, todos han sido evacuados antes de que las torres se derrumben.

Mario me lee alguno de los emails que le han enviado para contarle que todos se han salvado. Su gente describe estampas aterradoras: han visto cómo muchas personas se lanzaron al vacío desde los pisos altos de las torres. Han caído por decenas.

Afganistán, noviembre 2001:
Un mes después de volver a España, hago las maletas para viajar a Afganistán. Por razones de vuelos y visados, antes tengo que pasar por Alemania y Tayikistán. Visito el muro de Berlín, que se ha convertido en un curioso anacronismo en mitad de Europa. En Tayikistán, descubro que he llegado a una zona del mundo en el que el reloj de la historia no se ha movido tan rápido.

En un parque de Dushanbé, descubro una estatua de Lenin sobre un gran pedestal. Lenin está apuntando con el brazo a algún punto, ¿el paraíso socialista quizá? ¿O apunta a Afganistán, donde los soviéticos impusieron una versión del paraíso que incluía la eliminación física de centenares de miles de personas? De las cenizas de este baño de sangre, surgió una milicia cuyo objetivo era imponer una teocracia medieval y homicida. Ahora nos toca pagar por los pecados de Lenin y de sus sucesores.

Entramos en Afganistán de noche, junto a otros 20 periodistas, atravesando en una barcaza el río Amu Darya. A un lado del río, son los soldados rusos los que protegen la frontera de Tayikistán. Parece que el imperio ruso se resiste a desaparecer. Al otro lado, están los milicianos de la Alianza del Norte, la coalición antitalibán que controla la zona noreste del país. Al desembarcar, se rompe una de las cuatro botellas de vodka que compré en Dushanbé. Sólo a mí se me ocurre entrar en el emirato islámico de Afganistán cargado de bebidas alcohólicas.

Ninguno de los milicianos se da cuenta. No tienen pinta de ser muy devotos, probablemente se las beberían todas.

Tardaremos cuatro días en llegar a Kabul. Una semana antes, los talibanes han entregado el control de la mayor parte del país, excepto del sur, y han huido de la capital. En Taloqan, formamos un convoy con otros periodistas. A la salida de la ciudad, nuestro coche se retrasa un poco y un soldado nos exige dinero, pero el conductor es un antiguo soldado de la Alianza y debe considerar demasiado humillante andar repartiendo sobornos a viejos compañeros de milicia. Sin dirigirse a nosotros para que soltemos algunos dólares, pisa el acelerador y el soldado dispara un tiro al aire.

Lo curioso, si se puede utilizar esta palabra, es que ese mismo tipo estaba una hora antes vigilando la entrada del Gobierno local, donde los periodistas habíamos estado haciendo los últimos trámites. La cosa funciona así. Los mismos que te dan permiso para continuar el viaje, y te ponen una escuálida escolta con un par de soldados armados, intentan sablearte a golpe de fusil al abandonar Taloqan. Y se supone que éstos son los buenos.

Atravesamos el valle del Panshir, un lugar bellísimo. Aquí el general Massud resistió durante años el acoso de los soviéticos. Se cuenta que en una ocasión llegó a evacuar a sus 40.000 habitantes y a esconderlos en las cuevas del valle, justo antes de una ofensiva del Ejército. Dos días antes del 11 de septiembre, dos miembros de Al Qaeda, que se hacían pasar por periodistas, mataron a Massud en un atentado suicida. Pasamos junto a su tumba, cuyo panteón aún está en construcción. Sus guardianes no nos dejan tomar imágenes, pero tienen el detalle de dejarme firmar una dedicatoria en el libro de visitas. No era eso lo que tenía pensado hacer, pero, como Massud es casi una figura sagrada para ellos, digamos que no tengo corazón para negarme.

Massud pasó años intentando convencer a Europa y EEUU de que los talibanes habían formado una alianza con Osama bin Laden, y que no iban a ser sólo los afganos los que sufrirían las consecuencias. Ya es un poco tarde para agradecérselo.

En Kabul, descubro que el odio no es tan contagioso como solemos creer. Es cierto que los talibanes, la mayoría son pastunes del sur del país, se sentían extranjeros en la capital de su propio país. Pero habían pasado años intentando inocular a sus habitantes, básicamente por la fuerza, el odio a todo aquello que no fuera una visión rigorista de su religión. Y eso incluía a los extranjeros.

Sin embargo, no aprecio en la gente miradas de desprecio hacia nosotros. Un equipo de una televisión extranjera lo tiene difícil para pasar desapercibido, aún más si uno de sus integrantes es una mujer que, evidentemente, no viaja con burka. La mayoría de la gente no ha visto a un extranjero, a un infiel, desde hace casi diez años. Se acercan a nosotros con curiosidad, aunque sólo sea para vernos escribir en una libreta.

Un joven ha intentado robarnos una mochila del coche, y sin saber muy bien por qué, termino en la comisaría, que sólo es un piso deshabitado con una mesa y dos sillas. El jefe del puesto, se hace llamar coronel, me ha convocado porque quiere que el extranjero compruebe que él sabe hacer bien su trabajo. Ordena que le traigan al ladrón y, sin mediar palabra, comienza a golpearle.

Menos mal que el ladrón cae pronto al suelo y estamos demasiado cerca del coronel como para que tenga sitio para patearlo. Se tiene que conformar con agarrarle del cuello. Consigo hacerle entender que ya es suficiente, mientras no dejo de mirarle la mano, en la que se ha quedado parte de la barba del ladrón. Calculo que los nuevos líderes del país deberán pensar qué hacer con gente como él: mantenerlo en la policía o dejarlo en la calle. Ninguna de las dos alternativas carece de riesgos.

Los afganos han vivido en el más absoluto aislamiento durante años. No saben exactamente qué es lo que ocurrió en Nueva York en septiembre, desde luego no han visto ninguna imagen de la destrucción de las torres. La última guerra sólo ha sido una más, y no la más terrible para los habitantes de Kabul. Fue mucho peor en 1992, cuando los muyahidines, vencedores contra los soviéticos, se enzarzaron en una guerra civil que destruyó barrios enteros de la ciudad.

Cuando los talibanes huyeron de Kabul, las televisiones de todo el planeta emitieron las primeras imágenes de afganos afeitándose la barba y de mujeres quitándose el burka. Era una forma de celebrar el fin de la dictadura talibán. En Kabul, sí compruebo que las peluquerías habían recuperado parte de su clientela, pero las mujeres en realidad no han cambiado de vestuario. Todas siguen llevando el burka y viendo el mundo exterior a través de una estrecha rejilla. Hay símbolos que perduran más tiempo del que los periodistas creen.

Sólo en Microrayon, un barrio de clase media que el Gobierno prosoviético construyó para dar viviendas a los funcionarios y a la incipiente clase media, encuentro mujeres que no tienen inconveniente en descubrirse para hablar ante la cámara. Siempre que estén cerca de sus casas.

Dentro de las viviendas, hablo con mujeres que continuaron trabajando durante la larga noche de los talibanes. Daban clase a niñas o montaban talleres de costura para otras mujeres. Estas actividades tan sencillas, y discretas, las colocaban en el punto de mira de los gobernantes. Algunas se salvaron de las represalias gracias a la comprensión de algún dirigente local algo menos brutal que sus líderes. Son un ejemplo más de que confiar en que una población sometida se rebele contra una dictadura es una quimera muy extendida en Occidente. A su manera, esas mujeres son héroes, pero héroes cuya única vocación es la de sobrevivir.

En una mezquita de Kabul, me reúno con un mulá que ha sido elegido democráticamente por los vecinos del barrio. Parece un personaje irreal en un país en el que los religiosos se han reservado el derecho de gobernar, a pesar de su manifiesta incapacidad para hacerlo. En realidad, no es así. Hubo un tiempo en que los mulás afganos sólo tenían como función educar a los niños y dirigir los rezos. Si los padres de los alumnos no estaban satisfechos con la educación que recibían sus hijos, le quitaban el puesto o lo echaban a patadas del pueblo.

Muley Abdul me explica que las mujeres tiene derecho a estudiar y a trabajar, porque el Corán dice que el conocimiento debe estar al alcance de todos. Desgraciadamente, en otras zonas del país los mulás no son como Muley Abdul. Muchas décadas antes de la llegada de los talibanes, los pastunes, que son mayoría en el sur y este de Afganistán y en el oeste de Pakistán, habían crecido con un código que incluía el burka, la necesidad de lavar las ofensas al honor con sangre y la desconfianza hacia los extranjeros. Esta intolerancia no desaparecerá con la huida de los talibanes.

Los afganos se han pasado siglos sufriendo invasiones (su país siempre ha sido cruce de caminos comerciales y frontera de imperios cercanos) y repeliéndolas con una incansable ferocidad. Pero esta vez es diferente. Todas las personas con las que hablo en Kabul piden que los países occidentales envíen tropas para dar seguridad al país. Están dispuestos a poner en conserva durante un tiempo su soberanía. Sus líderes combatieron valerosamente contra los soviéticos, pero luego, en vez de la paz, sólo les ofrecieron una década de guerras civiles.

Estados Unidos sólo está interesada en escarbar en las montañas de Tora Bora para encontrar a Osama bin Laden y, para eso, ncesita el apoyo de los señores de la guerra. Los países europeos olfatean el peligro y prefieren que sus tropas se queden en Kabul y alrededores. No conviene correr riesgos: aquí mordieron el polvo los británicos y los rusos, y los norteamericanos se limitaron a bombardear desde el aire y gastarse un dinero en sobornar a los líderes locales para que cambiaran de bando.

Nueva York ha pagado un precio terrible porque Occidente pensó en 1989 que, expulsados los soviéticos de Afganistán, sus reponsabilidades habían terminado. El país terminó anegado en sangre. Los talibanes se convirtieron en un virus que terminó con la enfermedad y que luego estuvo a punto de acabar con el paciente.

La guerra de Afganistán ha terminado tan rápido que es posible que muera más gente en la postguerra. Cuando salgo del país, los norteamericanos todavía no han encontrado a bin Laden. Probablemente, esté ya escondido en Pakistán. La guerra que se inició en Manhattan no ha terminado aún y quizá nos acompañe hasta el final de nuestras vidas.

Mañana:
Jerusalén/Belén, abril 2002.

10.9.04

El precio de la guerra


Johnson (Michael Gambon) y McNamara (Alec Baldwin) contemplan un mapa de Vietnam en "Camino a la guerra".

Mil soldados norteamericanos muertos en la guerra de Irak. La cifra de iraquíes muertos es, al menos, diez veces superior. ¿Puede soportar la opinión pública norteamericana ese lento goteo de bajas? ¿El objetivo de los militares es derrotar a la resistencia o sólo controlar la situación hasta que el Ejército y la policía iraquíes sean capaces de llevar el peso de la lucha?

Las últimas encuestas revelan que la opinión pública de EEUU puede aceptar esa lista de bajas con más aplomo que el que le suponen los políticos y los periodistas. Hay quienes plantean un análisis más sutil: los norteamericanos aceptarán el precio que suponen estas muertes, siempre que estén convencidos de que la estrategia de sus líderes les llevará a la victoria. ¿Y qué es una victoria cuando te enfrentas a una guerrilla militarmente insignificante pero lo bastante persistente, y violenta, como para que la lucha se prolongue durante años? ¿Cuántos soldados necesitas?

Aunque las diferencias entre Vietnam e Irak son tantas que se necesitaría todo un blog para describirlas, sí se pueden encontrar algunas similitudes en las decisiones de los líderes políticos ante estos conflictos bélicos. Algo de esto pensé hace unos días cuando vi en televisión la película "Camino a la guerra", producida por la HBO y emitida aquí por Canal+. La historia nos lleva a 1965 cuando Lyndon Johnson inicia la escalada militar de Vietnam. Según la web de la película:

"Path to War" is the inside story of how the "best and the brightest" advisors in the Johnson administration convinced the president to pour money and men into Vietnam in 1965, and how these same advisors couldn't figure out a way to end the war once it became clear that the strategies they devised had failed.

La escena que me llamó la atención tiene lugar durante una reunión en la que el secretario de Defensa y el alto mando militar presentan a Jonson la petición del general Westmoreland de doblar el número de soldados en Vietnam, de 75.000 a 150.000 soldados. Johnson duda ante la magnitud de las cifras. No sabe si debe proseguir con una guerra heredada de la época de Kennedy. Pregunta a sus asesores qué hay que hacer para terminar el trabajo. No quiere que la guerra termine destruyendo su presidencia, pero teme que EEUU pierda credibilidad en el mundo si retira las tropas.

Sólo un alto cargo entre los reunidos, el subsecretario de Estado, George Ball, apoya la retirada, porque no ve futuro a la empresa militar, dice que es mejor perder ahora que hacerlo después de enviar a 200.000 soldados: "Los grandes capitanes no dudan en retiradas tácticas cuando las condiciones son desfavorables". Ball dice que el aumento de tropas no servirá porque "ellos no combatirán a nuestro estilo. Su táctica es el terror". Sobre la reunión, sobrevuela constantemente el miedo a la teoría del dominó, a la extensión del comunismo por todo el sureste de Asia.

La escena es un diálogo entre Clark Clifford, asesor del presidente y más tarde secretario de Defensa, y el general Wheeler, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor:

Clark Clifford: Tengo una pregunta para el general Wheeler. Si el presidente autoriza este plan, en su opinión ¿en qué consistiría la victoria?
General: ¿Cómo definiría la victoria en esta contienda?
Clifford: Sí.
General: Una victoria militar, en su acepción tradicional, no es lo que buscamos. Eliminar hasta el último guerrillero del Vietcong podría requerir unos 500.000 hombres y cinco años por lo menos.
Johnson: No, no, no. Nadie plantea semejantes cifras, nadie.
General: Nuestro objetivo es conseguir una situación en la cual inflijamos bajas al enemigo por encima de su capacidad para reemplazarlas. Es lo que se denomina punto de inflexión.
Clifford: ¿Y cuántos hombres se requerirían?
General: Una cifra mucho menor. Dependería de la respuesta de los norvietnamitas.
Clifford: ¿Y podrían responder enviando, digamos, 100.000 soldados?
General: Lo consideramos improbable.
Clifford: Es menos de la mitad de los hombres que tienen alistados.
General: Sí, es posible, ya han destinado 50.000 hombres.
Clifford: Y para alcanzar una relación de 10 a 1, que, según tengo entendido, es el mínimo aceptable para un Ejército convencional en una guerra de guerrilla, ¿cuántos hombres se requerirían para hacer frente a esa posible amenaza?
General: Como he dicho, es muy improbable.
Clifford: Un millón de hombres, ¿no es cierto, general?
Clifford (mirando a Johnson) Ya ve. Necesitamos un millón de hombres en Vietnam.


Donald Rumsfeld se atrevió hace dos días a hacer algo que, hasta ahora, había evitado, dar una estimación de las bajas enemigas. Dijo que los insurgentes habían tenido en agosto entre 1.500 y 2.500 bajas. Quería que quedara claro que también la resistencia está perdiendo efectivos, y mucho más rápidamente que las tropas de EEUU.

¿Malas noticias para la resistencia? Nadie lo sabe. De entrada, no olvidemos que el alto mando militar calculaba hace unos meses que los insurgentes tenían entre 5.000 y 10.000 hombres. Es cierto que por entonces la milicia radical de Moqtada Al Sáder no se había enfrentado aún a EEUU. Ahora algunos portavoces militares calculan que pueden ser cerca de 20.000, pero sigue siendo una estimación imposible de confirmar.

Lo cierto es que los combates están aumentando en intensidad. Y no parece que sea porque los rebeldes estén desesperados ni utilizando sus últimos recursos, según el ex jefe del Ejército norteamericano, John Keane:

"The real issue is the fact that this enemy we have out there has the capacity to regenerate itself," said retired Army Gen. John Keane, who stepped down last year as the Army's vice chief of staff and recently visited Iraq. "It's doing so because of the disenfranchisement of a certain number of Muslims, the despair they feel in lack of quality of life improvement, and the sense of nationalism they also feel."

Con los números en la mano, cabe llegar a la conclusión de que el Ejército de EEUU tiene un grave problema en Irak, no del que se puede solucionar en unos meses. La carta reservada para el 2005 es el Ejército iraquí, en proceso de formación. Rumsfeld ha dicho que ya hay 95.000 soldados iraquíes entrenados y equipados (no 200.000 como se había venido diciendo). Hasta ahora, estos soldados no han tenido ninguna participación decisiva en ninguno de los combates mantenidos en los últimos meses. La crisis de Nayaf fue un buen ejemplo de su casi nula aportación.

Todas las guerrillas (que, como decía Ball, siempre emplean la táctica del terror para desangrar al enemigo), ganan cuando no pierden, mientras que el Ejército pierde cuando no gana. Sobre todo, cuando los altos mandos militares echan cuentas y sacan a colación la relación 10 a 1.