28.4.04

La mano del padrino



Esta fotografía de Sergio Pérez Sanz, de la agencia Reuters, ha recibido el Premio Ortega y Gasset de Periodismo que concede el diario El País. Es un nuevo ejemplo de que el mundo se ve mejor desde las alturas. Pérez Sanz ha explicado que pudo sacarla gracias a que estaba ligeramente por encima del resto de los fotógrafos:

“La suerte fue subirme a una escalera de mano de un compañero de la televisión de Reuters, mi agencia. Desde tres metros de altura, vi los dedos de Bush, y los demás colegas, en el suelo, no podían”.

La imagen también se vio desde una cierta perspectiva en España, por algo las Azores son unas islas que quedan a una altura inferior a la Península Ibérica. La mano de Bush sobre el hombro de José María Aznar fue una forma de decir a los españoles que su jefe contaba con la protección del gran padrino. Por alguna razón, los españoles no se sintieron muy aliviados.

Suele ocurrir en las películas de la mafia. El tendero paga religiosamente las pequeñas cantidades de dinero que el extorsionador le exige a cambio de sobrevivir sin problemas en un lugar peligroso. El mafioso, traje bien cortado, media sonrisa y quizá un palillo entre los dientes, le convence, sin necesidad de grandes alardes violentos, de que no pagar acarrearía problemas molestos para todos. El tendero no rechista, aunque un sudor frío le recuerda que nunca se librará de esa mano que le acaricia la espalda y que puede cerrarse como una garra en cualquier momento.

Aznar parece rejuvenecido en la foto. No hallamos en ella el gesto adusto que le acompaña en tantas imágenes. Lleva el pelo levemente despeinado y una mirada relajada, como de sentirse a gusto.

La foto se ha convertido en un pequeño símbolo de la Santa Alianza que se embarcó en la invasión y el derrocamiento de la dictadura de Sadam Hussein. Pero no es una gran foto. No requirió del reportero más esfuerzo que su pericia profesional y una escalera. Estaría bien que los jurados de los premios de fotografía elevaran un poco el listón y buscaran grandes fotografías, y no pósters con gran valor simbólico.

De momento, ya le han amargado el desayuno al director de El Mundo que titula la noticia del premio con: “Prisa premia la foto de las Azores”. Pero lo cierto es que pudiendo dar la noticia en un breve, elige dar la fotografía, consciente de que la imagen sigue mereciendo la pena.

Recuerdo que vi las imágenes de la Cumbre de las Azores en el bar del hotel American Colony, en Jerusalén, un lugar oscuro y ruidoso, lleno de periodistas que esperaban a ver si la inminente guerra tendría un ruidoso capítulo en Israel en forma de misiles Scud cargados de Dios sabe qué sustancias. Sólo quedaban cuatro días para el comienzo de la guerra. Un televisor conectado con la BBC retransmitía en directo la conferencia de prensa con la que se cerraba la cumbre. Pocos prestaban atención.

Supongo que los periodistas presentes en el bar intuían que el inicio de los combates era cuestión de días y que la cumbre era sólo una oportunidad publicitaria para hacer ver que Bush no estaba solo y que contaba con poderosos (?) aliados, incluso en la Europa que se resistía a sus encantos bélicos. Recuerdo que me pregunté el efecto que tendría ese momento en Oriente Medio. ¿Cuánto nos costarían los minutos de gloria de Aznar entre las poblaciones árabes, cada día más conscientes de que se encuentran en el bando perdedor de todos los conflictos habidos y por haber?

No eran los Gobiernos árabes los que debían preocuparnos. Por mucho que protestaran, más tarde o más temprano, terminarían pasando por caja. La mayoría necesita de los mercados europeos para sus productos y para sus inmigrantes. Y siempre encontrarán un interlocutor más comprensivo en los Estados Europeos que en Washington. Pero no estaba tan seguro cuando pensaba en los habitantes de los países árabes, doblemente reprimidos, por sus Gobiernos autoritarios y por un estado de cosas mundial en el que sólo parecen poder jugar dos papeles: el siervo obediente de Occidente y el fanático suicida dispuesto a morir matando.

Unos días después, mientras asistía en Jenin al entierro de cuatro miembros de la Yihad Islámica asesinados por el Ejército israelí mientras dormían (trabajar en Oriente Medio da la oportunidad de tener una intensa vida social en actos de todo tipo), un joven se acercó para preguntarme por las imágenes de las Azores, dolido por la presencia de España en el cónclave preparatorio de la guerra. Intenté explicarle que a veces los Gobiernos toman decisiones que no consultan con sus ciudadanos y que defienden intereses muy alejados de las necesidades de su gente. Viendo más tarde a los tipos que disparaban al aire con sus kalashnikov mientras se recitaban los nombres de los difuntos pensé que estas elegantes reflexiones eran tan inútiles como irreales.

En muchos otros lugares como Jenin, las imágenes de las Azores se interpretarían como una confirmación de que vivimos en un mundo en el que unos pocos, realmente poderosos, pueden invadir un país con una campaña basada en mentiras y en denuncias cínicamente olvidadas hasta que conviene extraerlas de las hemerotecas. Algunos terminan pensando que contra este injusto lenguaje del poder, sólo se puede luchar con injusticias aún más brutales.

27.4.04

Una bandera nueva y sospechosa



El Consejo de Gobierno Iraquí nunca ha sido muy popular entre sus compatriotas. De entrada, sus miembros fueron elegidos por EEUU y está considerado un organismo corrupto más preocupado por encontrar empleos para sus seguidores. Algunos de sus integrantes representan a partidos que sí tienen apoyo popular, como los kurdos y algunos grupos shiíes, otros sólo se representan a sí mismos. El gobernador norteamericano de Irak, Paul Bremer, tampoco tiene muy buena opinión de ellos: cree que han desperdiciado las oportunidades de tener un papel más relevante. Las negociaciones entre EEUU y la ONU para la devolución de la soberanía (o parte de ella) a Irak prevén que el Consejo desaparezca a partir del 30 de junio.

Su última decisión le va a hacer aún más detestado. A sólo dos meses de su defunción, el Consejo ha decidido nada menos que cambiar la bandera del país. Al no haberse celebrado aún elecciones, su única legitimidad tiene su origen en la persona que les nombró, Paul Bremer, lo que no es mucho en los tiempos crispados que se viven en Irak.

Para hacer la historia más absurda, se han inventado una nueva bandera con una simbología inédita (y estéticamente muy cuestionable, según algunos expertos). Es blanca con una media luna de color azul claro y en la parte inferior tiene tres franjas: dos azules que representan al Tigris y al Eufrates, y una amarilla que representa a los kurdos, porque la bandera del Kurdistán tiene una estrella amarilla.

El diseño abandona los colores de la bandera tradicional de Irak, aprobada en 1952, por lo tanto antes del inicio de la dictadura de Sadam. (El dictador sí le incluyó la leyenda “Alá es grande” en 1991). Esos colores, rojo, blanco y negro, aparecen con distintas combinaciones en muchas banderas árabes. Las únicas enseñas de países de la Liga Arabe que cuentan con el azul son Yibuti y Somalia. Los primeros comentarios en la calle no son muy favorables, según The Washington Post:

“En entrevistas hechas en varios barrios de Bagdad, los vecinos mostraron una fuerte oposición a la bandera, reproducida en la mayoría de los periódicos. En particular, la gente protestó por el color azul claro de la media luna y comentó que era idéntico al color dominante de la bandera de Israel”.

La verdad es que el tono de azul es muy parecido al de la bandera de Israel, pero es absurdo pensar que ésa haya sido la razón de la elección. Forma parte del delirio que se vive en muchos países árabes, en los que todos los males se adjudican a supuestas conspiraciones sionistas.

Pero lo que no es absurdo es la indignación de la calle por el abandono de unos colores que, de alguna manera, asocian a los iraquíes con el resto de pueblos árabes. El verde, el blanco y el negro tienen un origen religioso. El verde era el color favorito de Mahoma y aparece en las banderas de Arabia Saudí, Libia, Argelia y Mauritania. El rojo tiene un significado más político: fue el color del sherif Hussein en su revuelta contra el imperio otomano a principios del siglo XX. Combinado con el blanco y el negro, se convirtió en el estandarte del panarabismo y el origen de las banderas de jordanos, palestinos, sirios e iraquíes.

La nueva bandera alienta las sospechas entre los iraquíes de que los aspirantes a gobernar el nuevo Irak pretenden separarles del resto de Oriente Medio para convertirlos en una sucursal de EEUU en la región. Si al menos los miembros del Consejo hubieran sido elegidos por los propios iraquíes, tendrían alguna legitimidad para tomar este tipo de decisiones. En cualquier caso, un asunto tan sensible como la elección de la bandera, y tan poco urgente, podría haber esperado a que los iraquíes tengan la posibilidad de elegir a sus propios gobernantes. Ya saben, con el sufragio universal. Eso sí que sería revolucionario en Irak, y no una bandera que parece diseñada por Mariscal después de una noche de copas.

NOTA POSTERIOR:
Leo en The Independent que el nepotismo que caracteriza a los miembros del Consejo de Gobierno Iraquí también ha alcanzado al proceso de selección de la nueva bandera, un supuesto concurso que terminó premiando al mejor diseñador. Parece que no fue así:

"El nuevo diseño es obra de un artista iraquí que vive en Londres llamado Rifat Chadirji, cuyo diseño fue el mejor de los examinados. Es también el hermano de Nassir al-Chaderchi, presidente de la comisión del Consejo de Gobierno Iraquí encargada de elegir la nueva bandera. "No tenía ni idea de que hubiera un concurso. Mi hermano me llamó y me pidió que diseñara una bandera como encargo del Consejo. Nadie me habló de un concurso", dijo ayer Chadirji a The Independent".

¿Quién necesita organizar un concurso cuando puede echar mano de un familiar con dotes para el diseño? Me pregunto a cuánto ascendía el premio por ganar el "concurso".

26.4.04

Los riesgos del discurso único

La prensa de hoy incluye dos artículos de dos personas que tienen una amplia experiencia en la lucha contra el terrorismo. Es muy revelador ver cómo llegan a conclusiones completamente opuestas.

En ABC, José María Aznar carga contra la retirada de Irak de las tropas españolas por considerarla una victoria del terrorismo. El ex presidente del Gobierno se mantiene fiel a su teoría de que todos los terroristas son iguales. No importa contra quién luchen, ni dónde, ni por qué, ni con qué métodos, ni con qué grado, o falta de él, de apoyo popular. Todos son iguales y el campo de batalla contra ellos está ahora mismo en Irak:

“La retirada de nuestras tropas es lo que deseaban los terroristas. Los que atentan en Iraq contra los iraquíes, y los que atentan en España contra los españoles. Son los mismos. Quieren lo mismo. Tienen los mismos objetivos. Uno de ellos era sin duda nuestra retirada y ya la tienen. No es el mejor paso que se puede dar tras un ataque como el que sufrió España el 11 de marzo. El mensaje que se lanza al mundo es el del desistimiento, pero es también el del valor del asesinato como herramienta para conseguir objetivos políticos. Si España es más débil por nuestra retirada, los terroristas por el contrario son más fuertes”.

En El Mundo, el ex jefe del departamento antiterrorista del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, Richard Clarke, explica que la guerra contra el terrorismo es también una guerra de ideas que está teniendo lugar en los países islámicos:

“Es una guerra civil en la cual una facción islámica radical está atacando a Occidente y a los musulmanes moderados. Una vez que reconozcamos que el fenómeno con el que tenemos que enfrentarnos es la lucha dentro del islam –y no con un “choque de civilizaciones” entre Oriente y Occidente-, podremos empezar a elaborar una estrategia y una táctica para hacerlo. Es una batalla no sólo de bombas y de balas, sino también, y principalmente, de ideas. Es una guerra que estamos perdiendo, conforme una parte cada vez mayor del mundo islámico desarrolla una antipatía hacia EEUU, y algunas, incluso, un respeto hacia el movimiento yihadista”.

Clarke sostiene, al igual que en su libro “Against All Enemies”, que la invasión de Irak ha sido contraproducente, porque ha distraído recursos militares y de espionaje que deberían estar empleándose en la lucha contra Al Qaeda, y porque hace más difícil que Occidente reciba el apoyo de los musulmanes moderados en esa guerra contra una visión teocrática y violenta del islam.

Aznar ha llegado a la conclusión de que EEUU es el mayor baluarte de la guerra contra el terrorismo. Por tanto, hay que estar con los norteamericanos en cualquiera de los conflictos que elijan. Supongo que ésa es la razón por la que no se digna a mencionar en su artículo el conflicto entre israelíes y palestinos. Para él, es irrelevante, mientras que Clarke lo considera uno de los factores que restan credibilidad a la Casa Blanca en su empeño por llevar la democracia a Oriente Medio.

No es extraño que los políticos se sientan liberados de la funesta manía de pensar. Afirmar de forma tajante que todos los terrorismos son iguales libera al declarante de tener que decidir entre distintas formas de luchar contra ellos. Les basta con soltar a sus policías y militares para que se apliquen en un recuento de bajas que se supone que terminará con la victoria del que cuente con mejor arsenal. Pero de vez en cuando aparecen expertos como Clarke, de los que han dedicado la mayor parte de su vida profesional a luchar contra el terrorismo, que les sacan los colores. Saben cuáles son las tácticas que han funcionado y las que han fracasado. Y saben que ninguna estrategia basada únicamente en la fuerza militar tendrá éxito en esta singular guerra en la que los conceptos de vanguardia y retaguardia han perdido su sentido y en la que el Ejército enemigo ya no se encuentra atrincherado al otro lado del campo de batalla.

“Desistimiento irresponsable” Artículo de José María Aznar en ABC
“The Wrong Debate on Terrorism” Artículo de Richard Clarke en The New York Times.

24.4.04

Mirando para otro lado

¿Es necesario que se cree una comisión de investigación en el Congreso sobre los atentados del 11M? Zapatero parece estar dispuesto si lo pide el PP y Rajoy parece dispuesto a dar el paso. Lástima que el presidente sólo quiere que se investigue aquello que sólo nos servirá para que Gobierno y oposición se aticen de lo lindo, mientras que se obviará todo lo que nos puede servir para intentar que no se repita una matanza como la de Atocha.

En su entrevista con El Mundo del viernes, Zapatero marcó las condiciones para permitir esa investigación:

“Pregunta: ¿Está usted dispuesto a apoyar que se cree una comisión de investigación sobre los hechos que han permitido que se produjera el 11M y las circunstancias que lo rodearon?

Respuesta: Sí. Si lo pide la oposición, sí.

Pregunta: ¿Cree usted que hay motivos para ello?

Respuesta: Si la investigación es para saber si el Gobierno anterior había hecho lo suficiente o no en torno a los riesgos de un atentado, pues ya digo desde aquí que no tengo ningún interés en abrir ese debate. Si lo que se pretende -como he visto por ahí, en alguna declaración tibia del PP- es saber lo que pasó del 11 al 14 de marzo, como puede usted comprender no sólo no tengo ningún problema, sino que estaría muy bien. Oyendo algunas voces, parece que del 11 al 14 de marzo no gobernaba aquí el PP, cuando todos los servicios del Estado estaban en manos del PP. Si se quiere hacer una investigación sobre eso, adelante. No tengo ni el más mínimo inconveniente”.


Más allá de las teorías delirantes que algunos periódicos y radios pretenden alentar, que entre el 11 y el 14 hubo una gran conspiración en la que intervinieron la Policía, el CNI, el PSOE y varios medios de comunicación para engañar al PP y provocar su derrota electoral, la pregunta que es necesario hacerse es si estamos preparados para afrontar una amenaza como la que se puso de manifiesto el 11 de marzo. Para responder a esa pregunta, es muy importante saber si antes de los atentados, tanto el Estado como la sociedad era consciente de esa amenaza y si se habían dado los pasos necesarios para luchar contra ella.

Esa es la investigación que está teniendo lugar ahora mismo en el Congreso de EEUU. Los responsables del Gobierno y de las fuerzas de seguridad están prestando declaración ante los representantes del pueblo. Las preguntas más extendidas en casi todas las sesiones se refieren a la información, sospechas e indicios que existían antes del 11 de septiembre sobre la amenaza de Al Qaeda y las medidas que se tomaron antes y después de los atentados. Evidentemente, no se habla allí sólo del pasado, sino también del futuro, para evitar que algo así vuelva a ocurrir. En EEUU consideran que esa investigación es una forma de hacer justicia a las víctimas del 11S.

Parece que ésta es la investigación que quiere evitar Zapatero, por razones que desconozco. Es indudable que el Ministerio de Interior ya está revisando todos sus planes en cuanto al terrorismo integrista, por ejemplo calculando cuántos policías más debe dedicar a su investigación. De lo que se trata es de saber si ese debate puede hacerse también en el Parlamento para que lo conozcan todos los españoles.

Quizá Zapatero esté intentando evitar la tentación que tienen algunos partidos al llegar al poder: investigar al Gobierno anterior. En otras palabras, hacer que el Gobierno investigue a la oposición. Pero no se trata de eso, porque es probable que los partidos de la oposición y los medios de comunicación hubieran cometido los mismos errores que quizá se puedan encontrar en los criterios del Gobierno durante la legislatura pasada en relación al terrorismo integrista.

Si se investiga tan sólo lo que ocurrió entre el 11 y el 14, donde también hay enigmas que merecen ser resueltos e historias que aún no se han cerrado, es probable que el resultado sirva de poco para la lucha contra un tipo de terrorismo desconocido en España y sí para que políticos y periodistas protagonicen el mismo lamentable e inútil espectáculo que suele acompañar a la mayoría de las comisiones de investigación celebradas en nuestro país.

Y eso es lo que ocurrirá si se impone el criterio que parecen defender Zapatero y Rajoy.

23.4.04

Los ataúdes secretos



A veces, lo que cuenta es el ingenio o la dedicación de una sola persona. Durante meses, los medios de comunicación norteamericanos se han quejado, con la boca pequeña, por la política del Pentágono de prohibir tomar imágenes de la llegada a EEUU de los ataúdes con los soldados muertos en Irak. Durante todo ese tiempo fotógrafos militares estaban haciendo precisamente eso, supuestamente para que quedara constancia histórica del momento. Al final, un activista de la transparencia consiguió, aunque fuera durante unas horas, que esa prohibición quedara sin efecto.

Rush Kick, autor de The Memory Hole, echó mano de la Freedom of Information Act, la ley que permite pedir que se difundan documentos oficiales, a menos que haya razones de seguridad que lo impidan. Se basa en el principio, absolutamente desconocido en España, de que la difusión de documentos debe ser la norma del comportamiento de la Administración, y no la excepción.

Kick no estaba pidiendo que le dejaran fotografiar los ataúdes, sino tener acceso a las fotos que ya estaban en manos de los militares. Los abogados de la Fuerza Aérea le concedieron ese derecho y pusieron en sus manos 361 fotos que colocó en su web. (Era la Fuerza Aérea la que podía tomar la decisión, ya que las fotos están tomadas en la base aérea de Dover, donde se reciben los ataúdes que llegan del extranjero).

Anoche, el Pentágono anuló la orden y dispuso que no se facilitaran más imágenes. Pero los medios de comunicación ya estaban en condiciones de utilizar las fotos y la mayoría de los mejores periódicos las han colocado en sus primeras páginas de hoy.

Una encuesta publicada en The New York Times en diciembre reveló que el 62% de los norteamericanos está a favor de que se permita ver imágenes de las ceremonias en las que los soldados caídos en la guerra son recibidos por una guardia de honor. Un 27% está en contra.

Con su web (con la que es difícil conectar en la tarde del viernes por la expectación creada) y varios libros publicados, Rush Kick se dedica a sacar a la luz toda clase de documentos oficiales que la Administración intenta mantener ocultos. A veces, también difunde informaciones que están al alcance de los medios de comunicación, pero que no son conocidas por la opinión pública. Comenzó a hacerse famoso cuando puso a disposición de todo el mundo las transcripciones de las conversaciones por la policía y los servicios de emergencia con personas atrapadas en el World Trade Center en la mañana del 11 de septiembre. Sus libros, como “50 Things You’re Not Supposed to Know”, son un alegato contra el secretismo oficial.

Desde anoche, la difusión de las fotos y el despido de la trabajadora que sacó la primera foto conocida y publicada por The Seattle Times se han convertido en uno de los temas más comentados en los medios de comunicación. El Pentágono insiste en que estas imágenes vulneran el derecho a la intimidad de los familiares de los soldados muertos. Pero a nadie le escapa el impacto emotivo que tienen estas imágenes, sobre todo si aparecen publicados a lo largo de amplios periodos de tiempo, como comentó ayer el congresista demócrata Jim McDermott, que sirvió en la Armada durante la guerra de Vietnam y que recuerda el efecto que tenían entonces:

“Cuando la gente comenzó a ver la realidad (de la guerra) y a ver cómo 55.000 personas muertas volvían dentro de una bolsa, se fueron mostrando cada vez más molestas con la guerra. Esto no tiene nada que ver con la intimidad, sino con intentar alejar al país de la realidad de la guerra”.

22.4.04

La foto prohibida



La primera fotografía de los ataúdes de soldados muertos en Irak publicada en la prensa norteamericana ya le ha costado el puesto de trabajo a su autor. The Seattle Times, el diario que la publicó, informa hoy que Tami Silicio ha sido despedida por la empresa para la que trabaja en Kuwait. La empresa se llama Maytag Aircraft y realiza labores de mantenimiento para el Pentágono en el aeropuerto de Kuwait.

“Silicio dice que nunca pretendió conseguir notoriedad. Al contrario, confiaba en que la publicación de la foto ayudaría a las familias de los soldados caídos a conocer el cuidado y la devoción con que el personal civil y militar se ocupa de la vuelta de los soldados a casa”.

El Gobierno norteamericano prohíbe desde 1991 que se tomen imágenes de los ataúdes de soldados a su llegada a EEUU. En 1996, el Tribunal de Apelaciones de Washington rechazó una demanda de los medios de comunicación para que la prohibición fuera anulada. Se dice que es una forma de respetar la intimidad y el dolor de los familiares de los soldados muertos. Muchos periodistas sospechan que lo que se intenta evitar es el impacto emocional que supondría para los norteamericanos ver directamente el precio en vidas humanas, de sus compatriotas, de la decisión de su Gobierno de ir a la guerra.

The Seattle Times recibió la fotografía y, consciente de la repercusión del asunto, decidió publicarla acompañada de un reportaje (The somber task of honoring the fallen) en el que se describía la forma sensible y respetuosa en que se realiza la evacuación de los cadáveres de los soldados. El periódico dice que ha recibido numerosas llamadas de lectores y que la mayoría apoya la decisión de hacer pública la foto.

Sí que están cabreados

Moratinos vuelve de Washington con la sensación de que lo peor ha pasado. EEUU consideraba inevitable la retirada de las tropas españolas de Irak y su única duda era el momento que elegiría el nuevo Gobierno español para anunciar la medida. El mensaje del ministro español ha consistido en comunicar a Colin Powell que el repliegue es algo del pasado y que más nos conviene a todos profundizar en aquellos puntos en los que hay acuerdo entre los dos países: la guerra contra Al Qaeda y la reconstrucción de Afganistán.

No tan rápido, ministro, sí que están cabreados. No hubo conferencia de prensa conjunta ni foto en la entrada del Departamento de Estado, una mínima forma diplomática de mostrar a Moratinos el malestar de su anfitrión. Pero eso no es lo peor.

Un artículo publicado hoy en The Washington Post (“Spain Plans to Hasten Withdrawal of Troops”) cita fuentes oficiales anónimas para informar que el enfado norteamericano se ha agudizado por la inesperada rapidez de la retirada:

“Inicialmente, las fuentes oficiales confiaban en que la retirada comenzara en uno o dos meses y que estuviera cuidadosamente coordinada con los altos mandos militares norteamericanos en Irak. Pero el Pentágono recibió la noticia a principios de esta semana de que la mitad de los 1.300 soldados españoles partirá en los próximos 10 días, y que el resto lo hará en los 20 días siguientes”.

El cálculo coincide con lo anunciado hace unos días por Bono en una entrevista con El País. Bono dijo que era posible que todos los soldados estuvieran de vuelta a casa antes del Día de las Fuerzas Armadas, que se celebra a finales de mayo. Los norteamericanos llevan su furia al extremo de decir que esta urgencia puede poner en peligro vidas, se supone que de sus soldados:

“Respetamos por completo la decisión política de retirar sus fuerzas, pero la forma en que lo están haciendo ha supuesto una gran decepción”, dice un alto cargo de la Administración que no quiere ser identificado al tratarse de un asunto delicado. “Ellos no se han coordinado con los responsables militares en Irak. Nos está suponiendo muchos problemas encontrar relevos para esas importantes posiciones. Y pueden poner en peligro de forma innecesaria vidas y operaciones”.

Editoriales en la prensa norteamericana sobre la retirada española:
Keep Working With Spain. Editorial de Los Angeles Times:
"The exchange of intelligence and information between the two nations about fundamentalist radical cells of international terrorists is intense and ongoing. It will not help matters to give in to pique and further isolate the United States from the international community just as more cooperation is so sorely needed".

Spain’s Folly.Editorial del Houston Chronicle:
"In stark contrast to his claim to want greater global cooperation in Iraq, Zapatero's move will serve to stir up an environment ripe for broader internecine quarrels by demonstrating that the NATO alliance will disintegrate whenever the going gets tough".

21.4.04

La venganza toca a su fin

Secuestrado en Italia y juzgado en secreto. 18 años encarcelado. Cerca de doce años pasados en completo aislamiento, sin poder comunicarse con nadie. Ahora acaba de salir de prisión, para conseguir una especie de libertad vigilada, sin poder salir del país y con la prohibición de hablar con extranjeros. El Estado de Israel se ha vengado con creces de la traición que cometió Mordejai Vanunu en 1986. Simón Peres, el arquitecto del programa de armas nucleares israelí, ha dicho que con las condiciones de su liberación se ha hecho justicia. Y sólo para mantener una ficción, el secreto que ya conoce todo el mundo sobre los armas de destrucción masiva que posee Israel.

Vanunu, que había trabajado hasta su despido en la central nuclear de Dimona, contó a un periodista del semanario Sunday Times el alcance del programa nuclear israelí, los materiales y procesos de producción empleados, y la cantidad de plutonio suficiente como para haber fabricado 200 cabezas nucleares.

Uno de los principales expertos en los servicios de inteligencia israelíes, Yossi Melman (coautor de un libro muy recomendable “Every Spy a Prince”) explica hoy en Haaretz los pasos que dio el Mossad hasta que pudo dar con Vanunu en Londres. Curiosamente, no se trató de una fina operación de espionaje, sino de un golpe de suerte. Primero, lo buscaron en Australia, y luego en Londres, hasta que una agente llamada Cherly Bentov (alias Cindy) lo encontró en Leicester Square mirando un escaparate. Cindy lo convenció para que viajaran juntos a Roma, porque el Mossad no quería cometer ningún delito en el Reino Unido. Una serie de errores habían envenenado las relaciones del Mossad con la inteligencia británica y no querían correr más riesgos.

El secuestro era la orden que el Mossad había recibido del entonces primer ministro Simón Peres, aunque la opción del asesinato también había sido brevemente considerada:

“El equipo de seguridad encargado del caso formuló varios escenarios posibles. Una propuesta, que no se tomó muy en serio, fue la de asesinar a Vanunu, en vez de intentar secuestrarlo y quizá poner en riesgo la operación. Los responsables de seguridad tenían claro que esa opción no tenía sentido. Desde la fundación del Estado, los servicios de seguridad de Israel nunca habían asesinado a un ciudadano israelí”.

Yossi Melman publicó ayer en Los Angeles Times otro artículo en el que advierte que el castigo que ha recibido Vanunu es mucho mayor que el delito que cometió. Para los políticos israelíes, Vanunu es un traidor que aún puede revelar secretos perjudiciales para el Estado. La mayoría de los expertos independientes creen que él ya contó todo lo que sabía. Es difícil creer que la industria de las armas nucleares no haya evolucionado nada en los últimos 18 años. Para los grupos contrarios a las armas nucleares, Vanunu es un héroe, como dice otro funcionario que un día decidió asumir el riesgo de revelar unos cuantos secretos que mostraban la cara oculta de su país, Daniel Ellsberg, el hombre que filtró a la prensa “los papeles del Pentágono” en 1971.

Al salir de prisión, Vanunu se ha mostrado desafiante. Ha dicho que la central de Dimona debería sufrir una inspección internacional y que Israel ya no necesita armas nucleares. Ha acusado a los servicios de inteligencia de intentar volverle loco. Su figura no suscita muchos apoyos en Israel, entre otras cosas porque antes de ser detenido se había convertido al cristianismo. Su primera salida de la cárcel ha sido con destino a la catedral de San Jorge en Jerusalén.

Vanunu cometió un pecado mortal a ojos del establishment del país: ser fiel a sus convicciones personales por encima de la verdad oficial del Estado. Pagó con 18 años de su vida y es posible que continúen intentando castigarle.


Foto satélite de la central nuclear de Dimona.

Armas nucleares en Israel:
Israel and the Bomb. Primer capítulo del libro “Israel and the Bomb”, de Avner Cohen.
Nuclear proliferation. Especial del Bulletin of Atomic Scientists sobre las armas nucleares israelíes.
Israel’s arsenal is point of contention. Los Angeles Times 12 octubre 2003.
Israel may have 200 nuclear weapons BBC 23 agosto 2000.

¿Qué hay que investigar?

A vueltas de los agujeros negros del periodismo, algunas personas se preguntan en los comentarios si no es necesaria una comisión de investigación para arrojar luz sobre algunos de los enigmas que rodean a la investigación policial del atentado del 11M. En EEUU, tras la tragedia del 11S las familias de las víctimas y muchos medios de comunicación exigieron esa investigación. Su intención era saber si hubiera sido posible evitar los atentados, si las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia cometieron errores que permitieron que durante meses un grupo de terroristas pudiera preparar en suelo norteamericano y llevar a cabo el mayor atentado terrorista sufrido en la historia del país.

¿Es necesario realizar una investigación así en España?

Desde luego, es poco probable que pueda ponerse en marcha con pseudoinvestigaciones periodísticas basadas en teorías de la conspiración y pergeñadas con la intención de culpar a algunos partidos o medios de comunicación, por cuestionable que sea su comportamiento. Pero la pregunta sigue estando ahí y tiene el mismo sentido hacérsela ahora en España como lo tuvo en EEUU en el 2001.

¿Pudieron evitarse los atentados de Madrid? ¿Tuvieron alguna posibilidad las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia de alertar al Gobierno sobre la matanza que se estaba preparando? Quizá lo preocupante sea que no se estén oyendo muchas voces haciéndose estas preguntas, y que los únicos testimonios que se escuchan carecen de toda credibilidad, al alentar teorías fantásticas que sólo dan para futuros libros de Dominique Lapierre y Larry Collins.

Sí hay cosas que no proceden de la fantasía. Sabemos que la Policía de Marruecos avisó a las policías española y francesa sobre un ciudadano marroquí llamado Jamal Zougam y sobre su relación con grupos integristas que habían cometido atentados indiscriminados. No informaron que Zougam era un tipo peligroso dispuesto a llevar la yihad a Europa, pero sí que era alguien a quien había que investigar.

Sabemos que la Policía española encontró su rastro en Madrid y que fue investigado, como lo son otros muchos árabes en Europa que tienen una relación, directa o indirecta, peligrosa o inocua, con grupos integristas. Sabemos, o podemos suponer, que sus teléfonos fueron pinchados, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Es bueno recordar que Zougam trabajaba vendiendo móviles y tarjetas de móviles, lo que dificultaba el trabajo de los agentes. Digamos que la Policía pide permiso a un juez para pinchar un teléfono, el sospechoso lo utiliza durante unos días o semanas. Obviamente habla en árabe, y las cintas se acumulan a la espera de ser traducidas. No dice nada que resulte muy sospechoso, y cambia de teléfono y, meses después, lo vuelve a tirar y utiliza otro. La Policía intenta seguir el rastro de sus llamadas y, según pasan los meses, se pregunta si es necesario seguir escuchándole, porque nada de lo que dice parece justificar continuar con la investigación.

Un tiempo después, meses o años después, si esa persona participa en un atentado, es lógico que la Policía se pregunte si hubiera podido encontrar algo que le hubiera relacionado con un grupo terrorista. Es lógico que el Gobierno se pregunte si es necesario, y cuánto, aumentar el número de policías que se dedican a investigar el terrorismo integrista, si es necesario aumentar el número de policías que hablen árabe, o si es necesario mejorar la coodinación con las policías de otros países, incluido Marruecos.

Es también lógico que el Gobierno se pregunte si hay que prestar más atención a Marruecos, y no sólo por la llegada de inmigrantes o al tema de Ceuta y Melilla. ¿Sabemos lo que está pasando al sur de Algeciras? ¿Existe la posibilidad de que haya centenares o miles de jóvenes dispuestos a seguir el camino de Jamal Zougam? ¿Puede la Policía marroquí detenerlos a todos o tenemos que pensar que algunos pueden llegar a nuestro país?

No resulta extraño que el Gobierno se pregunte cuáles son las prioridades del CNI y en qué se gasta su cuantioso presupuesto. Qué informaciones obtiene de su vasta relación de confidentes en Marruecos, si tiene alguna manera de saber qué ambiente se respira en las mezquitas de España si, por ejemplo, un día llega a una de ellas un extranjero que ha combatido en Afganistán o Chechenia y si se limita a contar sus historias o intenta hacer proselitismo de sus probablemente peligrosas ideas.

Por último, no es insólito que el Gobierno se pregunte si el aumento de los poderes de la Policía y los servicios de inteligencia no puede poner en peligro las libertades que reconoce la Constitución y a las que tiene derecho cualquier persona que viva en España, con independencia de su nacionalidad, ideas políticas, raza o religión.

Y, por tanto, si el Gobierno puede hacerse estas preguntas, ¿por qué no pueden hacérselas los ciudadanos? ¿No tienen derecho a saber lo que se está haciendo para protegerles de una amenaza? ¿No tienen derecho a saber para qué se utiliza el dinero de sus impuestos, que es uno de los rasgos, no de los más llamativos, que caracterizan a las democracias?

En las últimas semanas, hemos visto cómo el director de la CIA ha sido interrogado, amablemente, en el Congreso de EEUU para que explicara por qué el organismo que dirije no pudo hacer nada que sirviera para descubrir a los autores de los atentados del 11S y qué está haciendo ahora para impedir que haya más atentados. Se ha hecho lo mismo con otros altos cargos de la Administración de primer nivel. Las sesiones han sido retransmitidas por televisión.

En España se ha producido un cambio de Gobierno y eso pone las cosas más fáciles, porque no habrá que pedir la dimisión de nadie. ¿Por qué ellos pueden hacerlo, y nosotros no?

19.4.04

Los agujeros negros del periodismo

Me dicen que en las tertulias de la COPE se han lanzado como lobos para pedir comisiones de investigaciones a cuenta del reportaje publicado en El Mundo, (“Los agujeros negros del 11-M”) con lo que resulta bastante fácil empezar a atar cabos. En la misma línea de los que argumentan que el atentado contra las torres gemelas fue una conspiración urdida por el Mosad y la CIA, el "reportaje" (las comillas son fundamentales en este caso) es una sucesión de teorías de la conspiración del estilo que sólo suele encontrarse en los tabloides británicos, y no en sus mejores días.

Después de intentar antes de las elecciones adjudicar la autoría de los atentados de Atocha a ETA, algunos medios de comunicación se han propuesto inventarse una mano negra para justificar la derrota del PP. Primero comenzaron diciendo que el PSOE contó con información de primera mano filtrada por responsables policiales, algo que es posible pero que no tuvo por qué influir en la investigación. (Sin embargo, nadie se cree que después de ocho años de Gobiernos del PP los responsables de la Policía sigan siendo los mismos que en la época del PSOE. De hecho, la mayoría están ya jubilados aunque supongo que aún cuentan con fuentes en el cuerpo).

Estos artículos no podían suscitar muchas sospechas, porque a fin de cuentas si por algo se vio desbordado el Gobierno fue por los resultados de las investigaciones policiales, que le impidieron seguir manteniendo con la misma fuerza la hipótesis de la autoría de ETA. Al final, se han dado cuenta del problema de partida y han ido a por todas: las pruebas que condujeron a la detención de los presuntos autores fueron colocadas, se supone que por la policía o los servicios de inteligencia, y los marroquíes detenidos son sólo unos delincuentes comunes de medio pelo a los que han convertido en chivos expiatorios.

La primera y equivocada identificación del explosivo utilizado, titadine, resulta ser una trampa para engañar al Gobierno. Policías y agentes del CNI se ponen a trabajar al servicio del PSOE. La Guardia Civil es apartada de la investigación (¿sin que lo sepa Acebes?). Los restos de explosivos encontrados en la furgoneta son colocados a posteriori, como el resto de las pruebas (“como en el cuento de Pulgarcito”, cuenta el artículo, “alguien que encuentra el camino porque previamente ha dejado las piedrecitas blancas que le indican el mismo”). Se hacen estallar las mochilas con explosivos que no han estallado para que no revelen lo que hay dentro, cuando podrían haber sido desactivadas con “un simple chorro de agua” (sic) (si es tan fácil desactivar una bomba, ¿para qué necesitamos a los tedax y esos robots tan caros si con un buen manguerazo es suficiente?), la mochila que no estalló y que fue desactivada también ha sido colocada por alguien, el ex minero que vendió la dinamita a los terroristas resulta ser un tipo medio loco, los supuestos terroristas ya saben que van a detenerlos y no hacen nada por escapar, y, en fin, el terrible final de toda esta historia con los terroristas suicidándose y matando a un geo resulta ser… “la farsa de Leganés”.

En la más pura tradición de las novelas de Fredric Forsyth, los elegidos para cargarse con el mochuelo son eliminados en una explosión que borra todas las pruebas. Cinco páginas enteras del periódico y el lector se queda sin saber quién ha cometido los atentados. Sólo intuye que se ha producido la mayor conspiración de la historia de la democracia española, pero nada se dice de sus autores. Han matado a 190 personas y a un agente de los GEO sólo para acabar con Aznar y Acebes.

Aún quedan muchos puntos oscuros en la investigación de los atentados de Atocha. De hecho, los periódicos han publicado muchas pistas y hallazgos que se contradicen entre sí. Pero de ahí a decir que ha habido una gran conspiración delante de las mismísimas narices de Acebes, sin aportar una sola prueba y presentando indicios que están a la altura del inspector Clouseau, eso ya me parece que es ir demasiado lejos.

Retirarse sin perder el tiempo

La retirada de las tropas españolas en Irak fue un compromiso de Zapatero en la campaña electoral que él mismo reiteró un día después de su victoria en las urnas. Durante el debate de investidura, el presidente del Gobierno volvió a insistir en el tema, aunque no con la misma contundencia, lo que desató algunas dudas. Todas esas dudas quedaron eliminadas con el anuncio de ayer domingo. A primera vista, puede parecer que la decisión de Zapatero ha sido sorprendente por su rapidez. Si la fecha definitiva para saber si la ONU tendrá un protagonismo mayor en Irak era el 30 de junio, ¿podría haber esperado más tiempo para sacar las tropas?

Quizá lo que hay que tener presente es que nunca hubo ninguna intención de cambiar de opinión y, por tanto, no había lugar a ningún giro, del estilo, ya saben, del referéndum de la OTAN. La reacción moderada de la Casa Blanca, que daba por hecha la decisión, hace pensar que las terribles presiones que algunos preveían nunca llegaron a producirse. Juan Cole, profesor de la Universidad de Michigan y experto en el mundo shií, tiene otra teoría y se refiere al cerco por las tropas norteamericanas de la ciudad de Nayaf, en el que participa indirectamente una dotación de 200 soldados españoles:

“Debe recordarse que las tropas españolas no están en cualquier punto de Irak. Estan alrededor de Nayaf. Y Nayaf es donde están apuntando todos los satélites de la coalición. Puede convertirse en el epicentro de un inmenso terremoto si se produce una escalada de los enfrentamientos entre la Coalición (los soldados norteamericanos) y el Ejército del Mahdi (la milicia rebelde de Moqtada al Sader) a causa de la relevancia religiosa de la ciudad. Zapatero lo sabe y habrá recibido información de sus militares en Irak que saben que están colocados junto al borde de un volcán activo”.

La retirada no puede ser instantánea y necesitará de varias semanas, quizá hasta dos meses, para que se haga en condiciones. Por tanto, aún hay tiempo como para que los temores de Juan Cole se confirmen. Creo que las posibilidades de un ataque frontal de los norteamericanos contra Nayaf, al que llaman el Vaticano shií, son bastante reducidas. De entrada, podría causar un llamamiento del líder espiritual de los shiíes, el gran ayatolá Alí Sistani contra la ocupación. Millones de shiíes, y no sólo los seguidores radicalizados de Moqtada al Sader, se sentirían obligados a alzarse en armas. Una palabra de Sistani y la ocupación habría tocado a su fin, dejando tras de sí un océano de anarquía.

El jefe de las FFAA norteamericanas, el general Myers, ya dijo el domingo que no cree que sea necesario un asalto frontal sobre Nayaf. Sin embargo, el gobernador norteamericano de Irak, Paul Bremer, ha anunciado que su paciencia se está acabando:

Sin señales de un acuerdo en las conversaciones con los rebeldes de Faluya y Nayaf, el líder de la ocupación norteamericana (así le llama The New York Times), parece estar más cerca de un desenlace militar, al decir que la negativa de los rebeldes de aceptar las exigencias norteamericanas requerirá una actuación decisiva contra “los que quieren llegar al poder con las armas”.

Ahora acaba de salir una noticia de última hora, que dice que se ha alcanzado un acuerdo definitivo de alto el fuego con la intención de poner fin a los combates en Faluya. Según la agencia UPI, el pacto estipula que los rebeldes entregarán lanzagranadas y morteros (no dice nada sobre fusiles y pistolas) a cambio de no ser detenidos, que la ciudad será patrullada por unidades conjuntas del Ejército norteamericano e iraquí, y que los civiles que han huido de Faluya podrán volver, pero sólo en grupos diarios de 50 personas.

Si la noticia se confirma, tendrá unas consecuencias indudablemente positivas. Los combates de las últimas semanas han detenido todas las tareas de reconstrucción del país, según The Washington Post:

Miles de trabajadores de empresas privadas han quedado confinados en sus residencias en la fortificada Zona Verde de Bagdad, que alberga el cuartel general de la ocupación norteamericana. Los viajes cotidianos fuera del complejo para reparar centrales eléctricas, plantas de tratamiento de agua y otros partes de la destrozada infraestructura iraquí son ya considerados demasiado peligrosos, incluso con escoltas armados.

A este problema se añade el miedo creciente a represalias de los insurgentes contra los iraquíes que trabajan para las contratas y la autoridad de la ocupación. Un alto número de iraquíes ha dejado de presentarse en sus puestos de traductores y personal de apoyo y mantenimiento en la Zona Verde, incluso cuando no tienen otras alternativas de un empleo bien pagado.

La situación de la seguridad “ha afectado de forma dramática a la reconstrucción”, dice un alto cargo norteamericano en Bagdad. “¿Cómo se puede reconstruir un país cuando estás confinado en tu residencia y sólo una pequeña parte del personal iraquí se presenta a trabajar?”

Para comprobar además hasta qué punto la inseguridad pone en peligro el objetivo de la reconstrucción, The New York Times publica hoy un reportaje sobre las cerca de 20.000 personas de empresas de seguridad privada que trabajan en Irak. Con sueldos que están en torno a los 1.000 dólares diarios, se calcula que en estos momentos el 25% de los fondos de la reconstrucción se están utilizando en costear la seguridad de esos proyectos.

Otra victoria para Sharon

Hace unos meses, muchos le daban por (políticamente) muerto cuando las acusaciones de corrupción parecían estar a punto de desbancarle del puesto de primer ministro de Israel. Ahora, ha vuelto a anotarse un claro triunfo con la decisión del Gobierno israelí de apoyar su plan de retirada de Gaza. Por 12 votos a favor y 9 en contra, el Gobierno de coalición ha dado el visto bueno, lo que permitirá a Sharon afrontar con garantías de éxito el referéndum entre los militantes del Likud.

Los pesos pesados del Likud, entre ellos el ministro de Finanzas, Benjamín Netanyahu, le han apoyado gracias a una promesa de última hora del primer ministro: la evacuación de los asentamientos de Gaza no comenzará hasta que se termine la construcción del muro. Y el trazado del muro será el que aprobó en su momento el Gobierno, según The Jerusalem Post:

“Sharon said the fence will be built along the route approved by the cabinet last year. This route encompasses the Ariel, Ma'aleh Adumim, and Gush Etzion settlement blocs, the Beit Aryeh salient overlooking the approaches to Ben-Gurion Airport, Givat Ze'ev, and Route 443 from Jerusalem to Modi'in”.

Este es el trazado que había quedado temporalmente congelado por presiones de EEUU. No se limita a seguir en paralelo la línea divisoria entre Israel y Cisjordania (dentro de territorio palestino), sino que penetrará varias decenas de kilómetros para proteger los mayores asentamientos de Cisjordania. Para los palestinos, es la plasmación de un hipotético Estado palestino en forma de queso de gruyere. O, como decía hace unos días, un comentarista del diario Haaretz, una partición al estilo de los bantustanes de Suráfrica, los estados negros ficticios que creó el régimen del apartheid y que sólo reconocieron Israel y Taiwan. Descartadas las negociaciones de paz y una Hoja de Ruta más muerta que viva, Sharon se encamina hacia la victoria.

Para que sea completa, tendrá que eliminar a los principales dirigentes de Hamás en Gaza. Cuando los misiles israelíes asesinaron al jeque Yassin, todos, incluido el ministro israelí de Defensa y otros miembros del Gobierno, suponían que debían prepararse para una larga cadena de sangrientos atentados de represalia. Los atentados no se han producido, sin que estén muy claras las razones de esta ausencia. Ahora se encuentran ante un enigma similar tras la muerte de Rantisi.

La prensa israelí especula con la posibilidad de que la muerte de Yassin hayan sumido a Hamás en el desconcierto. Rantisi se apresuró a erigirse en sucesor de Yassin, sin contar aparentemente con el apoyo de todos los dirigentes. Al final, su función quedó limitada a dirigir el movimiento en Gaza. A su muerte, los integristas han decidido no difundir públicamente el nombre de su sucesor, sólo serviría para ponerle una cruz en la cabeza. La estratagema no servirá de mucho. El Ejército israelí ya tiene los nombres de los cerca de diez integrantes del Directorio Político de Hamás. Ya intentó asesinarlos el año pasado (sólo lo consiguió con uno de ellos), y ahora volverá a intentarlo con los que han quedado vivos.

Ante la pasividad de EEUU y las críticas lacrimógenas de la Unión Europea (Moratinos ya sabe lo que es firmar declaraciones de condena que no valen ni el papel en el que están escritas), los asesinatos selectivos continuarán, aunque está por ver el efecto que tendrán en Hamás, según el experto en temas palestinos de Haaretz Danny Rubinstein:

“Lo que está claro es que la muerte de Rantisi no alterará gravemente el panorama político palestino. Hamás se convirtió en un movimiento de masas durante la intifada, ganándose el apoyo de centenares de miles de personas en Gaza y no hay déficit de líderes para tomar el puesto de Rantisi”.

La muerte de Rantisi hará más fácil un acuerdo entre Hamás y la Autoridad Palestina para gobernar Gaza tras la retirada israelí. El ex líder integrista de Gaza no había escondido nunca su falta de aprecio por Arafat, que éste solía responder enviándole a prisión. Será otra buena noticia para Sharon. Venderá a sus compatriotas la idea de que así vuelve a quedar demostrado que es imposible negociar con la actual generación de dirigentes palestinos. Y cuando los hijos de los actuales dirigentes entren en escena, ya no les quedará nada con qué negociar.

16.4.04

Vigilar desde fuera de Gaza

El principal periódico de Israel tituló ayer “Sharon consigue todo lo que quería”. Su plan de retirada de Gaza ha convencido a la Casa Blanca, a pesar de que las negociaciones con la Administración norteamericana estuvieron a punto de descarrilar en el último momento. De hecho, Sharon llegó a amenazar con no viajar a EEUU, según The New York Times (Sharon Threatened to Halt Trip to See Bush, Aide Says), porque no le convencían los términos que iba a utilizar Bush en su carta. Al final, el presidente de EEUU concedió a Sharon lo que buscaba: el apoyo norteamericano a la decisión israelí de anexionarse en el futuro los mayores asentamientos de Cisjordania y el rechazo al derecho al retorno a los palestinos a los lugares que hoy son territorio israelí.

A cambio de esta declaración, la retirada de Gaza será total. Israel no conservará tres asentamientos, como se había sugerido hace unos meses. Por eso, el texto del plan, que se puede leer traducido más abajo en este blog, dice que la ocupación de Gaza ha tocado a su fin: “Como resultado, no habrá ninguna razón para alegar que Gaza es un territorio ocupado”. ¿Podrán entonces los palestinos ejercer libremente su soberanía en Gaza?

No.

Israel se reserva de forma unilateral varios derechos. El Gobierno de Sharon anuncia que controlará el espacio aéreo y las costas de Gaza. Además, como es habitual con los Gobiernos israelíes, se reserva “el derecho básico a la autodefensa” y el uso de la fuerza para responder a las amenazas que procedan del interior de Gaza. Sharon ya ha demostrado que es un ferviente partidario de los ataques preventivos y está claro que hará uso de ellos cuantas veces sea necesario.

Israel acepta que varios países (cita a EEUU, Gran Bretaña, Egipto y Jordania) ayuden a los palestinos a reorganizar sus fuerzas de seguridad. Pero prohibirá cualquier presencia militar extranjera, y eso incluye a la ONU, que no cuente con su aprobación. En éste como en otros casos, Sharon se reserva el derecho al veto de las medidas que pueda adoptar un Gobierno palestino en Gaza. El veto alcanza de momento a la posible construcción de un puerto y aeropuertos en Gaza. No se harán sin un acuerdo con Israel. Desde luego, el muro seguirá construyéndose y la retirada de asentamientos de Cisjordania se limita a cuatro asentamientos. Se dice que la construcción del muro tendrá en cuenta “consideraciones humanitarias”. Eso sí que sería una novedad.

Sharon deja abierta la posibilidad de que las viviendas de los asentamientos no sean destruidas, como hizo Israel al retirarse del Sinaí. Cabe la posibilidad de que se entreguen a un organismo internacional, probablemente la Conferencia de Donantes de Gaza y Cisjordania. Ocurre lo mismo en el caso de la zona industrial de Erez, situada junto a la frontera entre Israel y Gaza, donde trabajan 4.000 palestinos.

Todos o algunos de estos derechos son lógicos en una retirada de estas características. Lo que ocurre es que no pueden llevarse a la práctica sin un acuerdo negociado entre las dos partes. Como esa negociación resulta ahora imposible, Sharon confía en que EEUU y la Unión Europea sirvan de puente entre su Gobierno y las nuevas autoridades de Gaza. O dicho con otras palabras, que presionen a los palestinos para que acepten estas condiciones.

La Autoridad Palestina puede pensar que va a obtener algo (el control de Gaza que, por otro lado, tendrá que compartir con Hamás), a cambio de dar legitimidad a un acuerdo que incluye decir adiós al derecho al retorno de los refugiados y al territorio en el que se encuentran los mayores asentamientos de Cisjordania. Las primeras declaraciones de los dirigentes palestinos, que dan por muerta la Hoja de Ruta y no descartan una disolución de la Autoridad Palestina, no hacen ser muy optimistas.

En la práctica, será la comunidad internacional la que tendrá que responsabilizarse de la situación económica de Gaza. La Unión Europea pagará las facturas, pero tendrá que pedir permiso a Israel para gastar ese dinero en muchas cosas. Sharon ha hecho un negocio redondo. Su problema ahora es convencer a 200.000 militantes del Likud. No lo tiene fácil, pero confía en que la carta de Bush le ayude a hacerlo.

OTROS ANALISIS:
Creating a Bantustan in Gaza Akiva Eldar. Haaretz. "South Africa will be very interested in the Israeli disengagement plan published yesterday. The political, military, and economic aspects of the plan for the Gaza Strip and the enclave in the northern West Bank are amazingly similar to the homelands, one of the last inventions of the white minority in South Africa to perpetuate its rule over the black majority. The black and colored people that were concentrated in 10 isolated enclaves had limited autonomy, but their economic well-being depended on the good will of the white government".

A PA that may be passe Danny Rubinstein. Haaretz. "Rumors were rife in Ramallah yesterday that senior PA officials were discussing the possibility of dismantling the authority, since from a Palestinian perspective, the understandings between U.S. President George W. Bush and Prime Minister Ariel Sharon meant the end of the political process. This process was the basis for establishing the Palestinian Authority: without it, there is no reason for its existence".

Why all the fuss about the Bush-Sharon meeting? Ali Abunimah. The Electronic Intifada. "The 14 April meeting between President Bush and Israeli Prime Minister Ariel Sharon in Washington sent Palestinian leaders into a flying panic. But their response reeks of desperation and self-interest rather than any real concern for the fate of the Palestinian people and their land or because the results of the meeting represented any new setback for Palestinian rights".

Texto íntegro del Plan de Sharon

El diario Haaretz publica hoy el texto íntegro en inglés del plan de retirada de Gaza que Ariel Sharon quiere poner en práctica en los próximos meses y que acaba de reciber el apoyo de Bush. Acabo de terminar la traducción al español del plan. Los lectores españoles deben saber que Judea y Samaria son los términos con los que los israelíes denominan lo que nosotros llamamos Cisjordania (y los anglosajones el West Bank).

Esta es la traducción:

I. Introducción

Israel está comprometida con el proceso de paz y aspira a alcanzar un acuerdo mutuo sobre la base de dos Estados para dos pueblos, el Estado de Israel como Estado del pueblo judío y un Estado palestino para el pueblo palestino, como parte de la realización de la visión del presidente Bush.

Israel cree que debe actuar para mejorar la situación actual. Israel ha llegado a la conclusión de que actualmente no existe un interlocutor palestino con el que se puedan hacer progresos para llegar a un acuerdo bilateral. Por tanto, debe formularse un plan de retirada unilateral, que se basa en las siguientes consideraciones:

A. El estancamiento inherente a la situación actual es contraproducente. Para salir de este estancamiento, Israel debe iniciar un proceso que no dependa de la cooperación palestina.

B. El plan debe conducir a mejorar la seguridad, al menos a largo plazo.

C. En cualquier acuerdo final, no habrá ningún asentamiento israelí en Gaza. Sin embargo, está claro que en Judea y Samaria, algunas zonas permanecerán dentro del Estado de Israel, entre ellas asentamientos civiles, zonas militares y otros lugares en los que Israel tenga un interés adicional.

D. La salida de Gaza y de la zona norte de Samaria (cuatro asentamientos y las instalaciones militares de sus inmediaciones) reducirá las fricciones con la población palestina y tendrá el potencial de mejorar la situación de la vida y economía palestinas.

E. Israel confía en que los palestinos tengan el buen sentido de aprovecharse de la retirada para abandonar el ciclo de violencia y unirse al proceso de diálogo.

F. La retirada superará las alegaciones en relación a la responsabilidad de Israel sobre los palestinos de Gaza.

G. La retirada no supera los acuerdos existente entre Israel y los palestinos. Los acuerdos existentes continúan en vigor.

Cuando haya pruebas en el lado palestino de su voluntad, capacidad y cumplimiento real para luchar contra el terrorismo y la aplicación de las reformas estipuladas en la Hoja de Ruta, será posible volver a un proceso de negociaciones y diálogo.

II. Principales puntos del plan

A. Gaza

1. Israel evacuará Gaza, incluidos todos los asentamientos actualmente existentes allí y se replegará fuera del territorio de la franja. Queda fuera del repliegue militar la zona fronteriza entre Gaza y Egipto (“La Ruta Filadelfia”), que se explica más abajo.

2. Tras completarse el traslado, no quedará ninguna presencia israelí militar o civil en las zonas que serán evacuadas.

Como resultado, no habrá ninguna razón para alegar que Gaza es un territorio ocupado.

B. Judea y Samaria

1. Israel evacuará la zona norte de Samaria (Ganim, Kadim, Homesh y Sa-nur) y todas las instalaciones militares permanentes de la zona, y se replegará fuera de la zona evacuada.

2. Tras completarse el traslado, no quedará ninguna presencia permanente de fuerzas militares y civiles israelíes en la zona norte de Samaria.

3. El traslado permitirá la continuidad territorial palestina en la zona norte de Samaria.

4. Israel mejorará las infraestructuras de transporte en Judea y Samaria con el objetivo de permitir la continuidad del movimiento de palestinos en Judea y Samaria.

5. El traslado hará más fácil la actividad económica y comercial palestina en Judea y Samaria.

C. La valla de seguridad

Israel continuará construyendo la valla de seguridad, en aplicación de las decisiones del Gobierno. La ruta tendrá en cuenta las consideraciones humanitarias.

III: La seguridad después de la evacuación

A. Gaza

1. Israel supervisará y vigilará el perímetro exterior sobre el terreno, mantendrá el control exclusivo del espacio aéreo de Gaza y continuará realizando actividades militares en el espacio marítimo de Gaza.

2. Gaza será desmilitarizada y quedará sin armas, al estar su presencia en contradicción con los acuerdos existentes entre los dos lados.

3. Israel se reserva el derecho básico de la autodefensa, incluidas las medidas preventivas así como responder con el uso de la fuerza contra las amenazas que surjan de Gaza.

B. Judea y Samaria

1. Tras la evacuación de los asentamientos del norte de Samaria (Ganim, Kadim, Homesh and Sa-Nur), no quedará ninguna presencia militar permanente en las inmediaciones.

2. Israel se reserva el derecho básico de la autodefensa, incluidas las medidas preventivas así como responder con el uso de la fuerza contra las amenazas que surjan de la zona.

3. En el resto de los territorios de Judea y Samaria, continuará la actual actividad de seguridad. Sin embargo, en función de las circunstancias, Israel considerará reducir su actividad en las ciudades palestinas.

4. Israel trabajará para reducir el número de controles militares en Judea y Samaria en su conjunto.

IV. Instalaciones militares e infraestructuras en Gaza y la zona norte de Samaria

En general, serán desmanteladas y evacuadas, excepto en aquellos casos en los que Israel decida mantenerlas y transferirlas al organismo que se determine.

V. La naturaleza de la ayuda militar a los palestinos

Israel acepta que EEUU, Gran Bretaña, Egipto, Jordania y otros expertos faciliten asesoramiento, ayuda e instrucción a las fuerzas de seguridad palestinas con el propósito de luchar contra el terrorismo y mantener el orden público.

Israel insiste en que no haya una presencia de seguridad extranjera en Gaza y/o Judea y Samaria sin una coordinación con Israel y sin el acuerdo de Israel.

VI. La zona fronteriza entre Gaza y Egipto (“Ruta Filadelfia”)

Durante la primera etapa, Israel continuará manteniendo una presencia militar a lo largo de la zona fronteriza entre Gaza y Egipto (“Ruta Filadelfia”). Esta presencia es una necesidad básica de seguridad, y en algunos lugares, es posible que sea necesario aumentar físicamente la zona en la que se produce esa actividad militar.

Más adelante, se considerará la posibilidad de evacuar la zona. La evacuación de esta zona dependerá, entre otras cosas, de la situación de seguridad y del alcance de la cooperación de Egipto en la creación de un acuerdo de garantías.

Cuando se produzcan las condiciones necesarias tras la evacuación de la zona, Israel estará preparada para examinar la posibilidad de establecer un puerto marítimo y un aeropuerto en Gaza, en función de los acuerdos a los que se llegue con Israel.

VII. Los asentamientos de Israel

Israel aspira a mantener en pie las construcciones de los asentamientos israelíes (Nota: en función de la presencia de un organismo internacional que acepte la propiedad de los mismos, como se indica abajo).

La transferencia de las actividades económicas israelíes a los palestinos se enmarca dentro de las posibilidades de expansión de la actividad económica palestina.

Israel propone que se establezca un organismo internacional (en la línea de la Conferencia de Donantes para Gaza y Cisjordania) tras un acuerdo entre Israel y EEUU, para que reciba el control de los asentamientos que permanezcan y establezca el valor de estas propiedades.

Israel se reserva el derecho a pedir que se considere el valor económico de las propiedades que queden en la zona evacuada.

VIII. Infraestructuras y acuerdos civiles

Las infraestructuras de agua, electricidad, alcantarillado y comunicaciones que sirvan a los Palestinos permanecerán intactas.

Israel pretende mantener intactas las infraestructuras de agua, electricidad, alcantarillado y comunicaciones que sirven a los asentamientos que serán evacuados.

Como norma, Israel mantendrá el abastecimiento de electricidad, agua, gas y combustible a los palestinos, bajo los acuerdos existentes.

Los acuerdos existentes, incluidos los relacionados con el agua y la zona electromagnética, permanecerán en vigor.

IX: La actividad de las organizaciones civiles internacionales

Israel contempla de forma favorable la continuación de la actividad de las organizaciones internacionales humanitarias y de aquellas que trabajan en el desarrollo civil que ayuda a la población palestina.

Israel se coordinará con las organizaciones internacionales para hacer más fáciles sus actividades.

X. Los acuerdos económicos

En general, los acuerdos económicos en vigor entre Israel y los palestinos continuarán en vigor. Estos acuerdos incluyen, entre otras cosas:

A. La entrada de trabajadores en Israel con acuerdo a los criterios existentes.

B. El movimiento de bienes entre Gaza, Judea y Samaria, Israel y los países extranjeros.

C. El régimen monetario.

D. Los acuerdos fiscales y de aduanas.

E. Los acuerdos postales y de comunicaciones.

XI. La Zona Industrial de Erez

La Zona Industrial de Erez, situada dentro de Gaza, emplea a unos 4.000 trabajadores palestinos. La continuación de la actividad de la zona industrial es un asunto de interés para los palestinos.

Israel considerará mantener la zona industrial en su situación actual bajo dos condiciones:

A. El mantenimiento de las necesarias condiciones de seguridad.

B. Un reconocimiento explícito de la comunidad internacional de que la existencia continuada de la zona industrial en sus condiciones actuales no es contemplada como una continuación del control israelí sobre la zona.

La zona industrial será transferida tras un acuerdo a la responsabilidad de un organismo palestino o internacional.

Israel examinará junto a Egipto la posibilidad de establecer una zona industrial conjunta en la frontera entre Gaza, Egipto e Israel.

XII. Los pasos fronterizos internacionales

A. El paso fronterizo internacional entre Gaza y Egipto:

1. Los acuerdos existentes continuarán en vigor.

2. Israel está interesado en trasladar el paso fronterizo al “triángulo fronterizo”, a unos dos kilómetros al sur del punto actual; esto se hará en coordinación con los egipcios. Esto permitirá el aumento de las horas de actividad en el paso fronterizo.

B. Los pasos fronterizos internacional entre Judea y Samaria, y Jordania:

Los acuerdos existentes continuarán en vigor.

XIII. El paso de Erez

El paso de Erez se trasladará a un punto dentro del territorio del Estado de Israel, según un calendario que se determinará separadamente.

XIV. Calendario

Está previsto que el proceso de evacuación se complete a finales del 2005.

Se informará a los norteamericanos de las etapas de evacuación y del calendario concreto.

XV: Resumen

Israel confía en recibir un amplio apoyo internacional a la decisión de retirada. Este apoyo es esencial para conseguir que los palestinos cumplan con su responsabilidad en la lucha contra el terrorismo y las reformas acordadas en la Hoja de Ruta, momento en el cual ambos lados podrán volver a las negociaciones.

Sharon ha ganado

Bush apoya los planes de Sharon. Muchos lectores de periódicos no se habrán extrañado mucho al ver titulares como éste. Y sin embargo, la decisión del presidente de EEUU de apoyar el proyecto de Sharon de retirada de Gaza supone uno de los mayores giros de la política exterior norteamericana de los últimos 35 años. ¿Cómo es posible eso si EEUU e Israel ya son desde hace tiempo grandes aliados?

Veamos. James Bennet lo explica perfectamente en un análisis publicado en The New York Times:

“Sharon quería tres compromisos: el apoyo a la retirada de Gaza, el reconocimiento norteamericano de que Israel conservará algunas zonas de Cisjordania y el rechazo norteamericano del derecho de millones de refugiados palestinos a volver a sus tierras que ahora están en Israel. Lo ha conseguido prometiendo entregar algo que la inmensa mayoría de los israelíes ya no quiere: los asentamientos de Gaza y un puñado de asentamientos de Cisjordania. Y lo ha conseguido sin tener que negociar con los palestinos”.

Por alguna razón, Sharon ha conseguido que Bush acepte dos cosas que desde 1967 EEUU había preferido no suscribir. Las Administraciones de Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush y Clinton mantuvieron excelentes relaciones con Israel, pero nunca reconocieron el control o soberanía de Israel sobre ninguno de los territorios ganados en la Guerra de los Seis Días. Eso incluía los Altos del Golán, Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.

La capital del Estado de Israel (incluido el Parlamento y el Gobierno, excepto el Ministerio de Defensa) está en Jerusalén, pero EEUU ha mantenido hasta hoy su embajada en Tel Aviv y dos consulados en Jerusalén, uno en la zona israelí y otro en la zona palestina. Cuando el Gobierno de Begin y el Parlamento aprobaron la anexión de Jerusalén y el Golán, EEUU no reconoció esta medida unilateral. Siempre dijo que la situación de estos territorios debería quedar dilucidada en las negociaciones que concluirían en un tratado de paz.

Cuando Clinton promovió las conversaciones de paz iniciadas por el proceso de Oslo, ya sabía que algunos de los grandes asentamientos de Cisjordania terminarían en manos israelíes, pero nunca se atrevió a condicionar las negociaciones con una declaración que lo hubiera descalificado como mediador. Si el árbitro anuncia antes de comenzar el partido que el equipo local empieza ganando por dos a cero, es poco probable que el equipo visitante lo considere neutral.

Bush no tiene ninguna intención de que se le considere un mediador justo entre las dos partes. Ha entregado a Sharon una carta en la que reconoce el derecho de Israel a mantener algunos asentamientos de Cisjordania, porque han crecido tanto desde 1967 que no se puede pretender su devolución a los palestinos:

“A la luz de la realidad sobre el terreno, incluidos los grandes centros de población israelíes, no es realista esperar que las negociaciones para el estatus final supongan la vuelta completa a las líneas de armisticio de 1949, y todas las negociaciones previas sobre una solución con dos Estados han alcanzado la misma conclusión”.

Las “líneas de armisticio de 1949” se refieren a las fronteras que quedaron borradas tras la guerra de 1967. Hábilmente, los redactores de la carta firmada por Bush se remontan a una fecha anterior para dar la sensación de que ha pasado tanto tiempo, más de medio siglo, que es absurdo pretender recuperar una realidad política superada por el tiempo.

Además, Bush informa a quien esté interesado que los palestinos y sus descendientes que se quedaron sin sus casas y sus tierras tras la creación del Estado de Israel no pueden volver allí, y sí a un futuro Estado palestino. Con independencia de la opinión que tenga cada uno sobre el derecho a retorno (de hecho, yo creo que si los palestinos insisten en que se reconozca ese derecho, el acuerdo de paz será imposible), Bush da el tema por cerrado.

En las negociaciones que se produjeron en los años 90, los palestinos mostraron su disposición a hablar sobre los grandes asentamientos de Cisjordania, en especial los situados más cerca de la antigua frontera y donde viven decenas de miles de israelíes. Se daba por hecho que la frontera definitiva entre los dos Estados “se movería” unos kilómetros para englobar estas ciudades. A cambio, los palestinos recibirían una cantidad de territorio similar en Israel para aumentar la extensión de Gaza.

Todo eso es ya historia. Las dos grandes bazas negociadoras que les quedaban a los palestinos han quedado eliminadas. Ahora mismo, si los palestinos aceptan los términos impuestos por Bush sólo pueden ir a la mesa de negociaciones con las manos vacías y dispuestos a aceptar lo que les den. ¿Alguien cree que los palestinos estarán dispuestos a negociar en una posición tan débil? ¿Alguien cree que Israel estaría dispuesta a negociar si estuviera en una posición similar?

Sharon puede estar muy satisfecho, aunque está por ver si el anuncio de Bush le concederá los votos necesarios para que los militantes del Likud aprueben en referéndum el plan de retirada de Gaza. A diferencia de otros dirigentes de la derecha israelí, Sharon es consciente de que uno de los ejes fundamentales de la política de cualquier Gobierno israelí es la relación con EEUU. Mientras otros políticos israelíes del pasado, como Begin y Shamir, estaban dispuestos a decir no a EEUU cuantas veces fuera necesario, Sharon cree que Israel no puede prescindir de la ayuda norteamericana.

En toda esta historia, hay una cierta ironía que no se debe olvidar. Bush le dice a Sharon que ya es demasiado tarde como para eliminar asentamientos como Ariel (25.000 habitantes) y Maale Adumim (15.000 habitantes), cuando es el mismo Sharon el político israelí que más ha hecho desde 1967 para construir y fomentar estas poblaciones. Año a año, Sharon ha hecho lo posible para que esas casas se convirtieran en un hecho irreversible. Bush le ha dado la razón.

Sharon ha ganado, y por eso no anda muy descaminado Ferrán Sales, el corresponsal de El País en Jerusalén, cuando dice que la carta de Bush tiene tanta importancia como la Declaración Balfour. Las comparaciones históricas son un asunto delicado, como las armas, a veces las carga el diablo. Hace casi un siglo, la carta de Balfour dejó claro que el objetivo de la mayor potencia occidental de la época era crear en Palestina una nación para los judíos. Ahora otra carta nos deja bien claro cuál es el objetivo de la mayor potencia occidental de nuestra época.

Y pensar que Blair fue a la guerra con Bush porque creía que era la única manera de influir en la Casa Blanca. Pobre desgraciado.

14.4.04

Confíen en mí, todo va bien



91 soldados norteamericanos muertos en combate en Irak. Centenares de iraquíes muertos, muchos de ellos civiles, sobre todo en Faluya. Un grupo radical shií se levanta en armas contra la ocupación. Los policías iraquíes muestran su pasividad ante la revuelta, cuando no se unen a los insurgentes. Decenas de occidentales secuestrados y los que aún no lo han sido encerrados en sus hoteles. Ante tal panorama, Bush convoca una conferencia en prensa para que sea retransmitida en directo por TV en horario de máxima audiencia, la primera de este tipo desde marzo del 2003. ¿Y qué cuenta a los periodistas?

Nada nuevo, gracias. Sencillamente se limita a repetir lo que ya ha dicho en múltiples ocasiones. “President is long on resolve but short on details” dice The Washington Post en un análisis de la conferencia de prensa de Bush, que comenzó con un discurso de 17 minutos:

“Desde su declaración inicial hasta su respuesta final una hora más tarde, estuvo claro que el objetivo del presidente no era ofrecer nuevos detalles de futuros planes, sugerir algún cambio o admitir un replanteamiento de sus decisiones ante los reveses sufridos. Por el contrario, su objetivo era reafirmar su decisión de mantener el rumbo y afirmar que la guerra en Irak hará más segura a América”.

Hasta algunos de sus partidarios se muestran desesperanzados ante la repetición de los mensajes de siempre, según Los Angeles Times:

“A pesar de toda la atención que el presidente Bush dedicó a la guerra de Irak en su conferencia de prensa, su mensaje se redujo a tres palabras: mantendremos el rumbo. Enfrentado a una creciente rebelión por todo Irak, Bush repetidamente insistió en su decisión de conducir a este virulento Estado hacia la estabilidad y la democracia, pero no ofreció nuevos planes para conseguir su propósito.

“Me deprimí”, dice el analista conservador William Kristol, uno de los más decididos partidarios de la guerra. “Obviamente, soy un partidario de la guerra, así que no necesito que me convenzan. Pero a la gente que tiene dudas o que está preocupada, no creo que Bush presentara argumentos que puedan convencerles. No explicó cómo vamos a ganar allí”.

La mayoría de la prensa norteamericana ha llegado a una conclusión similar. No hubo ningún anuncio de nuevas medidas, de nuevos planes para afrontar la respuesta más violenta que ha sufrido hasta ahora la ocupación norteamericana de Irak. Tampoco anunció la noticia que algunos daban por hecha: el nombramiento del embajador en la ONU, John Negroponte, como primer embajador norteamericano en el Irak postSadam.

(Negroponte, de 64 años , es un diplomático de carrera experimentado cuya labor fue clave en los meses anteriores a la guerra durante las negociaciones para la aprobación de resoluciones contra el régimen de Sadam. Habla bien el español, no en vano fue embajador en Tegucigalpa, cuando la embajada de EEUU en Honduras era la gran cabeza de puente de la política de Reagan contra los sandinistas. Su nombre siempre ha estado relacionado con el apoyo a los contras nicaragüenses y con la pasividad de EEUU ante las violaciones de los derechos humanos en los regímenes dictatoriales. Cuando declaró en el 2001 ante el Congreso en la confirmación de su nombramiento para la ONU, dejó una frase para el recuerdo: “A día de hoy, no creo que hubiera escuadrones de la muerte en Honduras”.)

Esta tarde, los dos frentes de guerra abiertos en Irak, Faluya y Nayaf, ofrecen perspectivas diferentes. El líder shií rebelde, Moqtada Al Sader, da a entender que está dispuesto a negociar con los políticos iraquíes que intentan convencerle para que disuelva su milicia. Su portavoz ha dicho incluso que ha retirado su condición de que los norteamericanos se retiren de las grandes ciudades y liberen a los detenidos antes de sentarse a negociar.

En Faluya, la situación es peor. La tregua se ha prolongado esta madrugada 48 horas más, pero la realidad es que continúan los combates aunque a un nivel menor que en los primeros días. Lo más preocupante para los norteamericanos es la confirmación del cambio de táctica de la resistencia iraquí. Como cuenta hoy The Washington Post (“Insurgents display new sophistication”), los rebeldes no se limitan a montar emboscadas y salir huyendo después. En una táctica guerrillera de manual, están impidiendo el paso de los convoyes de suministros que intentan acercarse a Nayaf colocando explosivos en los puentes por los que se ven obligados a pasar tanto desde Bagdad como desde el sur:

“Los rebeldes que luchan contra la ocupación norteamericana han aumentado claramente la preparación, coordinación y agresividad de sus tácticas en las últimas semana, dicen los oficiales del Ejército y soldados que han participado en los combates. (…) Los ataques sobre las rutas de los convoyes, que las fuerzas de EEUU utilizaban por primera vez revelan un grado de coordinación inédito hasta ahora entre los grupos insurgentes, dice el coronel Dana Pittard. (…) “El ataque a los puentes fue muy interesante, porque mostró un nivel de organización regional o incluso nacional, dice Pittard. Afirma que los insurgentes envían información al sur, comunican las rutas utilizadas por las fuerzas de EEUU y consiguen enviar explosivos suficientes a los puentes antes de que lleguen los convoyes”.

Bloggers en Irak

El periodista de Arkansas Christopher Allbritton va a necesitar algo de suerte para poder volver a Irak, pero al menos ya tiene fondos suficientes. Como es freelance y autor del blog Back to Iraq 3.0, no cuenta con el apoyo de un medio de comunicación, así que ha estado meses pidiendo donaciones sus lectores. Al final, lo ha conseguido. Ha recaudado 9.900 dólares lo que demuestra hasta qué punto los blogs se han convertido en una fuerza con la que contar en el panorama periodístico norteamericano.

En marzo del 2003, Allbritton entró en Irak justo antes de que comenzara la guerra y se convirtió allí en el primer periodista-blogger financiado por los lectores. Antes trabajó en la agencia Associated Press y en el diario New York Daily News.

Será su tercer viaje a Irak, aunque esta vez lo tiene un poco más complicado para entrar en el país. Varios de los occidentales secuestrados lo han sido cuando viajaban por la carretera que va de Bagdad a la frontera con Jordania, que es precisamente el punto de entrada más habitual para los periodistas. Por eso, Allbritton aún no tiene muy claro cómo lo hará:

“As for what I’ll be doing once I hit Jordan, that will be a little more improvisational. The current security situation in Iraq makes getting in to Baghdad almost impossible on a ground route, and staying there might be untenable. I can promise nothing at this point other than that I will asses the situation as best as I can. Several friends of mine have turned back rather than go in. I hope to avoid that”.

Gracias a Magdalena Bandera, leo que hay otro blogger, autor de Empire Notes, que ya está en Bagdad y que también necesita las aportaciones de sus lectores. Se llama Rahul Mahajan y es un norteamericano de origen indio miembro de varios grupos pacifistas. Dice que ha estado en Faluya en una breve visita, donde pudo apreciar cómo las balas no distinguen entre combatientes y población civil:

“During the course of the roughly four hours we were at that small clinic, we saw perhaps a dozen wounded brought in. Among them was a young woman, 18 years old, shot in the head. She was seizing and foaming at the mouth when they brought her in; doctors did not expect her to survive the night. Another likely terminal case was a young boy with massive internal bleeding. I also saw a man with extensive burns on his upper body and shredded thighs, with wounds that could have been from a cluster bomb; there was no way to verify in the madhouse scene of wailing relatives, shouts of "Allahu Akbar" (God is great), and anger at the Americans”.

Por cierto que Magdalena ha visto la entrevista a Ana Palacio en La Mirada Crítica y se confiesa perpleja por lo que ha escuchado de boca de la aún ministra de Exteriores. No me extraña. Siempre he pensado que sólo se puede comprender a Palacio si al mismo tiempo se consumen sustancias que no se venden legalmente.

13.4.04

Otro error rectificado

Hace unos meses, el Pentágono anunció satisfecho que el primer batallón del nuevo Ejército iraquí, el Batallón Libertad nada menos, estaba a punto de concluir su proceso de entrenamiento. (Ver post “Se necesitan soldados (baratos)”, 11 diciembre). Pronto perdió la mitad de sus soldados, descontentos con sus bajos sueldos. El obstáculo más grave de las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes ha resultado ser no su presupuesto, sino su manifiesta falta de interés y preparación para garantizar el orden y sustituir progresivamente a los soldados de EEUU.

Finalmente, el general norteamericano John Abizaid ha reconocido que tienen un serio problema, hasta el punto de que ha habido soldados que se han unido a la milicia radical shií El Ejército del Mahdi, dirigida por Moqtada Al Sader, según The New York Times:

“En una teleconferencia desde Bagdad con periodistas en el Pentágono, el general Abizaid dijo que algunas unidades de las fuerzas iraquíes tuvieron una actuación muy mala durante los recientes incidentes violentos y subrayó la necesidad de mejorar su preparación y el nivel de sus mandos”.

Lo que resulta más relevante es que Abizaid ha anunciado que van a reclutar a antiguos oficiales del Ejército iraquí, es decir, del Ejército de Sadam, confiando en que su experiencia y su prestigio entre las tropas contribuyan a mejorar su comportamiento. Una vez más, los mandos militares norteamericanos en Irak se ven obligados a rectificar sobre el terreno una decisión tomada por sus jefes políticos. Estos decretaron poco después del fin de la guerra la disolución inmediata del Ejército, por creerlo irremediablemente contaminado por la dictadura de Sadam. 400.000 militares, con obvios conocimientos en manejo de armas y explosivos, quedaron en la calle, resentidos por el fin de su trabajo y, muchos de ellos, dispuestos a convertirse en la mano de obra de cualquier movimiento de resistencia contra la ocupación.

12.4.04

La Ofensiva del Tet



En 1968, el Ejército de Vietman del Norte y el Vietcong lanzaron una gran ofensiva coordinada por todo el sur del país, incluidas las grandes bases militares y la mismísima embajada de EEUU en Saigón. Fue la Ofensiva del Tet. El general Giap sacó la guerra de la jungla y la llevó hasta las calles de las grandes ciudades y los televisores de los norteamericanos. Las mentiras de la Administración Johnson quedaron al descubierto: el enemigo que estaba a punto de ser derrotado se convirtió de improviso en un adversario con la fuerza y la organización necesarias como para colocar a los norteamericanos a la defensiva.

Lo cierto es que la Ofensiva del Tet fue un colosal fracaso militar para Giap y el Vietcong. Giap envió al combate a 70.000 de sus hombres y perdió a 50.000 de ellos. Pero, quizá sin saberlo al principio, consiguió una gran victoria propagandística dentro de EEUU. A partir de ese momento, la mayoría de los corresponsales norteamericanos en Vietnam llegó a la conclusión de que esa guerra no se podía ganar. (A veces, la percepción tiene tanta o más fuerza que la realidad. El veterano periodista Arnaud de Borchgrave que cubrió el Tet para Newsweek, cree que muchos de sus colegas se equivocaron).

Lo que se ha visto en Faluja y en varias ciudades del sur de Irak en los últimos diez días no es una copia del Tet 36 años después. Sí hay una idea que vale ahora tanto como entonces: los militares, por mucha potencia de fuego que tengan, no pueden solucionar los problemas políticos derivados de una ocupación. En 1968, los marines barrieron a sus atacantes. En el 2004, los marines tienen los medios para no dejar piedra sobre piedra en Faluya. Sin embargo, de la misma forma que nadie puede sentarse sobre una bayoneta, también puede decirse que es imposible poner en marcha una transición a la democracia a golpe de helicópteros Apache y tanques Abrams.

La prensa norteamericana es consciente de ello y lo mismo se puede decir de algunos altos mandos militares, según The New York Times (“Some in Military Fear a Return to Iraqi Battles Already Fought”):

“A algunos altos cargos del Pentágono y oficiales militares aquí (en EEUU) y en Irak les preocupa que sin un proceso político que lleve a la formación de un nuevo Gobierno con apoyo popular, las actuales operaciones militares para imponer el orden en las ciudades suníes y shiíes volverán a repetirse en los próximos meses”.

Hoy, el principal portavoz militar norteamericano en Bagdad ha dado la cifra de bajas sufridas en este mes de abril. 70 soldados “de la coalición” (la mayoría marines) han muerto en doce días, lo que va a convertir este mes en el más sangriento de la ocupación para EEUU. El general Mark Kimmitt ha incurrido en el mismo error de sus colegas de la era de Vietnam: intentar amortiguar estas cifras con el número de cadáveres del enemigo. Kimmitt los ha cifrado en 700 combatientes iraquíes muertos y después ha dicho que no han hecho un cálculo de las bajas entre la población civil iraquí. (Fuentes hospitalarias citadas por Al Jazeera hablan de 600 muertos, sólo en Faluya, entre civiles y combatientes. El recuento de Associated Press llega a 880).

Es poco probable que estos cálculos de cadáveres sirvan de consuelo a los norteamericanos (obviamente aún menos a los iraquíes). Especialmente, cuando hayan leído hoy que nueve de sus compatriotas están desaparecidos, quizá secuestrados. O cuando hayan visto las imágenes de los rehenes japoneses con un cuchillo al cuello. O cuando les digan que los marines tienen problemas para recibir en Faluya los suministros necesarios porque los convoyes que salen de Bagdad son atacados un día tras otro. O cuando les digan que sus soldados están repartiendo democracia con una política que está dejando a su paso una pila de cadáveres.

¿Y qué pueden pensar los iraquíes que rechazaban la violencia de la resistencia o de los radicales shiíes? ¿Van a continuar siendo aliados implícitos de los mismos soldados que están bombardeando a sus compatriotas?

“La anarquía ha sido una condición de nuestra ocupación desde los primeros días cuando permitimos los saqueos y los incendios que destruyeron la infraestructura y la historia de Irak”, escribe Robert Fisk. “Pero ese caos está volviendo ahora para perseguirnos a nosotros. Estamos inmersos en esa anarquía, en un pueblo con el que no tenemos un idioma, una religión y una cultura comunes”.

EEUU dice que sus soldados están combatiendo para devolver la libertad a los iraquíes, para que tengan un Ejército que les defienda y no les masacre, para que tengan unos dirigentes religiosos que les guíen espiritualmente, pero que no les gobiernen. Si es así, ¿por qué el embrión del Ejército iraquí no está combatiendo con los norteamericanos para derrotar a esos enemigos de la libertad? ¿Por qué el Consejo de Gobierno Iraquí se limita a negociar una tregua, pero sólo por motivos humanitarios, porque sabe que no puede tomar ninguna decisión que no pase por la mesa del virrey Bremer? ¿Por qué el gran ayatolá Sistani, líder espiritual de los shiíes, no ha empeñado su prestigio para detener la rebelión de Moqtada Al Sader?

Los norteamericanos han querido siempre mantener las riendas de la situación. Hace dos semanas, ya se aseguraron el control operativo del nuevo Ejército iraquí, para después de la entrega de la soberanía en junio. De momento, tanto ellos como sus fuerzas militares aliadas, incluidos los soldados españoles, sólo han podido gestionar el caos, con la intención de que al menos no se desbordara.

Ahora que el caos se extiende por el país, ¿cuál es el plan, señor Bremer?