7.12.04

Pasaportes diplomáticos

A Michael Moore le hubiera encantado saberlo. El periodista Douglas Farah afirma en su blog que todos los miembros de la extensa familia Bin Laden que vivían en EEUU recibieron en 1996 pasaportes diplomáticos saudíes. Además de los privilegios habituales que confieren estos documentos, la generosidad del Gobierno de Arabia Saudí impidió una investigación del FBI dos años más tarde:

In 1998, when the FBI's New York office actually sought to investigate some of the Binladen family's activities in this country because of suspicions of ties to terrorism, the State Department forced them to shut down the entire operation. Because the bin Laden's were "diplomats" and as such enjoyed diplomatic immunity, making such investigations illegal.

Douglas Farah dice tener dos fuentes que confirman esta historia. Una de ellas es Michael Scheuer, que dirigió a finales de los años 90 la unidad de la CIA dedicada en exclusiva a perseguir a Al Qaeda. Scheuer publicó hace unos meses un libro, "Imperial Hubris", bajo la firma "Anónimo". Sus críticas a la forma en que la Administración norteamericana está afrontando la guerra contra Al Qaeda, y las entrevistas que dio a la prensa para promocionar el libro, con permiso de la CIA, terminaron por obligarle a abandonar la agencia.

El Gobierno saudí tenía razones históricas para sentirse agradecido hacia la familia Bin Laden. El patriarca de la familia, Mohamed bin Laden, fundó un imperio empresarial centrado en la construcción que, desde los años 30 y 40, participó en las grandes obras públicas impulsadas por el Gobierno, incluida la rehabilitación de La Meca y Medina.

Osama bin Laden fue el decimoséptimo hijo de Mohamed (tuvo más de 50) y no formaba parte del núcleo selecto de hijos que estudiaron en Occidente para hacerse cargo de la empresa en el futuro. Cuando Osama se embarcó en la yihad afgana contra los soviéticos, recibió el apoyo moral y financiero de su familia.

Todo cambió cuando el fundador de Al Qaeda empezó a criticar públicamente a la familia real saudí. En 1991, fue expulsado de su país y se refugió en Sudán. Mantuvo contactos con su familia, contactos que el Gobierno intentó utilizar para convencer a Osama de que pusiera fin a su rebelión. En 1993 y 1994, Osama recibió en Sudán la visita de varios familiares que intentaban persuadirle para que volviera a Arabia Saudí, pidiera perdón al rey y se integrara en el negocio familiar.

Su rechazo a todas estas aproximaciones llevó al Gobierno a quitarle la ciudadanía saudí. Su hermano Bakr, que dirigía los negocios familiares, expresó en público su condena de la política de Osama bin Laden contra la familia real.

La familia Bin Laden continuó haciendo negocios por todo el mundo, también en EEUU, pero nunca consiguió eliminar la sospecha de que algunos de sus miembros podían haber seguido ayudando a la oveja negra.

Varios miembros de la familia estaban en EEUU el 11 de septiembre del 2001. Gracias a las influencias del embajador saudí en EEUU, ellos fueron de los primeros en abandonar el país por vía aérea en un vuelo especial fletado por las autoridades saudíes que les fue recogiendo en todas las ciudades en las que residían.

La historia de este vuelo ha hecho correr ríos de tinta en periódicos y libros, y tuvo un capítulo especial en la película de Moore "Fahrenheit 9/11". Algunos ex agentes de la CIA y el FBI consideran inaudito que se les concediera ese privilegio muy pocos días después del mayor atentado terrorista de la historia. En la investigación de cualquier crimen, decían, nunca se permitiría a los familiares directos de un sospechoso abandonar el país con tanta rapidez.

El FBI sostiene que su salida fue controlada y que se interrogó a algunos de ellos, sin que ninguno tuviera relación con los atentados del 11S. Los pasaportes diplomáticos debieron de ser de mucha ayuda.