8.12.04

Los palestinos dudan entre Barguti y Abú Mazen

El apoyo de la inmensa mayoría de los dirigentes de Fatah (y también de EEUU, la Unión Europea y, aunque suene raro decirlo, Israel) no es suficiente para Abú Mazen. Las primeras encuestas revelan que Abú Mazen y Maruan Barguti están empatados en intención de voto de cara a las elecciones a la presidencia de la Autoridad Palestina del próximo 9 de enero.

La encuesta hecha por la Universidad de Bir Zeit da incluso una leve ventaja a Barguti, encarcelado en Israel con cinco cadenas perpetuas. Le concede un 35%, por un 34% para Mazen. Otra encuesta, realizada por el prestigioso sociólogo Jalil Shikaki, prevé un 40% de apoyo para Mazen y un 38% para Barguti. Ambos sondeos tienen un margen de error del 3%.

Según la encuesta de Bir Zeit, Barguti cuenta con más partidarios entre los jóvenes, las mujeres, los habitantes de los pueblos, los pobres y la gente sin estudios. Mazen tiene más apoyos entre los hombres, la clase media, los ancianos, los habitantes de las ciudades y la gente con estudios.

El candidato oficial de Fatah se acerca al peligroso instante en el que se dé cuenta de que sólo la retirada de la candidatura de Barguti puede garantizarle la victoria. Quizá ese momento esté ahora a punto de producirse.

Todo el apoyo institucional de Fatah y la OLP, como se esperaba, no permite cantar victoria a Abú Mazen. Representa a la vieja guardia, a la que la opinión pública palestina relaciona con la corrupción y un deseo demasiado intenso por hacer concesiones a Israel. En definitiva, les acusan de haberlo prometido todo y no haber podido entregar nada.

En todos los movimientos de liberación nacional, quienes suelen llevar la iniciativa suelen ser los grupos más radicales, los que no aceptan más salida que la victoria total. Sólo los líderes carismáticos, si quieren, pueden conseguir que se acepten concesiones dolorosas. Están en condiciones de hacerlo, porque presentan una larga y sufrida hoja de servicios. No parece que Abú Mazen tenga un curriculum tan atractivo a ojos de los palestinos.

Barguti no tiene más mensaje que la resistencia hasta el final. En realidad, su mensaje es él mismo. Representa a los jóvenes que se unieron a la causa palestina en la primera intifada y a todos aquellos que han pasado por prisión en los últimos 15 años.

Y sin embargo, el favorito continúa siendo Abú Mazen. Hoy se ha sabido que Barguti podría retirar su candidatura si Mazen acepta una serie de condiciones políticas. Una fuente cercana a Barguti ha dicho a Reuters:

The senior Fatah official close to Barghouti said he wanted Abbas's pledge to insist on East Jerusalem as the capital of a future of a Palestinian state, a just solution to the refugee problem, release of Palestinian prisoners and a halt to Israel's killings of militants.

Barghouti also wants Abbas's platform to include calls for Israel to pull back its forces from the West Bank before the election and keep them out afterward, and to halt construction of a vast barrier it is building through occupied territory.


Abú Mazen puede asumir sin problemas todas estas reivindicaciones, entre otras cosas porque no depende sólo de él llevarlas a la práctica. Él sabe que los palestinos deberán hacer muchas concesiones a Israel si quieren reanudar las negociaciones. También sabe que no puede aspirar a ganar las elecciones anunciando de entrada a los votantes todas aquellas cosas a las que van a tener que renunciar.

Barguti se ha presentado a las elecciones como independiente. Sabe que mantener su candidatura le obligará a abandonar las filas de Fatah. Si de verdad ha presentado estas condiciones para retirarse, es porque es consciente de que tiene más posibilidades de ser el sucesor de Abú Mazen, que el de Arafat.