2.12.04

¡Cervantes, ayúdame!

Moratinos comienza una visita a Israel y, para allanar el camino, publica hoy un artículo en la prensa israelí: A shared past: Spain and Israel. Es improbable que las autoridades israelíes se sientan muy conmovidas por las huellas del pasado conjunto de los dos pueblos. De todas formas, el ministro lo intenta. Y para ello, echa mano de Cervantes:

It is a splendid opportunity to recall the history both peoples share, a history comprised of light and dark moments. A cursory glance suffices to discover that the roots of our relationship reach the deepest levels of Spanish culture: Cervantes himself may have been, as historian Americo Castro theorizes, of Jewish origin.

El Gobierno de Sharon es muy consciente de la historia de los judíos, más aún de lo que piensa Moratinos, pero olvida aún menos que el ministro español pasaba por ser uno de los mejores amigos internacionales de Yaser Arafat. En los días posteriores a su muerte, el Ministerio israelí de Exteriores se apresuró a mostrar su rechazo a la reacción oficial del Gobierno español, por ser demasiado elogiosa de la figura de Arafat.

En el último párrafo del artículo, el ministro español, quizá con la mejor intención, pincha en hueso al referirse al décimo aniversario del asesinato de Rabin:

That anniversary runs the risk of going unnoticed unless those of us who share the values for which Rabin gave his life continue in our determination to achieve peaceful co-existence among all the states and peoples of the Middle East.

Me temo que esos valores de Rabin no gozan de mucho apoyo ahora en el Gobierno israelí.