22.11.04

Un disparo en la mezquita

El periodista y blogger Kevin Sites ha publicado en su blog el relato completo de lo que ocurrió en el interior de la mezquita de Faluya cuando un marine remató de un disparo a un iraquí herido.

Sites ya había estado en esa misma mezquita el día anterior. Los soldados habían detenido entonces a varios combatientes iraquíes, les habían curado sus heridas y los habían dejado allí a la espera de su posterior evacuación de la zona. Al día siguiente, escuchan por radio que hay insurgentes disparando desde el edificio. Al llegar a la mezquita, Sites oye unos disparos que proceden del interior y descubre que otros marines ya están dentro:

Immediately after going in, I see the same black plastic body bags spread around the mosque. The dead from the day before. But more surprising, I see the same five men that were wounded from Friday as well. It appears that one of them is now dead and three are bleeding to death from new gunshot wounds. The fifth is partially covered by a blanket and is in the same place and condition he was in on Friday, near a column. He has not been shot again. I look closely at both the dead and the wounded. There don't appear to be any weapons anywhere.

Sites comunica lo que sabe a un teniente, entra en la mezquita y comienza a grabar. Escucha a uno de los marines decir que uno de los iraquíes finge estar muerto. El periodista espera que los soldados registren a los ocupantes para confirmar que no son una amenaza, pero uno de ellos dispara:

While I continue to tape, a Marine walks up to the other two bodies about fifteen feet away, but also lying against the same back wall.

Then I hear him say this about one of the men:

"He's fucking faking he's dead -- he's faking he's fucking dead."

Through my viewfinder I can see him raise the muzzle of his rifle in the direction of the wounded Iraqi. There are no sudden movements, no reaching or lunging.

However, the Marine could legitimately believe the man poses some kind of danger. Maybe he's going to cover him while another Marine searches for weapons.

Instead, he pulls the trigger. There is a small splatter against the back wall and the man's leg slumps down.

"Well he's dead now," says another Marine in the background.

Sites queda paralizado. Cuando ve que los marines se acercan a los otros heridos, se apresura a contarles lo que previamente ha explicado al teniente. Es entonces cuando el marine que ha rematado al herido se da cuenta de que hay un periodista con una cámara dentro de la habitación. Sea por lo que acaba de escuchar o porque es consciente de que su acción ha quedado registrada en vídeo, su actitud cambia por completo:

For a moment, I'm paralyzed still taping with the old man in the foreground. I get up after a beat and tell the Marines again, what I had told the lieutenant -- that this man -- all of these wounded men -- were the same ones from yesterday. That they had been disarmed treated and left here.

At that point the Marine who fired the shot became aware that I was in the room. He came up to me and said, "I didn't know sir-I didn't know." The anger that seemed present just moments before turned to fear and dread.

Sites ha escrito su relato en forma de carta abierta a los miembros de la unidad de marines con la que está empotrado. Dice que ha recibido amenazas y que no tiene ninguna intención de convertirse en un portavoz contra la guerra. Sencillamente, su trabajo consiste en relatar lo que ve:

In war, as in life, there are plenty of opportunities to see the full spectrum of good and evil that people are capable of. As journalists, it is our job is to report both -- though neither may be fully representative of those people on whom we're reporting. For example, acts of selfless heroism are likely to be as unique to a group as the darker deeds. But our coverage of these unique events, combined with the larger perspective - will allow the truth of that situation, in all of its complexities, to begin to emerge. That doesn't make the decision to report events like this one any easier. It has, for me, led to an agonizing struggle -- the proverbial long, dark night of the soul.

El periodista freelance que ahora trabaja para la cadena NBC ha optado por ser muy cuidadoso en su descripción y no da por hecha ninguna conclusión. Los disparos que oye antes de entrar en la mezquita sugieren que los marines dispararon contra otros heridos, pero Sites prefiere no aventurar nada. Tampoco sabe con claridad qué información recibieron esos marines sobre lo que ocurría en el interior de la mezquita. Lo que sí queda claro es que el iraquí que fue rematado ante la cámara de Sites no suponía ninguna amenaza para los soldados.

El rastro de Zarqawi


Y en Faluya, dos periodistas tienen la oportunidad de ver lo que queda de las cámaras de la muerte de Al Zarqawi.