19.11.04

Recuento de cadáveres

El estudio publicado en la revista The Lancet que revelaba la existencia de 100.000 muertos en Irak desde el inicio de la invasión por EEUU y el Reino Unido fue recibido con amplias dosis de escepticismo en los medios de comunicación norteamericanos. Al mismo tiempo, la cifra recibió una gran cobertura en la prensa europea, lo que incluyó algunos errores, como decir que todas esas víctimas habían muerto por razones relacionadas directamente con la guerra o los atentados.

El estudio fue difundido pocos días antes de las elecciones presidenciales. Muchos consideraron que la coincidencia era demasiado sospechosa. La propia metodología del informe planteaba algunas dudas. No se basaba en ningún recuento, sino en una estimación basada en entrevistas realizadas en algunas zonas de Irak. Incluso algunas organizaciones de derechos humanos mostraron su escepticismo ante las conclusiones.

En este artículo de un diario de Baltimore, nos cuentan algunas de las claves del estudio que no han sido bien entendidas. Sus autores nunca pretendieron dar una cifra exacta, ya que eso es imposible. Se trata de sólo una estimación, basada en el principio de que todas las personas recuerdan con bastante precisión las fechas y las causas de las muertes producidas en su entorno más cercano.

Una vez más, hay que insistir en que el informe no habla sólo de víctimas de guerra o de actos violentos. Se trata de muertes producidas en un periodo que coincide con el inicio de la guerra, y que también pueden deberse a la delincuencia común o las enfermedades:

The study, which was carried out over four weeks by a team of seven medical researchers in Iraq, did not say that U.S. soldiers killed 100,000 noncombatants. It said that 100,000 excess deaths occurred since the start of the ground war. That counts the people shot or buried under rubble ?and it also counts the people who died of malnutrition or starvation, who became sick and died from drinking polluted water, and people who died from all other causes directly and indirectly related to the war, including the skyrocketing crime rate.

Uno de los autores del estudio empleó una metodología similar al calcular la cifra de víctimas en la guerra civil del Congo (1.700.000 muertes), sin que entonces el veredicto provocara ninguna polémica.

El artículo incluye una referencia a otro estudio del que no había oído hablar. Esta vez se trata de un informe realizado por el Ejército norteamericano, aunque con otro fin. El texto, aparecido en otra publicación científica, incluía las respuestas de soldados a los que se preguntó cuántas bajas habían causado y si habían matado a iraquíes a los que se pudiera identificar como población civil:

Of 1,650 or so soldiers and Marines in Iraq surveyed, more than 900 claimed kills of at least one "enemy combatant". Remarkably, more than 330 reported that they had been "responsible for the death of a noncombatant".

Writing for The Nation magazine, reporter Jefferson Morely extrapolated those numbers to the ground-combat units in Iraq, concluding that ground-combat troops alone would have been responsible for at least 13,881 civilian deaths so far.

El Ejército norteamericano se niega a hacer ningún tipo de recuento de las muertes civiles en sus operaciones militares. Por razones políticas, en la operación de Faluya sí ha calculado las bajas entre los insurgentes (unos 1.200 muertos, se ha dicho) para reforzar la idea de que la ocupación de la ciudad ha sido un gran éxito.

Algunas ONGs sí realizan una estimación basada en datos concretos aparecidos en medios de comunicación. Iraq Body Count calcula que ya han muerto entre 14.453 y 16.603 civiles, aunque admite que la cifra real es mucho mayor. Evidentemente, miles de muertes por enfermedades, delincuencia común y operaciones militares no aparecen en los periódicos.