2.11.04

Pasión por las urnas

Dicen los expertos (a los que los periodistas suelen citar cuando no saben de qué escribir), que los votantes indecisos de EEUU que todavía lo son en vísperas electorales terminan votando al candidato de la oposición. Se supone que si el presidente no les ha convencido hasta entonces de sus virtudes, cuando ha tenido cuatro años para hacerlo, no lo va a hacer en los últimos días.

Este es uno de los detalles que favorecen a Kerry cuando a esta hora, las 12.00 de la mañana en la costa este de EEUU, ya hay mucha gente que ha empezado a votar. La expectación es tan alta que ya se habla de un récord de participación. NYT:

With the excitement of the campaign at a fever pitch and voters so polarized there was almost no one left to convert, nonpartisan election experts said that as many as 121 million Americans might vote, eclipsing the record of 106 million of four years ago. And with the race too close to call, the winner is likely to be the side best able to muster its core supporters, party strategists agreed.

Reuters eleva el pronóstico a 125 millones de votantes. Lo que está claro es que la gente tiene tal pasión por votar que se han formado colas antes de que se abrieran los colegios.

En un curioso reflejo de las elecciones españolas del 14-M, el aumento de participación se interpreta como un signo alentador para Kerry. La idea es que muchos votantes jóvenes, que en condiciones normales nunca se molestarían en apoyar a un tipo tan estirado como el senador de Massachusetts, van a votar en número mayor del previsible para deshacerse de Bush. Y, por ejemplo, en Florida hay un millón y medio de nuevos votantes registrados.

El aumento de participación es un hecho, se ha visto en las últimas semanas en el voto anticipado, pero también va a beneficiar al presidente de EEUU. El inconveniente es que obtenga ese plus electoral en Estados en los que ya tiene asegurada la victoria. Su consigliere, Karl Rove, está convencido de que cuatro millones de cristianos evangélicos, de tendencias muy conservadoras, no votaron a Bush en el 2000 molestos por los ríos de alcohol y sustancias menos legales por los que navegó en su juventud el ahora presidente. Ahora puede que hayan vencido sus escrúpulos personales y se decidan a votarle.

De creer la última encuesta de Reuters, Bush ha recibido una muy buena noticia en las últimas horas con los resultados de Ohio. El sondeo le da seis puntos de ventaja sobre Kerry. Pero Florida continúa en empate técnico. Allí, las primeras imágenes han revelado que la comunidad negra está acudiendo a votar en un gran número. Los demócratas confían en que esta vez se den más maña en las urnas. Uno de los hechos menos resaltados de los comicios del 2000 es que Al Gore habría sido presidente si no hubiera habido tantos votos nulos en los barrios negros del sur de Florida. La papeleta mariposa se convirtió en un rompecabezas indescifrable para muchas personas mayores.

Ah, y Tom Wolfe apoya a Bush. En una entrevista con The Guardian, no dice expresamente que vaya a votarle, pero sí intenta dar una lección a esos rojeras británicos que pretendieron influir en las elecciones a favor de Kerry. No es extraño, Wolfe siempre ha sido un conservador, muy singular, que no soporta a las élites progresistas de la costa este:

"I think support for Bush is about not wanting to be led by East-coast pretensions. It is about not wanting to be led by people who are forever trying to force their twisted sense of morality onto us, which is a non-morality. That is constantly done, and there is real resentment. Support for Bush is about resentment in the so-called 'red states' - a confusing term to Guardian readers, I agree - which here means, literally, middle America. I come from one of those states myself, Virginia. It's the same resentment, indeed, as that against your own newspaper when it sent emails targeting individuals in an American county." Wolfe laughs as he chastises. "No one cares to have outsiders or foreigners butting into their affairs. I'm sure that even many of those Iraqis who were cheering the fall of Saddam now object to our being there. As I said, I do not think the excursion is going well."

Aunque lo cierto es que los conservadores del sur y del oeste del país tienen tantas ganas como los progresistas de imponer sus ideas al resto de la sociedad.