25.11.04

Los últimos dinosaurios



El presentador estrella de la CBS, Dan Rather, dejará de presentar el informativo principal de la cadena a comienzos del 2005. Con 73 años, la retirada no parece una mala idea. Lo malo para Rather es que no entraba en sus planes, y no porque tuviera que seguir trabajando en la vejez para poder alimentar a su familia.

En cierto modo, Dan Rather es una muesca más que se pueden apuntar en la culata del revólver los blogs de EEUU. No es una descripción del todo correcta, pero puede encontrarse, de una forma u otra, en la mayoría de las necrológicas (profesionales) que han aparecido en la prensa:

In an interview yesterday, Mr. Rather said that he and Mr. Moonves believed that it was important that he make his announcement well before the forthcoming release of a report by an independent panel investigating the journalistic breakdowns that led CBS News to broadcast and then vigorously defend the National Guard news segment.

Rather fue fulminado por los bloggers de derechas, ahora eufóricos, después de presentar el programa 60 Minutes de la CBS en el que se hicieron públicos unos documentos que demostraban el trato de favor que disfrutó Bush en su privilegiada mili en la Guardia Nacional durante la guerra de Vietnam. Los documentos resultaron ser falsos y la CBS tardó casi dos semanas en confirmar las denuncias que los blogs airearon a lo largo de ese tiempo. La tipografía de la letra de los papeles reveló que no podían provenir de una máquina de escribir de los años sesenta, sino de un ordenador de nuestros días.

Muchas de las críticas que llovieron sobre Rather y la CBS eran obviamente interesadas. Procedían de los medios y blogs que sostienen que en EEUU la inmensa mayoría de los medios de comunicación forma parte de una conspiración izquierdista contra Bush y los conservadores. Esta supuesta conjura judeomasónica (judeo, sí, porque, aunque no se dice con todas las letras, está implícito en las denuncias el hecho de que muchos de estos medios son propiedad o están dirigidos por judíos de la Costa Este), está acusada de falsear la realidad para perjudicar a la derecha. El hecho de que los denunciantes sean tan partidistas y tendenciosos como los medios a los que acusan no es un detalle que les llame la atención.

Y sin embargo, lo que importa no es la identidad del denunciante, sino el contenido de la denuncia. Tanto la CBS como otros importantes medios de comunicación norteamericanos se han visto sacudidos en los últimos años por escándalos que han minado su credibilidad. En el caso, además, de los informativos de TV de las tres cadenas generalistas, la crisis coincide con un periodo de lenta decadencia con aspecto de ser irreversible.

La CBS decidió emitir el programa sobre el cómodo paso de Bush por la Guardia Nacional no mucho antes de las elecciones del 2 de noviembre. Versaba sobre algo conocido en EEUU, de lo que ya se había hablado cuatro años antes. La cercanía de los comicios no era motivo suficiente para dejar de dar la noticia, siempre, claro está, que la información fuera cierta en todos y cada uno de sus puntos.

Los documentos ofrecían un nuevo aspecto no confirmado hasta entonces: se demostraba por primera vez que Bush había desobedecido una orden expresa de un superior, lo que no es poca cosa si estás destinado en una unidad militar.

Cuando se sospechó, primero, y se confirmó después que los papeles eran una falsificación, todo el andamio del reportaje se vino abajo.

Por eso, Rather no puede alegar, y no lo ha hecho, que hayan sido los blogs los que le han derrocado con buenas o malas artes. Sólo puede culpar al equipo de 60 Minutes y a sí mismo, por haber permitido la difusión de un reportaje de un tema tan grave basándose en documentos falsos.

Los medios de comunicación, incluida la CBS, habrían exigido la dimisión de cualquier político que hubiera cometido un error similar. Aunque parezca mentira, se puede exigir el mismo grado de responsabilidad a los periodistas.

La lista de patinazos periodísticos ya es preocupante: Jayson Blair y sus reportajes inventados hasta la última letra en The New York Times ante las narices de sus jefes. Las crónicas llenas de situaciones y entrevistas inexistentes de Jack Kelley, el corresponsal de guerra más conocido del USA Today. La cobertura parcial y entregada a los intereses del Gobierno de Bush en la búsqueda de las armas de destrucción masiva iraquíes. Como decía no hace mucho Carl Bernstein (cosecha Watergate), los propios periodistas son los responsables de la mayoría de sus males.

La jubilación de Rather (que pretende seguir colaborando con el programa 60 Minutes) es uno de los capítulos de la lenta agonía de los informativos de TV en EEUU en las grandes cadenas. A diferencia de España, la competencia de los canales de noticias (CNN, Fox News, MSNBC...) y de los medios de Internet (incluidos los blogs) está contribuyendo a erosionar el liderazgo de la TV como fuente de información. Eso es especialmente cierto entre los jóvenes de menos de 35 años, que son además uno de los grupos de espectadores más atractivos para los anunciantes.

Nada simboliza mejor esta situación que la posición, antes sacrosanta, de los "anchormen" de las grandes cadenas, los presentadores más conocidos. En unos días, se retira Tom Brokaw (NBC), presentador del informativo líder con casi 11 millones de espectadores diarios. Ahora lo hace Dan Rather, cuyo programa lleva una década anclado en la tercera posición y perdiendo progresivamente audiencia (ahora tiene 7,5 millones diarios). Hubo un tiempo en que estos presentadores eran los sumos sacerdotes de la información. Ahora siguen teniendo audiencias millonarias, pero su posición ha perdido brillo e influencia.

La soberbia es uno de los grandes pecados de los grandes imperios periodísticos, también cuando están encarnados en una sola persona, como es el caso de estos presentadores. Su jubilación es el símbolo del fin de una era. No nos alegremos tan rápido:

On CNN Tuesday, Vanity Fair's Michael Wolff cast the departures of Rather and Brokaw as harbingers of a larger death, the death of network news. And the networks, Wolff said, are in fact happy about this, because Brokaw's and Rather's exits "hastens the day when (the networks) can get out of this business".

Como dice Wolff, es posible que las empresas televisivas aprovechen la desaparición de estos dinosaurios para deshacerse de forma progresiva de un contenido molesto y caro, los informativos, para sustituirlos por programas de más audiencia y con más gancho para los jóvenes y la publicidad. No me hagan dar ejemplos.