14.11.04

Los limites de la violencia

Desde Jerusalen:
No hay nada como hacer reporterismo con una cerveza en la mano. No suena muy serio, pero sirve para enterarse de ciertas cosas. Por ejemplo, en Jerusalen es util para constatar que la estrategia de los atentados suicidas ha terminado siendo una estrategia suicida para los intereses palestinos. Los bares y restaurantes de Jerusalen, una ciudad no muy conocida por su ambiente nocturno, vuelven a estar repletos de gente.

Las medidas de seguridad continuan siendo evidentes. Cada local nocturno cuenta con un joven que pasa el detector de metales manual a cada visitante y revisa los bolsos de las chicas. Los camareros ya no se molestan en comentar que a la factura hay que sumar un reducido extra para costear los gastos de seguridad. Todo el mundo lo da por hecho.

Y ahi se acaba la preocupacion. Antes la simple vision de uno de estos seguratas, mas las noticias de atentados suicidas, servia para desalentar a cualquier interesado en comer fuera. Ahora ya no es asi. Las medidas tomadas por el Gobierno de Sharon, con una represion durisima contra la poblacion civil palestina, no solo contra los grupos armados, han cumplido su proposito. Los israelies han reanudado sus rutinas diarias, incluida la diversion.

Tambien las calles peatonales, que habian quedado desiertas por la dificultad de establecer un perimetro de seguridad efectivo, tienen llenos los locales de ocio. Se ha vuelto a la epoca anterior a los atentados suicidas, cuando solo habia que recorrir unos kilometros para encontrarse con dos mundos diferentes. Los atentados hicieron que los dos pueblos tuvieran la misma sensacion de terrible inseguridad, a la que ciertamente no estaban acostumbrados los israelies.

Israel ha sufrido varias guerras, pero en los largos intervalos entre ellas siempre podia regresar a la normalidad. Es obvio que los palestinos no estaban, ni estan, en la misma situacion.

Ahora, los turistas judios norteamericanos vuelven a llenar los hoteles. El aeropuerto de Ben Gurion, el mayor del pais, acaba de inaugurar una moderna terminal de pasajeros, que ha sustituido a las desvencijadas instalaciones anteriores. Las autoridades parecen confiadas en una mejora del panorama economico.

Es cierto que toda esta situacion puede virar en redondo con uno o dos atentados masivos. No importa. Mas tarde o mas temprano, los israelies volveran a su estilo de vida anterior. Son gente dura, al igual que los palestinos. Ni unos ni otros cambiaran de posicion politica o sentimientos personales a golpe de bomba.

La violencia, ademas de moralmente reprobable, no siempre es tan efectiva para cambiar la voluntad de la gente. A veces, tiene el efecto contrario. De ahi una de las grandes paradojas de la guerra entre israelies y palestinos. Ambos lados son conscientes de la inutilidad de la violencia, por no hablar del alto precio en vidas humanas, pero no pueden dejar de recurrir a ella.

Como suele decir Amos Oz, los dirigentes israelies y palestinos son cirujanos cobardes que no se atreven a operar al paciente. Prefieren seguir recetandole la medicina de siempre. Aunque saben que no va a funcionar.

Nota: Y sigo disculpandome por la falta de acentos.