3.11.04

El día del récord

Supongo que en un par de horas Bush dará las gracias a todos aquellos que han hecho posible su victoria: sus votantes, su partido, su mujer, sus hijas, sus padres... como en la entrega de los Oscars pero sin estatuilla.

No es que quiera colocarme a su mismo nivel, bueno, un poco sí. Tengo que agradecer a todos los que se han conectado a este blog a lo largo del día de hoy, que para mí comenzó hacia la una de la mañana. A esta hora, Guerra eterna ha recibido hoy, hasta las ocho de la tarde, unas 1.250 visitas, lo que es todo un récord. Ya sé que es una cifra bastante habitual para muchos de los blogs más conocidos en España, pero para este blog, especializado en temas de los que afortunadamente la gente no habla mucho en la barra de un bar, es casi un acontecimiento.

En los próximas horas y días, habrá tiempo de sobra para analizar las causas y consecuencias de esta victoria de Bush. De momento, sugiero que no se preste mucha atención a las interpretaciones catastrofistas (claro que lo mismo habría dicho hace cuatro años y ahora estamos donde estamos).

Eso sí, supongo que si había alguien interesado en comprarse una segunda residencia en Teherán se lo habrá pensado ya mejor. De todas formas, no lo recomiendo. El tráfico debe de ser horroroso.

Una última idea provocadora: los votantes nunca se equivocan. Ni cuando votan a Bush en Ohio, cuando votan a Zapatero en Madrid o cuando votaban a Batasuna en Hernani. Y no se equivocan porque al depositar su voto no están diciendo que su candidato sea el mejor (indirectamente sí, claro). Por ejemplo, en EEUU lo que han querido decir la mayoría de los votantes es que desean que Bush gobierne en su país. Como ocurre en otros países.

Le llaman la voluntad popular. No es infalible, aunque a veces pretenda serlo, pero, y perdón por la obviedad, es la que es.