26.11.04

Casablanca: origen del terror

Al enumerar los atentados de Al Qaeda, o de grupos inspirados por Al Qaeda, el de Casablanca, el 16 de mayo de 2003, es uno de los que más puede preocupar en España. Como dijo hace unos días en la comisión parlamentaria el ex comisario europeo Antonio Vitorino, lo que ocurrió en la mayor ciudad marroquí tiene muchos puntos de contacto con el 11M.

Para conocer exactamente quiénes fueron los autores del atentado de Casablanca, y de dónde salieron, recomiendo la lectura de Morocco: slums breed jihad, artículo de Selma Belaala, aparecido en Le Monde Diplomatique (enlace de versión en inglés).

Contra lo que pudiera parecer tras una lectura rápida, Belaala no recurre a las deplorables condiciones socioeconómicas de los barrios bajos de Casablanca para explicar el odio fanático de los grupos salafistas agrupados bajo el nombre de Takfir Waq Hijra. Los militantes de estos grupos no están dispuestos a matar y morir porque sus barrios no cuenten con alcantarillado ni servicios sociales. El nivel de marginación en el que viven va más allá de lo económico: están enfrentados a su sociedad y a todo lo que representa.

Young Takfiri Salafists do not come from the poor quarters of the medina (Casablanca's old town), or from the sprawling working-class housing estates abandoned by political parties and trade unions of the left and taken over by traditional Islamist activists in the past 20 years. Takfirists are outcasts, the alienated remnants of disintegrating social groups who have never known anything other than the sordid, brutal world of the slums. In the name of a sectarian idea of Islam, they are now turning the pitiless ferocity that ordinary Moroccans show towards them against the established order.

Es interesante apreciar que el primer nivel de odio no se dirige contra la sociedad occidental, como ocurre en el caso de Al Qaeda. De entrada, dirigen su violencia contra lo que tienen más cercano. Y aunque la prensa marroquí no hable mucho del tema, llevan tiempo atacando a todos aquellos que no se comportan de acuerdo con su visión fanática:

Figures for 2002, when more than 166 civilians were assassinated, suggest the extent of Takfirist violence in Morocco. But mass media have taken care not to publicise them and do not much cover the violence, which usually happens in the poor districts. The autonomous activities of local gangleaders - self-proclaimed "emirs" such as Fikri in Douar Sekouila on the outskirts of Casablanca and Rebaa, a militia leader in the Meknes suburbs, and some dozen others heading local groups - show they act on their own initiative and not always on instructions from somewhere in Afghanistan.

El salafismo marroquí no es, por tanto, una resurrección de las corrientes islamistas, violentas o no, que periódicamente han sacudido al mundo musulmán. Para Selma Belaala, se trata de la desintegración del Islam tradicional, o al menos de la visión del Islam imperante en un país como Marruecos:

The old medinas could be brutal and rebellious, but remained tolerant. The inhabitants of the marginalised shanty towns, driven by hatred, have embraced an extremist ideology because they are at war with Moroccan society.

Por grave que parezca la situación, aún no se ha llegado al punto de no retorno. Estos grupos están divididos y carecen de un mando unificado. No es una cuestión de elección (como en el caso de Al Qaeda) sino de necesidad. Si algún día decidieran agruparse bajo algún tipo de paraguas organizativo, como fue el caso del GIA argelino, en ese momento sí que deberíamos estar muy preocupados.