28.11.04

Camino despejado

Maruan Barguti ha despejado la incógnita que planeaba desde hace varios días sobre el nuevo líder de la OLP, Abú Mazen. Desde la cárcel, ha hecho público que no se presentará a las elecciones de las que saldrá el sucesor de Arafat. Las Brigadas de Mártires de Al Aqsa, el principal grupo armado de Fatah, han anunciado hoy que también apoyan la candidatura de Abú Mazen. Desaparece, por tanto, el miedo a que la muerte de Arafat desencadenara una lucha por el poder dentro del movimiento palestino.

La vieja guardia de la OLP ha convencido a Barguti de que su hora aún no ha llegado y de que su candidatura sólo iba a provocar el cisma entre los palestinos. Los dirigentes más veteranos de la organización no se han dejado asustar ni por la popularidad de Barguti en la calle ni por las armas con las que cuentan las Brigadas.

Está por ver con qué grado de apoyo cuenta Abú Mazen entre los grupos más radicales. El futuro presidente de la Autoridad Palestina ya ha dicho que quiere "desmilitarizar" la intifada y convertirla en una lucha política que haga posible reanudar las negociaciones con Israel. No es ésa precisamente la posición de las Brigadas.

Hace tan sólo diez días daban a conocer en un comunicado el nombre de diez políticos sospechosos de corrupción y amenazaban con tomarse la justicia por su mano si no se tomaban medidas contra ellos. Quizá si Abú Mazen se decide a dedicar sus esfuerzos contra la corrupción refuerce su legitimidad entre la opinión pública palestina y pueda desactivar las amenazas de los grupos radicales.

Su prioridad es conseguir que las elecciones se celebren en un clima de paz que muchos consideraban imposible hace unos meses. Abú Mazen intentará que esa tregua se prolongue en el tiempo para dar un tiempo a las negociaciones políticas. Quizá sea entonces cuando tenga el apoyo de Bush, que parece dispuesto a dar una oportunidad a Abú Mazen. El futuro de los acontecimientos dependerá de dos diálogos, el que mantenga Abú Mazen con los palestinos, y el de Bush con Sharon. Los primeros tendrán que convencer a los segundos de que esta vez se puede dar una oportunidad a la política.