21.11.04

¿Cambios? ¿Qué cambios?

La primera ronda de relevos en el Gobierno norteamericano comienza a dejar claro que la tan comentada rectificación de rumbo del segundo mandato de George Bush es sólo una quimera. Los nombramientos tienen una constante. Los asesores del presidente en la Casa Blanca han ocupado la mayoría de los cargos vacantes. Bush está tan satisfecho con su gestión desde el 2000 que piensa aplicarla con más decisión a partir del próximo 20 de enero.

El caso más relevante es el de Condoleezza Rice y su llegada al Departamento de Estado. Se acabó el contrapeso moderado de Colin Powell. La Casa Blanca tendrá un brazo ejecutor directo, dispuesto a cuadrarse ante las órdenes del jefe.

El último editorial de la revista The New Republic lo deja claro en dos frases:

Pero el nombramiento de Rice es un dato revelador del próximo mandato. Revela una Administración que ha interpretado su victoria electoral como la prueba de que su política ha sido un éxito objetivo, y que cree que el mayor problema del primer mandato fue una excesiva apertura a puntos de vistas diferentes.

Irak, Irán, Corea del Norte, la guerra contra Al Qaeda, las relaciones con Europa, el conflicto entre israelíes y palestinos... No parece que la Casa Blanca haya cerrado con sobresaliente los distintos frentes abiertos en los últimos cuatro años. Sólo en el caso de las relaciones con China, se aprecia una mejora clara y contrastada respecto a la situación que había al comienzo del primer mandato de Bush.

Esta Administración no premia la competencia, sino, por encima de todo, la lealtad. Cuando el secretario de Finanzas, Paul O?Neill, demostró que no era un creyente convencido de la política de recortes fiscales masivos, recibió el encargo de dimitir. Cuando el jefe del Ejército de Tierra predijo que se necesitarían centenares de miles de soldados para asegurar la estabilidad de la postguerra iraquí, se adelantó su paso a retiro.

Los que traen malas noticias, los que no creen con el fervor del convencido, terminan cruzando la puerta de salida. Si los errores se cometen por ejecutar con demasiada pasión las órdenes de la Casa Blanca (Abú Ghraib, las pruebas falsas sobre el arsenal iraquí), siempre son perdonados.

Unos días después de la victoria de Bush, una redactora de Informativos Telecinco escribió que el Gobierno español creía que era la Administración de EEUU la que debía rectificar con vistas a una mejora de las relaciones con España y otros países europeos. Ante tamaña chulería o desatino, le pregunté de dónde había sacado algo así. Evidentemente, no se lo había inventado. El comentario procedía de unas declaraciones de Caldera, el ministro de Trabajo.

Lo tienen claro.

Condoleezza

¿De dónde demonios sacaron los padres de Condoleezza Rice el nombre de su hija? De la música y del italiano. "Con dolcezza"es un término musical que en italiano quiere decir tocar "con dulzura". Es de suponer que Rice lo haya aplicado a
la música, sabe tocar el piano, pero es improbable que lo haya empleado nunca en política exterior.

Un antiguo antepasado de la familia, por el lado materno, fue un italiano que emigró a EEUU y que compró esclavos. Los antepasados de Rice, por el lado paterno, fueron esclavos.