4.11.04

Ardor guerrero

Por estar tantos días concentrado en las elecciones de EEUU, se me están pasando algunas cosas de casa que son impagables. Mientras ayer andaba haciendo cálculos con Florida y Ohio, el presidente (el de aquí) protagonizaba otra jornada histórica. Ya van tantas jornadas históricas que los manuales de historia del colegio han quedado desfasados nada más empezar el curso.

No hay líder carismático sin un cronista que describa orgulloso sus logros. Ayer en El País en la crónica de la visita de Zapatero al portaaviones Príncipe de Asturias, leí que el presidente que subió al barco no era el mismo que hace unos meses, cuando tuvo su primer encuentro con los militares para ser testigo de la disolución de la fuerza militar que acababa de volver de Irak. ¿Doble personalidad? No, algo más profundo:

Si entonces acudía el presidente que había ordenado la retirada de las tropas de Irak, ayer lo hizo el que reforzó la presencia militar en Afganistán (¡tachan!) y envió un contingente a Haití (¡tachaan!). El mismo que ha incrementado los gastos de Defensa un 4,5% en sus primeros presupuestos (¡tachaaan!) y que, por vez primera, ha presidido una reunión de la cúpula militar a bordo del buque insignia de la Armada española (¡tachaaaaan!), hecho que Bono calificó de "histórico".

No me reía tanto desde que El Mundo describió la toma de Perejil como si fuera una mezcla de Iwo Jima y la playa Omaha. ¿Qué tendrá la guerra que excita tanto a nuestros poderosos y sus juglares?

La definición de Bono refleja el paso del tiempo. Los hechos históricos pueden tener ahora una duración muy cómoda para sus protagonistas. Nada de largos discursos u obligaciones protocolarias. La reunión con la cúpula militar duró 15 minutos. En cualquier caso, 15 minutos históricos.

Bono presentó a Zapatero como "nuestro comandante" de las Fuerzas Armadas. Dicen los periódicos que en unos días se reunirá con el Rey, supongo que para relevarle de sus funciones. Que yo recuerde, Juan Carlos I es el jefe (nominal) de las Fuerzas Armadas en su condición de Jefe de Estado. A menos que le guste llevar el uniforme militar porque le sienta bien.

Quizá Bono estaba pensando también en Ohio y recordó que el presidente de EEUU está considerado el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (commander in chief). Claro que Bush es el jefe de Estado de EEUU, y Zapatero todavía no.

Me pregunto por qué Bono quiere asumir en este Gobierno el mismo rol cómico que Ana Palacio tenía en el anterior.