1.10.04

Por qué ha ganado Kerry

Kerry está vivo en la campaña electoral de EEUU y puede haber conseguido lo mismo que Ronald Reagan ganó en los debates de 1980: convencer a sus compatriotas de que tiene la estatura suficiente como para ocupar la presidencia.

Después de ver el debate, creo que Kerry ha ganado el primero de los tres enfrentamientos, aunque no en términos pugilísticos. No ha noqueado a Bush ni ha conseguido que el presidente cometa graves errores, los mismos que se recuerdan años después y a los que se da una importancia decisiva. Ha ganado porque se ha concentrado en desactivar la que ha sido en las últimas semanas la principal arma de la campaña de Bush, la idea de que el senador demócrata es un político indeciso y oportunista sin principios claros.

Kerry ha asumido desde el primer momento el papel del fiscal y ha descrito en detalle, apoyándose constantemente en hechos y cifras, los errores de Bush en la guerra de Irak. Ha dicho que el presidente llevó a su país a la guerra con engaños y sin apoyo de los aliados, que empleó para ello recursos militares que deberían haberse utilizado en Afganistán y que no se molestó en planificar la reconstrucción de Irak, lo que ha hecho que el 90% de las bajas sufridas sean norteamericanas.

La invasión de Irak no era necesaria para mantener vigilado a Sadam y para continuar la guerra contra Al Qaeda, ha dicho Kerry. Osama bin Laden escapó de las montañas de Tora Bora, porque EEUU no volcó sus tropas en su captura y prefirió enviarlas a otra guerra para la que ni siquiera estaban preparados:

The president just talked about Iraq as a center of the war on terror. Iraq was not even close to the center of the war on terror before the president invaded it.

The president made the judgment to divert forces from under General Tommy Franks from Afghanistan before the Congress even approved it to begin to prepare to go to war in Iraq.

And he rushed the war in Iraq without a plan to win the peace. Now, that is not the judgment that a president of the United States ought to make. You don't take America to war unless have the plan to win the peace. You don't send troops to war without the body armor that they need.


Bush no ha sorprendido con ningún mensaje original. Es difícil que pueda hacerlo un presidente al que sus compatriotas han escuchado cada semana en los últimos cuatro años. Se ha empeñado a fondo en minar la credibilidad de Kerry. Sin faltarle al respeto, lo ha pintado como un político inconsistente en quien no se puede confiar para que dirija un país en estado de guerra:

I don't see how you can lead this country to succeed in Iraq if you say wrong war, wrong time, wrong place. What message does that send our troops? What message does that send to our allies? What message does that send the Iraqis?

Las primeras palabras de Bush en el debate, tras los saludos y un recuerdo a los habitantes de Florida, han sido "11 de septiembre":

September the 11th changed how America must look at the world. And since that day, our nation has been on a multi-pronged strategy to keep our country safer.

Bush ha dicho que no hay otra forma de enfrentarse a los terroristas que estando siempre al ataque, combatiendo contra ellos por todo el mundo y labrando alianzas con otros países para extender la democracia en lugares como Oriente Medio. Hubiera sido un argumento de peso antes de la invasión de Irak, pero ahora ya no lo es tanto. Kerry ha intentado demostrar que será tan duro en la guerra contra Al Qaeda como lo ha sido Bush, pero sin ofender a los aliados, sin dejar que Osama bin Laden se escape y sin embarcar a su país en guerras equivocadas.

Cada uno se ha mantenido disciplinado en su mensaje, pero Kerry ha tenido más reflejos para responder a los argumentos del adversario. Por ejemplo, cuando Bush ha contado que se había aumentado los fondos para mejorar la seguridad interior, Kerry le ha recordado que más de 100.000 horas de conversaciones interceptadas por el FBI están aún sin traducir. Es el típico dato llamativo que sirve para enfurecer al adversario y minar su credibilidad.

Cuando Kerry ha finalizado su intervención diciendo que el plan de Bush para Irak es "más de lo mismo", el presidente debería haber reaccionado con rapidez. Sin embargo, se ha quedado atascado durante un par de segundos y ha vuelto a repetir, ya lo había hecho varias veces, la frase de Kerry sobre Irak ("the wrong war at the wrong time and at the wrong place") como si fuera el estribillo de una canción.

Los partidarios de Bush habrán quedado decepcionados. Querían más sangre. Seguro que esperaban un líder más agresivo y dispuesto a consumir más tiempo cuestionando la personalidad de su rival. Kerry sí lo hizo, lo que le servirá para animar a sus seguidores y, eso espera él, a los votantes indecisos.

Decía al principio que Kerry aspira a que este debate sea tanta importante para él, como lo fue para Reagan en 1980. Por entonces, Reagan iba por detrás de Carter en las encuestas. Muchos votantes no estaban seguros de que pudieran confiar en que un ex actor de ideas tan conservadoras pudiera tener tan cerca el botón nuclear. El primer debate les sirvió para alejar esas dudas: no vieron a un ultra radical, sino a un líder al que podían conceder las riendas del país en un momento de crisis nacional (con los diplomáticos de la embajada en Irán aún secuestrados).

Eso es lo que quizá pensaba Kerry cuando eligió estas palabras para su intervención final:

And for all the rest of the parents in America who are wondering about their kids going to the school or anywhere else in the world, what kind of world they're going to grow up in, let me look you in the eye and say to you: I defended this country as a young man at war, and I will defend it as president of the United States.

Press gives Kerry the node. Howard Kurtz resume en The Washington Post los análisis del debate aparecidos en la prensa.

Después del debate... Pensamientos radicalmente eclécticos incluye una lista de las opiniones sobre el debate de los blogs norteamericanos.

Shaping Opinions: Early Reactions
From TV, Bloggers, Newspapers.
Extenso resumen de The Wall Street Journal con opiniones sobre el debate aparecidas en prensa, TV y blogs.