20.10.04

El mensajero de Dios

¿Hay alguien por ahí que esté interesado en saber cómo será, o sería, una segunda presidencia de Bush? En el suplemento dominical de The New York Times, Ron Suskind da algunas pistas... y algunas dan bastante miedo.

No, no habla de invasiones de los demás países que quedan en la lista del eje del mal. Casi todos los ejemplos que da se refieren a la política interna de EEUU, pero uno se puede hacer a la idea de lo que puede ocurrir en el resto del planeta.

Lo que sí queda claro es que, además del hecho ya conocido de que todos los presidentes terminan creyéndose infalibles no importa cuál sea su origen, ideología o talante, Bush y la gente que le rodea están convencidos de que el suyo es un camino que ha trazado Dios. Veamos algunos testimonios:

Bruce Bartlett, asesor de política interior de Ronald Reagan y alto cargo del Tesoro en la época de Bush padre, me dijo recientemente que "si Bush gana, habrá una guerra civil en el partido republicano desde el 3 de noviembre". ¿Cómo será ese conflicto, tal y como lo ve Bartlett? En pocas palabras, el mismo que se está produciendo en el mundo: una batalla entre modernistas y fundamentalistas, entre pragmáticos y creyentes, entre la razón y la religión.

"En los últimos meses", dice Bartlett, "creo que se ha encendido una luz en mucha gente que conoce de cerca a Bush: ese instinto del que él siempre habla es un tipo de extraña idea mesiánica, según la cual lo que él cree es lo que Dios le ha dicho que haga". Bartlett, un columnista de 53 años que se define como republicano libertario y que se ha convertido en una especie de portavoz de los republicanos tradicionales preocupados con la política de Bush, continúa: "Por eso, George Bush es tan tajante con Al Qaeda y el enemigo fundamentalista islámico. Cree que hay que matarlos a todos. No se puede convencerles, porque son extremistas motivados por una visión tenebrosa. Él les comprende, porque es como ellos".


Ron Suskind es un periodista que trabajó siete años en el diario conservador The Wall Street Journal y que ha publicado un retrato crítico de los dos primeros años de la Administración de Bush. Su libro "El precio de la lealtad" está basado, en buena parte, en el testimonio del ex secretario del Tesoro, Paul O'Neill, un republicano pragmático del que Bush se deshizo a mitad de mandato. En el artículo del NYT, Suskind describe una escena de la que ya habló en el libro:

Como he contado en "El precio de la lealtad", en la primera reunión del Consejo de Seguridad Nacional de la Administración de Bush, Bush preguntó si alguien se había reunido con Ariel Sharon. Algunos no estaban seguros de si se trataba de una broma. No lo era. Bush se lanzó a explicar una breve reunión que había tenido con Sharon dos años atrás y de cómo él "no iba a dejarse influir por la reputación de Sharon. (...) Voy a tomarle por lo que es". También dijo que EEUU debería no inmiscuirse más en el conflicto de árabes e israelíes, porque "no sé qué es lo que podemos hacer en este momento". Colin Powell parecía perplejo. Esto supondría un giro total en la política de EEUU de los últimos 30 años, desde la Administración de Nixon. Una decisión así eliminaría cualquier freno a Sharon, respondió Powell, y rompería el delicado equilibrio de Oriente Medio de una forma irreparable. Bush desechó impaciente los temores de Powell: "A veces, una demostración de fuerza de un lado puede clarificar las cosas".

Después del desastre de la postguerra de Irak, o de la continuación de la guerra de Irak con otro nombre (ahora se lleva mucho lo de conflicto), no sé que cuerpo les quedará a los ideológos de Bush a la hora de enfrentarse a más aventuras exteriores. Leyendo el artículo de Suskind se ve que esta gente no se siente atada por los conceptos habituales de la política. Al igual que su jefe, están ya por encima del resto de los mortales:

En el verano de 2002, después de que yo escribiera un artículo en Esquire sobre la ex directora de comunicación de Bush, Karen Hughes, que no gustó a la Casa Blanca, tuve una reunión con un importante asesor de Bush. Me mostró el malestar de la Casa Blanca y luego me dijo algo que entonces no comprendí, pero que ahora define muy bien la esencia de la presidencia de Bush.

El asesor dijo que tipos como yo estaban "en lo que llamamos la comunidad basada en la realidad", que él definió como la gente "que cree que las soluciones proceden del estudio racional que hacéis de la realidad aparente". Asentí y murmuré algo sobre los principios de la ilustración y el empirismo. Me cortó rápidamente. "Así ya no funciona el mundo. Ahora somos un imperio y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras vosotros estudiáis esa realidad, de forma racional, nosotros actuamos de nuevo creando otras realidades, que también podéis estudiar, y así es como son las cosas. Somos protagonistas de la historia (...), y vosotros, todos vosotros, os quedaréis estudiando lo que nosotros hagamos".


Para mí que esta gente no ha leído "La hoguera de las vanidades".

Hay una diferencia con la novela de Tom Wolfe. No es el culto al dinero lo que anima a Bush y a sus asesores de la Casa Blanca. Como ha dicho Seymour Hersh a su paso por España, ni siquiera han invadido Irak por el petróleo. Son ideológos, creyentes de la utopía, convencidos de que la verdad guía su camino. En definitiva, que Dios está con ellos.

Yo creo que están equivocados. No puede ser que Dios tenga tan mala leche.

Without a Doubt. The New York Times Magazine.

EXTRA 19.15:
Parece que Bush no tenía empacho antes de la guerra en engañar incluso a sus partidarios. O quizá lo que ocurría es que de entrada se estaba engañando a sí mismo. En una conversación con el telepredicador conservador Pat Robertson, relatada por éste a la CNN, Bush negó que los militares norteamericanos fueran a sufrir bajas en Irak:

And I warned him about this war. I had deep misgivings about this war, deep misgivings. And I was trying to say, "Mr. President, you had better prepare the American people for casualties".

Robertson said the president then told him, "Oh, no, we're not going to have any casualties".