9.10.04

Bush recupera la energía

Bush y Kerry salieron airosos anoche después de verse las caras con aquellos a quienes más temen los políticos: los votantes. Quien más razones tiene para celebrarlo es George Bush. Después de su triste intervención en el primer debate, ya no podía permitirse más fallos. Tenía que demostrar firmeza y decisión en sus convicciones, y no dar la impresión de que los debates son un trámite enojoso para el emperador del mundo. Y lo hizo.

Por momentos, parecía que más que defender sus ideas con fuerza las estaba gritando. Mucho más cómodo con el micrófono en la mano y moviéndose por el escenario con soltura, Bush casi siempre estuvo a la ofensiva.

En un gesto que está a mitad de camino entre lo simpático y lo delirante, el presidente guiñó el ojo en dos ocasiones a algún asistente al debate, probablemente a su mujer. Era su forma de decir que no se preocuparan, que estaba a gusto y que todo iba a funcionar según lo previsto.

En la retransmisión del debate que hicimos en Telecinco, comenté que Bush había ganado el debate, aunque sin mostrar una gran superioridad sobre Kerry. Lo que había hecho es reparar los daños autoinflingidos en el primer enfrentamiento.

Kerry no se había dejado comer el terreno y también se había mostrado firme en sus posiciones. Sin embargo, no lo vi tan rápido de reflejos como unos días antes. Desaprovechó varias oportunidades de responder algunas intervenciones muy cuestionables de Bush y, en general, fue de más a menos.

El formato del debate no beneficiaba a Kerry. Bush tiene más facilidad para conectar con los votantes, a veces echando mano del sentido del humor, y eso se notó.

Esta mañana, repasando las notas del debate y analizando más el contenido de las intervenciones que la forma, creo que el debate estuvo más equilibrado de lo que me pareció en un primer momento. Las contradicciones de Bush resultan más evidentes cuando lees la transcripción. En directo, esas inconsistencias quedaban algo ocultas por la firmeza de Bush.

Por ejemplo, todavía no entiendo por qué Kerry no fue más incisivo para responder uno de los comentarios más controvertidos del presidente, el referido a Osama bin Laden:

And secondly, it's a fundamental misunderstanding to say that the war on terror is only Osama bin Laden. The war on terror is to make sure that these terrorist organizations do not end up with weapons of mass destruction. That's what the war on terror is about.

No digo que sea mentira lo que dice Bush. Pero mantener ante una audiencia de decenas de millones de norteamericanos que la misión número uno no es cazar al asesino de 3.000 de sus compatriotas resulta algo difícil de aceptar.

En economía, Bush insistió constantemente en defender su política de recortes fiscales y en dar por hecho que su contrincante subirá los impuestos. En un país en el que se considera que pagar impuestos es una experiencia parecida a la de sufrir una violación, sus argumentos sonaron bien en los oídos de los votantes. Eso sí, los que saben de economía se habrán quedado algo perplejos al saber que durante una crisis económica, la mejor medicina es poner más dinero en los bolsillos de los ciudadanos. Si ese recorte fiscal provoca un déficit de dimensiones gigantescas, quizá no estén tan seguros.

Ahí Kerry fue hábil al comparar el recorte con la seguridad: sugirió que es una medida irresponsable cuando el país necesita más dinero para reforzar su seguridad, y para aumentar sus fuerzas militares y mejorar las condiciones de vida de sus soldados.

Kerry no dejó que Bush hiciera con él lo que él le hizo a Bush en el primer debate. No se dejó arrinconar en una esquina del ring y también supo lanzar golpes directos a la mandíbula del adversario.

Quedó claro que Kerry no tiene tampoco un plan muy claro para resolver el caos de Irak. Sí fue efectivo al demostrar con hechos que EEUU está solo en Irak. Por muchos países que colaboren supuestamente con Bush allí, son soldados norteamericanos los que están afrontando las consecuencias de los errores de Washington: ir a ganar una guerra sin un plan que sirva para ganar la paz.

Las encuestas refuerzan la idea de un empate, aunque le dan a Kerry mejores números de los que yo le hubiera adjudicado. El sondeo de ABC da a Kerry como ganador con un 45% y deja a Bush con un 41%. El marcador en la encuesta de CNN es de 47%-45% a favor de Kerry. En cualquier caso, la diferencia es mínima y está dentro del margen de error de los sondeos.

En los próximos días, se verá cómo la maquinaria propagandística de cada partido rentabiliza los errores del adversario. Los demócratas tendrán que mostrar a Bush como un político obstinado que no reconoce haber cometido más errores que algunos nombramientos equivocados: los errores siempre los cometen los otros.

Los republicanos pintarán a Kerry como un político que cambia de opinión al albur de los acontecimientos y que terminará subiendo los impuestos para sufragar su larga lista de promesas.

Los debates ya han cumplido su función. Han demostrado que Kerry tiene estatura política para ocupar la presidencia y que Bush mantiene la energía suficiente como para afrontar un segundo mandato.

Es probable que el tercer debate, que se celebra el 13 de octubre, sea una repetición de los dos anteriores. Los candidatos encaran las últimas semanas de campaña empatados en la mayoría de los sondeos. Bush conserva ventajas importantes en algunos Estados claves.

El factor que puede desequilibrar la contienda no estará tanto en el tercer debate, como en la capacidad de los dos partidos de movilizar a su base, de convencer a sus votantes potenciales de que tienen que votar.

Transcripción del segundo debate Bush-Kerry.