24.9.04

Los hilos de la marioneta

¿Es Iyad Alawi una marioneta de Washington o la clase de tipo duro que Irak necesita en estos momentos? El discurso que pronunció el primer ministro iraquí ante el Congreso de EEUU parecía haber salido del ordenador de un asesor del comité para la reelección de George Bush. Sus declaraciones en la conferencia de prensa conjunta con Bush tenían el mismo aroma, pero también podrían servir a los intereses de los iraquíes.

La gran duda es si se podrán unas celebrar en enero unas elecciones en condiciones libres. Alawi es consciente de que si hay que esperar a pacificar todo el país, los comicios tendrían que esperar años y algunos, como el gran ayatolá Sistani, no lo permitirían. Por eso, dijo que las elecciones, aunque imperfectas, deben celebrarse:

The Iraqi elections may not be perfect. They may not be the best elections that Iraq will ever hold. They will undoubtedly be an excuse for violence from those who despair and despite liberty, as were the first elections in Sierra Leone, South Africa and Indonesia. But they will take place and they will be free and fair.

Qué más quisiera Alawi que las elecciones de Irak fueran como las de Suráfrica, pero los políticos tienen derecho a ser salvajemente optimistas.

Lo que no pueden es falsear la realidad hasta extremos vergonzosos. Es lo que hizo Alawi en una entrevista en la cadena PBS cuando Jim Lehrer le pidió que respondiera a los que dicen en EEUU que mil vidas de soldados y el gasto de miles de millones de dólares no compensan el derrocamiento de Sadam:

JIM LEHRER: What would you say to somebody in the United States who questions whether or not getting rid of Saddam Hussein was worth the cost of more than a thousand lives now and billions and billions of U.S. dollars?

PRIME MINISTER IYAD ALLAWI: Well, I assure you if Saddam was still there, terrorists will be hitting there again at Washington and New York, as they did in the murderous attack in September; they'll be hitting also on other places in Europe and the Middle East.


Los hilos que sostienen la marioneta quedaron en evidencia con esta respuesta. No quiero extenderme demasiado en desmontar esta tontería (quizá Alawi se sintió enfurecido por la pregunta), pero el periodista podría haberle recordado que SIN Sadam en el poder, los terroristas sí han golpeado algunos lugares de Europa, Oriente Medio y el sureste de Asia, incluida una estación de tren que está bastante cerca de mi casa.

Volviendo al asunto de las elecciones, Alawi sostiene que "14 o 15 de las 18 provincias de Irak son completamente seguras", y que sólo tres provincias tienen "bolsas de terroristas" que extienden la violencia por todo el país. Sin embargo, el panorama que pinta Alawi se contradice con las informaciones de los periodistas en Bagdad y con los comentarios de algunos mandos militares norteamericanos. Para muestra, el primer párrafo de la crónica del corresponsal de Los Angeles Times:

Large swaths of Iraq remain outside the control of the interim government, major highways are fraught with attackers, and interim Prime Minister Iyad Allawi, along with the U.S. Embassy and much of the international community, must conduct business in fortified compounds guarded by tanks, blast walls and barbed wire.

Antes de resultar elegido, Alawi recibió el apoyo de un espectacular 2% de los iraquíes en una encuesta. Hasta Sadam contaba con más seguidores. De entre todos los líderes shiíes que podían haber sido nombrados, Alawi era el menos conocido, pero también era el menos religioso, lo que le convertía en el candidato perfecto para Washington.

Tres semanas después de su nombramiento, en junio, otra encuesta, también encargada por el Gobierno norteamericano, le daba un apoyo del 73% de los iraquíes. La verdad, probablemente, estará en el término medio, o quizá los iraquíes estén dispuestos a defender a cualquier político que les garantice paz y seguridad. Alawi lo sabe y, por eso, en todas sus intervenciones insiste en destacar la seguridad como la prioridad de su Gobierno.

Cuando marca esta estrategia, no se comporta como una marioneta de nadie, sino que defiende los intereses de sus compatriotas. Pero en esta visita a Washington, le han salido unos hilos demasiado visibles. Y esos hilos pueden ser muy malos para su salud. A fin de cuentas, como decía un diplomático europeo citado por Los Angeles Times, lo mejor que puede hacer Alawi para ayudar a Bush en las elecciones norteamericanas es mantenerse vivo hasta entonces.

La mano de Alawi


Quien dude del carácter de Alawi sólo tiene que fijarse en que al primer ministro se le ha visto en Washington estrechar manos con la izquierda. Y no es zurdo. Parece que se rompió la muñeca de la mano derecha cuando, enfadado con algunos de sus asesores, golpeó la mesa con fuerza. Por tanto, la lesión no tiene nada que ver con su decisión de estrechar la mano del ministro israelí de Exteriores cuando se encontró con éste en la Asamblea General de la ONU. Cosas del orden alfabético. Irak e Israel tienen sus escaños juntos en Naciones Unidas.