27.9.04

Las bombas del Mossad

Hay muchas formas de defender a un Estado y el terrorismo parece ser una de ellas en Oriente Medio. (Alguien dijo que también se podía defender a la democracia en las alcantarillas. Luego, la porquería le alcanzó). Sharon amenazó con atacar a los líderes de Hamás escondidos en el extranjero. La explosión que mató ayer a Izadin al-Sheikh Khalil en Damasco es la forma elegida para que el primer ministro israelí cumpla su palabra.

Los Gobiernos israelíes nunca confirman ni desmienten las operaciones del Mossad en el extranjero. En esta ocasión, no han hecho una excepción, aunque la prensa israelí sí ha comentado que sus fuentes en los servicios de seguridad no se han molestado en negar la autoría con mucha intensidad. Hubo tiempo en que cuidaban algo más las formas. Las declaraciones del viceministro de Defensa, en las que ha amenazado a Siria con nuevos ataques si continúa albergando a terroristas, demuestran que ahora no es necesaria tanta discreción.

El atentado de Damasco demuestra que el Mossad ha vuelto a recuperar la eficacia de la que alardeaba tanto años atrás y que se había convertido en un recuerdo del pasado. En 1997, intentaron asesinar al portavoz de Hamás en Jordania en plena calle y fracasaron. Israel tuvo que calmar al rey Hussein con la liberación del líder espiritual de Hamás, Ahmed Yassin y de varias decenas de presos palestinos.

Otra operación este año en Nueva Zelanda acabó con dos agentes del Mossad encarcelados por utilizar pasaportes falsos. El mundo del espionaje es capaz de emborronar cualquier currículum.

El Mossad responde directamente ante el primer ministro
de Israel, sin interferencias del Ejército o la inteligencia militar. Como de estos temas no se habla públicamente, Sharon no tendrá que responder en el Parlamento y, si lo hace, se limitará a decir que los enemigos de Israel serán perseguidos, no importa dónde se encuentren. El largo historial de Izadin al-Sheikh Khalil, tal y como es descrito en los medios israelíes, hará que su asesinato obtenga un gran apoyo en Israel. Las dudas surgirán si Hamás hace buena su promesa, desmentida unas horas más tarde, de extender al extranjero sus ataques contra israelíes.

Hamás sí ha denunciado que un país árabe ha colaborado con el Mossad en el atentado de Damasco. El nombre del país no se ha mencionado en ninguna declaración, pero se da por hecho que se trata de Jordania. Los autores de la operación tenían dos informaciones que no estaban al alcance de cualquiera: en qué coche viajaba Khalil y cuál era su número de teléfono del móvil (la bomba estalló poco después de recibir una llamada).

Es improbable que Siria responda con alguna medida de fuerza. La prioridad actual del régimen de Damasco es no dar motivos a Washington para que vuelvan a sonar vientos de guerra en el Pentágono. Le interesa que los militares norteamericanos continúen desangrándose en Irak, lo que aleja de un futuro inmediato la posibilidad de nuevas aventuras militares de los halcones neoconservadores. Mientras el frente iraquí siga abierto, los sirios pueden respirar tranquilos. Los asesinatos del Mossad son casi un mal menor.