28.9.04

El miedo


Anuncio de la campaña de Johnson en 1964.

"Fear presides over these memories, a perpetual fear." Así comienza la nueva novela de Philip Roth ("The Plot Against America") que se publica en EEUU el 5 de octubre. La trama de la novela parte de una hipótesis: ¿qué habría ocurrido en EEUU y en el mundo si el célebre aviador de ideas antisemitas Charles Lindbergh se hubiera presentado a las elecciones en 1940 y las hubiera ganado ante Roosevelt?

El miedo fue una amenaza permanente a lo largo de la mayor parte del siglo XX. Ahora, no nos jugamos ya la desaparición de la raza humana de la faz de la Tierra, como cuando el holocausto nuclear era una posibilidad, aunque lejana. Pero el riesgo no es menor para aquellos que temen que una bomba acabe con sus vidas.

Los políticos lo saben y están obligados a tomar decisiones que sirvan para mitigar esos temores. Y no sólo eso. El miedo también es un arma política muy efectiva, como se está viendo en la campaña electoral norteamericana. Sirve para sembrar la duda en la mente del votante. Quizá no te guste mucho nuestro candidato, pero ¿serías capaz de enviar tranquilamente a tus hijos al colegio sabiendo que el presidente es nuestro adversario?

El juego tiene unas reglas muy claras desde septiembre del 2001, y todo lo que ha ocurrido desde entonces sirve para hacerlas más evidentes. Los norteamericanos tienen su mirada puesta en lo que pueda ocurrir en países como Irak y Afganistán. Sin embargo, lo que ocurre en otros lugares ya no les parece tan lejano. La tragedia de la escuela rusa de Beslán ha hecho recordar a las madres de medio mundo que sus hijos también pueden verse implicados en acontecimientos terribles que escapan de su control.

La última encuesta que he leído, hoy en The Washington Post, cuenta que Bush mantiene su ventaja sobre Kerry, a pesar de que el presidente obtiene notas negativas en varios apartados. Entre los votantes probables, un 51% dice que votará a Bush y un 45% lo hará por Kerry. La diferencia se ha reducido en las últimas semanas: era de nueve puntos en el sondeo que se hizo tras la convención republicana.

Puede que no se sientan nada cómodos con las ideas políticas de Bush, pero algunos votantes están dispuestos a votarle, porque no confían lo suficiente en Kerry. Por desgracia para los amantes de las soluciones fáciles, se debe a una suma de factores diferentes. Aquí intervienen los errores de la campaña de Kerry y la estrategia de la campaña de Bush, que se dedica a martillear sin descanso a los votantes sobre la presunta debilidad e inconsistencia del candidato demócrata:

Bush's relentless attacks on Kerry have badly damaged the Democratic nominee, the survey and interviews showed. Voters routinely describe Kerry as wishy-washy, as a flip-flopper and as a candidate they are not sure they can trust, almost as if they are reading from Bush campaign ad scripts. But Kerry's problems are also partly of his own making. Despite repeated efforts to flesh out his proposals on Iraq, terrorism and other issues, he has yet to break through to undecided voters as someone who has clear plans for fixing the country's biggest problems.

Bush remains a polarizing figure, strongly admired by his supporters and despised by partisans on the left. Some swing voters who disagree with his policies nonetheless see him as a confident leader and express reluctance to vote him out of office in the middle of the struggle against terrorism, unless Kerry convinces them that he can do a better job.


Al igual que hace cuatro años, Bush tiene una muy clara ventaja entre los hombres (53% a 41%). Lo novedoso es que el sondeo también le coloca por delante en el voto de las mujeres (49% a 46%). El factor Beslán. En el 2000, Al Gore ganó el voto femenino con una diferencia de once puntos sobre su rival.

La cultura del miedo no es una excepción en las campañas políticas de EEUU. Se puede comprobar en una iniciativa que ha puesto en marcha la web del American Museum of the Moving Image. Se llama The Living Room Candidate y permite ver la mayoría de los anuncios electorales emitidos en EEUU desde las elecciones de 1952, cuando ganó Eisenhower, hasta las actuales del 2004.

La lista incluye un clásico de la guerra fría: el anuncio de la campaña de Johnson, en 1964. El rival era Barry Goldwater, el candidato de la derecha más radical que no descartaba el uso de armas nucleares en la guerra de Vietnam. En el anuncio, una niña deshoja una margarita. Con el último pétalo, la imagen de la niña queda congelada y la cámara hace un rápido zoom sobre su ojo derecho. Es un fundido a negro que se convierte, un segundo después, en la explosión de una bomba nuclear. Aparece la voz de Lyndon Johnson:

JOHNSON: Estos son los riesgos: construir un mundo en el que puedan vivir todos los hijos de Dios o entrar en la oscuridad. Debemos amarnos o debemos morir.

VOZ EN OFF: Vote al presidente Johnson el 3 de noviembre. El riesgo es muy alto como para quedarse en casa.

El miedo es el combustible más empleado en las campañas electorales de EEUU. Y lo es, porque funciona.