10.8.04

¿Una filtración interesada?

La última alerta antiterrorista decretada por el Gobierno de EEUU no deja de causar problemas a la Casa Blanca. Y a los medios de comunicación, porque cada día sale una información diferente, siempre con fuentes anónimas, que matiza, altera o, incluso, desmiente la noticia del día anterior. Hay dos prioridades que pueden quedar enfrentadas: el trabajo de policías y espías, por un lado, y la necesidad de informar a la opinión pública, por otro.

Los diarios norteamericanos informan hoy que la precipitación al dar la noticia de las últimas detenciones puede haber perjudicado a las investigaciones paquistaníes contra Al Qaeda, según Associated Press:

The disclosure to reporters of the arrest of an al-Qaeda computer expert allowed several wanted suspects from Osama bin Laden's terror network to escape, (Pakistani) government and security officials said Tuesday. Muhammad Naeem Noor Khan, a 25-year-old Pakistani computer engineer, was nabbed in a July 13 raid in the eastern city of Lahore. He then led Pakistani authorities to a key al-Qaeda figure and cooperated secretly by sending e-mails to terrorists so investigators could trace their locations. His arrest was first reported in American newspapers on Aug. 2 after it was disclosed to reporters by U.S. officials in Washington. Later, the Pakistan government also confirmed his capture but gave no other details.

Noor Khan estaba colaborando con la policía paquistaní y dando nombres de operaciones y militantes de Al Qaeda desde que fue detenido el 12 de julio. Como la nueva alerta antiterrorista había sido recibida con escepticismo por algunos medios de comunicación, la Casa Blanca informó a algunos periodistas de la detención de Noor Khan:

The Bush administration, which had elevated the terror-warning level in three U.S. states on the basis of information acquired from Khan, set up the briefing to dispel public skepticism about the terrorism threat, particularly after it was disclosed that much of the information on which it was based was several years old.

Esta información sirvió para que, por ejemplo, The New York Times diera más crédito a la decisión de la Casa Blanca: la vigilancia de varios edificios públicos de Nueva York podía ser antigua y anterior al 11S, pero había sido actualizada. La amenaza era real. En una entrevista con la CNN, Condoleezaa Rice contaba por qué dieron esa información, aunque sin que los periodistas pudieran citar el nombre de la fuente:

"The problem," she told CNN's Wolf Blitzer, "is that when you're trying to strike a balance between giving enough information to the public so that they know that you're dealing with a specific, credible, different kind of threat than you've dealt with in the past, you're always weighing that against... operational considerations. We think for the most part, we've struck a balance, but it's indeed a very difficult balance to strike."

En Londres, el ministro británico del Interior no pareció muy convencido de las bondades de este equilibrio y, en una declaración poco habitual entre aliados, explicó que este tipo de informaciones puede ser precipitadas y contraproducentes. Es mejor, dijo, que las fuerzas de seguridad trabajen de forma discreta, sin presiones y que sólo se difunda la información imprescindible.

Como en otras ocasiones, la duda estriba en saber quién es el principal responsable, los políticos que facilitan la información confidencial o los periodistas que la publican. En este caso, no se puede hablar de una información revelada por un fuente anónima de la Administración que cuenta algo a un periodista contra los deseos de sus jefes. Las palabras de Rice confirman que se trató de una filtración autorizada con la intención de hacer ver que la amenaza terrorista iba en serio.

Lo que sí tengo claro es que muchas informaciones que aparecen en los periódicos norteamericanos sólo consiguen crear nerviosismo, o pánico, y poco aportan a la seguridad. La última andanada se refiere a los helicópteros turísticos que vuelan por Nueva York, también pueden ser utilizados por los terroristas, según The New York Times. Esta mañana, he leído algo, lo juro, sobre el peligro de que las limusinas se conviertan en coches bomba y, hace unos días, las autoridades admitían que la ciudad no estaba preparada para impedir un atentado con un camión lleno de explosivos.

Evidentemente, los terroristas pueden utilizar cualquier vehículo que tenga ruedas para llenarlo de explosivos y no puedes rodear todos los edificios públicos de una ciudad gigantesca con bloques de cemento. ¿Qué se supone que tiene que hacer el ciudadano? ¿Dejar de salir a la calle?