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El tamaño les importa


Un artículo del fundador de la CNN, Ted Turner, sobre la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en EEUU, me ha hecho pensar sobre el triste destino que afronta la TV en España (son las cosas de agosto, uno habla de lo que no sabe).

El párrafo que me ha llamado la atención se refiere a la progresiva ausencia de series y programas de calidad en EEUU:

La lista de Forbes de los 400 norteamericanos más ricos tiene una influencia negativa en la sociedad, porque hace que la gente que quiere ascender puestos en esa lista destine menos dinero a las causas benéficas. Los índices de audiencia de Nielsen (el equivalente a Sofres en España) son igualmente peligrosos, porque hacen que las compañías rechazen asustadas los buenos programas de TV que no obtienen de forma inmediata un gran éxito de audiencia. El productor Norman Lear me preguntó una vez: "¿Sabes qué es lo que arruinó a la TV?". Su respuesta: cuando The New York Times comenzó a publicar los índices de Nielsen. "Esa lista semanal se convirtió en lo único que les interesaba a todos".

Evidentemente, el análisis que hace Turner va mucho más allá de la influencia de los índices de audiencia. Pero este punto me suena conocido, muy español, por así decirlo. Y también tiene su correlato con el cine. Acabo de ver en Canal+ un excelente documental de dos horas basado en el libro "Easy Riders, Raging Bulls", recientemente traducido en España. Cuenta cómo la generación de Coppola, Scorsese, Lucas y unos cuantos más salvaron al cine de Hollywood en los años 70 para caer engullidos, después de dirigir unas cuantas obras maestras, por un mar de drogas, fracasos comerciales y la inevitable reacción de los grandes estudios.

Todo eso cambió, y con ellos la idea del director como creador absoluto, con el éxito gigantesco de "Tiburón", primero, y de "La guerra de las galaxias", después. Una productora dice en el documental que la puntilla fue cuando la revista Entertainment Weekly comenzó a publicar los resultados de la taquilla de las películas una vez a la semana.

Otra vez los índices de audiencia.

Volvemos a este lado del océano y nos preguntamos qué tiene que ver eso con la TV en España. Los directivos de TV, bueno, no sólo ellos, viven pendientes de las audiencias y no tienen paciencia para esperar que un programa tenga éxito. Puede que esto escandalice a algunas personas, pero quienes conozcan la esperanza de vida media de un directivo de TV, me refiero en el sentido profesional del término, no se sentirán muy sorprendidos.

Lo que me llama la atención es que los índices de audiencia (cuanto más, mejor, y cueste lo que cueste), han contado también para alcanzar la categoría de infalibles con la colaboración casi permanente de uno de los mayores enemigos de la actual programación televisiva: la prensa.

Hay periódicos que publican cada día los resultados de audiencia de dos días antes. Eso incluye la audiencia global de la cadena y la lista de programas más vistos. Algunos no tienen suficiente con la lista nacional y también sacan la lista de su comunidad autónoma. No importa que las secciones de TV ocupen un espacio mínimo, siempre hay sitio para las audiencias.

Los demás periódicos no ponen las listas, pero nunca pierden la oportunidad de publicar el dato de audiencia de un programa, a veces hasta en la propia crítica, lo que da lugar a situaciones chocantes. Un crítico coloca un programa en el punto más bajo de la inteligencia humana, y en la última frase del artículo aparece entre paréntesis que ha obtenido un gran éxito de público. La conclusión es obvia: alguien es imbécil, el crítico o el público.

Si los periódicos insisten en informar de forma destacada y constantemente de las audiencias de los programas, ¿por qué se quejan de que la audiencia sea el único baremo que establezca qué programas sobreviven y cuáles desaparecen?

¿Son ellos, como le explicaron a Ted Turner en el caso de The New York Times y los índices Nielsen, los que han colaborado de forma desinteresada para arruinar la TV?

http://www.washingtonmonthly.com/features/2004/0407.turner.html