19.8.04

El experimento

Los primeros experimentos democráticos de Irak están siendo convulsos, desorganizados y no muy efectivos. No debería sorprendernos en un país que nunca ha conocido la democracia y que acaba de salir de la dictadura más cruel de la historia reciente de Oriente Medio. Ahora parecen más estúpidos que nunca los pronósticos de la Casa Blanca que intentaba antes de la guerra convencer a los escépticos con el argumento de que podía llevar la libertad a Irak. Deshacerse de Sadam era el primer requisito, obviamente, pero nadie puede decir ahora que Irak es un país libre.

La elección de la Asamblea Nacional interina ha sido un intento de dar una apariencia democrática al funcionamiento político del país antes de que se celebren las primeras elecciones. Se supone que servirá como instrumento de control del Gobierno, también interino. La realidad ha demostrado que ese objetivo está lejos de cumplirse. Cinco partidos, que ya están presentes en el Gobierno, ocupan la inmensa mayoría de los escaños. Los candidatos independientes están furiosos, según The Washington Post:

The selection of Iraq's interim national assembly, envisioned as an introductory exercise in legislative democracy, dissolved into bitter feuding Wednesday as a slate of independent candidates withdrew from the contest, handing a controversial victory to a bloc dominated by large political parties.

Some political independents stormed the stage and later angrily walked out of the meeting hall where a national conference of more than 1,100 Iraqi leaders had convened for four days to elect an assembly. Independents said their quest for representation was sabotaged by major political parties expected to support interim Prime Minister Ayad Allawi.


Dejémoslo en lo que es: un simple experimento para dar una apariencia de legitimidad bastante irrelevante. La única legitimidad que vale ahora en un país que ha vivido una dictadura, las sanciones de la ONU, dos guerras y una postguerra sangrienta es mejorar las condiciones de vida de los iraquíes. Sobre ese punto, el Gobierno de Iyad Allawi todavía no ha avanzado mucho.

Pero olvidemos el escabroso futuro de la democracia iraquí. Si quieren pasar un buen rato, y enterarse además de cómo han sido algunos de los momentos más singulares de la conferencia que ha elegido a los diputados de la Asamblea, lean el blog iraquí Healing Iraq. Su descripción de los intentos de los asistentes por intervenir ante la conferencia no tienen desperdicio.

Otros, como Iraq the model, prefieren dejarse llevar por la emoción que supone el inicio de la primera experiencia democrática. Los dos puntos de vista son compatibles y necesarios.