31.8.04

El lado oscuro de Tony Blair

Para los que piensan que los conflictos entre la clase dirigente británica se dirimen bajo el más absoluto respeto a las reglas del marqués de Queensbury, las memorias de Greg Dyke van a suponer todo un descubrimiento. El ex director general de la BBC ha publicado un libro en el que ajusta cuentas con Blair, su consejero de prensa Alastair Campbell y Lord Hutton.

Su cabeza voló por los aires cuando el informe Hutton acusó a la BBC de haber manipulado la información que denunciaba que el Gobierno sabía que sus conclusiones sobre la amenaza del arsenal iraquí eran, como poco, exageradas y, en algún caso, simplemente falsas. Blair y Campbell aprovecharon las parciales conclusiones de Hutton para librarse de la cúpula de la BBC.

The Observer ha publicado dos extractos del libro de Dyke. Las presiones del Gobierno británico quedan reflejadas en toda su crudeza. La némesis de la TV pública británica es Alastair Campbell, un ex reportero de la prensa sensacionalista cuyos manejos y malas artes dejan a nuestros Miguel Angel Rodríguez y Pérez Rubalcaba a la altura de los simples aficionados:

To understand how all this came about, one has to understand the whole psyche of Blair's Number 10 and the enormous power wielded by Campbell. In many ways Campbell is a political genius but over seven years he turned Downing Street into a place with overtones of Nixon's White House. You were either for them or against them. And if you opposed them, you became the enemy.

El juez Hutton no queda mejor parado, porque los ignorantes siempre tienen menos brillo que los malvados:

Hutton clearly knew little about journalism, had spent many years living closely with the security services, and was naive about the way Blair's Downing Street operated, all of which could explain why he made the mistakes he did. He certainly had no experience of running a major public inquiry. The nearest he'd come to it before was an inquiry in Northern Ireland in relation to drainage works in a river.

But does this explain why he did what he did? What I do know is that Philip Gould, one of the architects of New Labour and very much part of Blair's inner circle, was asked by one Labour peer before the Hutton report was published if he thought the Government faced a problem over the Kelly affair. Gould replied: "Don't worry, we appointed the right judge."


¿Y Blair? Dyke tiene el detalle de resumir las cartas que Blair envió al presidente y al director general de la BBC un día antes de que comenzara la guerra de Irak:

The letter to me, sent on 19 March 2003, said that while Blair accepted it was right that "voices of dissent" were heard, the BBC had gone too far, and he had been shocked by some of "the editorialising" of our interviewers and reporters.

He said:

"It seems to me there has been a real breakdown of the separation of news and comment... I know too that Alastair had been pressing you to ensure more reference is made to reports from inside Iraq about the restrictions under which the media operate..."

Blair went on to complain that our reports were full of complaints from "ordinary" Iraqis, but that there was no such thing in modern-day Baghdad as anyone who criticised the regime risked execution or torture. He ended by saying that he had never written to me or my predecessor in this way before, adding:

"I believe, and I am not alone in believing, that you have not got the balance right between support and dissent; between news and comment; between the voices of the Iraqi regime and the voices of Iraqi dissidents; or between the diplomatic support we have, and diplomatic opposition".

Later, Gavyn was told by a Number 10 official that Blair had not wanted to send the letters but had been persuaded to do so by Campbell, and later regretted it.


Los que están convencidos de que el modelo de la BBC garantiza la independencia de la televisión pública británica se quedarán bastante sorprendidos con el testimonio de Dyke. Al final, uno descubre que no hay modelo que pueda contener el voraz apetito manipulador de todos los Gobiernos, sólo cuenta la independencia de las personas y su capacidad para resistir las presiones. En España, los dirigentes de las TV públicas cometen los mismos errores que Dyke y la BBC. Desgraciadamente, carecen de su voluntad de independencia.

How Blair betrayed me, and the BBC. Part I. Greg Dyke.
How Blair betrayed me, and the BBC. Part II. Greg Dyke.
Hutton, al servicio del poder. Guerra eterna, 30 enero.
El triunfo del spin. Periodistas 21, 29 enero.
Informe Hutton.

30.8.04

El chantaje

Tan sólo faltan unas horas para que se cumpla el ultimátum de un grupo terrorista iraquí que amenaza con matar a los periodistas franceses Christian Chesnot y Georges Malbrunot. El precio que han puesto sobre su cabeza es la anulación de la llamada ley del velo que restringe el uso de símbolos religiosos en las escuelas públicas. La ley entra en vigor el próximo jueves.

El secuestro confirma un peligro que se ha ido desarrollando en los últimos meses: los grupos extremistas iraquíes han descubierto que el secuestro puede ser un arma mucho más rentable políticamente que el asesinato. No sé si los medios de comunicación han sabido reaccionar adecuadamente ante esta amenaza. Lo que sí está claro es que los periodistas son también un objetivo.

No conviene olvidar que el chantaje que supone un secuestro cometido por una organización terrorista sólo es efectivo si el chantajeado acepta las condiciones. Eso es lo que hizo el Gobierno filipino cuando aceptó adelantar la retirada de Irak de sus 50 irrelevantes soldados a cambio de salvar la vida del camionero Angelo de la Cruz. Si Francia siguiera el mismo camino, lo que no va a ocurrir, estaría garantizando a los secuestradores que su método funciona y que pueden volver a repetirlo con otros rehenes.

Frente a la actitud de Filipinas (rendirse al chantaje) y la del Gobierno italiano (negarse sin más a aceptarlo), las autoridades francesas han optado por otra más interesante: primero, negarse a cumplir las condiciones de los terroristas, (no pueden hacer otra cosa) y, después, movilizar a las organizaciones musulmanas para que sean ellas quienes manifiesten con más rotundidad su rechazo al asesinato anunciado de Chesnot y Malbrunot.

No se trata de que esta última solicitud sea más o menos efectiva que las declaraciones de los políticos franceses, sino de dejar claro que son los musulmanes los que pueden desenmascarar a los que quieren provocar una guerra de religión entre cristianos y musulmanes. Aquellos en cuyo nombre se ha secuestrado a dos periodistas son los que con más credibilidad pueden explicar que los terroristas sólo representan una versión deformada y criminal de su religión.

La guerra contra Al Qaeda y sus satélites no es el típico conflicto bélico que se gana con tanques y aviones. El campo de batalla está, obviamente, en aquellos lugares en los que se esconden los terroristas, pero si pensamos en que ése es el único lugar en el que hay que combatir, estaremos concediendo a nuestros enemigos una gran ventaja. Lo decía Richard Clarke hace unos meses y creo que se puede repetir otra vez:

One lesson is that even though we are the world's only remaining superpower, as we were before Sept. 11, 2001, we are seriously threatened by an ideological war within Islam. It is a civil war in which a radical Islamist faction is striking out at the West and at moderate Muslims. Once we recognize that the struggle within Islam, not a "clash of civilizations" between East and West, is the phenomenon with which we must grapple, we can begin to develop a strategy and tactics for doing so. It is a battle not only of bombs and bullets, but chiefly of ideas.

Y esto dicho por un hombre que dedicó los últimos 20 años de su vida profesional a luchar contra el terrorismo desde el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU y que no dudó en promover el uso de la fuerza militar contra Al Qaeda.

Algunos políticos árabes pueden tener la tentación de defender la liberación de los periodistas con el argumento de que Francia se opuso a la invasión de Irak y que, por tanto, secuestrar a sus ciudadanos es un castigo injusto. Un portavoz de la Yihad Islámica palestina ha empleado un argumento similar. Sería como decir que estaría justificado secuestrar a un ciudadano de un país que sí hubiera apoyado los planes norteamericanos en Irak. Sería una demostración de que no han entendido nada y de que piensan que los grupos terroristas que secuestran periodistas, camioneros o guardaespaldas tienen la legitimidad necesaria para cometer sus crímenes, siempre que elijan a la víctima adecuada.


28.8.04

Mirando a Suráfrica

Las personas interesadas en la guerra entre israelíes y palestinos suelen prestar mucha atención a las declaraciones de los políticos y a los estallidos de violencia. Más les valdría seguir con más interés los proyectos de construcción de viviendas y carreteras en los territorios ocupados. Los desplazamientos de las excavadoras han creado sobre el terreno consecuencias más duraderas que miles de horas de negociaciones políticas.

El abogado israelí Daniel Seidemann nos recuerda en The Washington Post que una letra y un número, E-1, son suficientes como para hacer imposible que en el futuro pueda haber un Estado palestino viable, es decir en el que haya una continuidad geográfica real entre la zona norte y la zona sur de Cisjordania.

E-1 es el proyecto de expansión de Jerusalén hacia el Este, hasta conectar con el asentamiento de Maleh Adumim (31.000 habitantes) en la carretera que se prolonga hasta la zona de Jericó y el Mar Muerto. El plan cortará Cisjordania en dos, separándola en dos cantones sin conexión entre ambos. ¿Por qué está sucediendo esto ahora?:

No hay nada nuevo en el plan E-1; ha estado en los proyectos de planificación durante una década. Hasta ahora, los sucesivos Gobiernos de EEUU habían dejado claro que E-1 era el típico acto unilateral que condicionaba el resultado final (de unas negociaciones entre israelíes y palestinos). Por tanto, no se toleraba su aplicación. El destino de E-1 debía decidirse en la mesa de negociaciones, no por las excavadoras.

Hasta ahora. Ya han comenzado los trabajos de infraestructura y los planes de construcción están en marcha, a sólo unos meses de que comiencen. Y Jerusalén (el Gobierno israelí) está interpretando los mensajes que recibe de Washington, en fondo y forma, como una luz verde para seguir adelante.


Desde 1967, la alianza entre Israel y EEUU no ha impedido que los Gobiernos norteamericanos aplicaran una, casi siempre discreta, presión para que proyectos como E-1 no se llevaran a la práctica. Al menos formalmente, Washington nunca ha reconocido ningún tipo de soberanía israelí sobre los territorios ocupados, y eso incluye Jerusalén. Por eso, la embajada de EEUU en Israel continúa estando en Tel Aviv.

La cercanía de las elecciones presidenciales norteamericanas y la incertidumbre por su resultado han llevado a Bush a soltar todos los frenos. Ni siquiera se intenta disimular apelando a la Hoja de Ruta, vulnerada por la última decisión de Sharon de permitir la construcción de mil viviendas para israelíes en Cisjordania.

Según el corresponsal diplomático de Haaretz, Akiva Eldar, la embajada israelí en Washington ha contado a su Gobierno que la gente de Bush está realmente preocupada por el resultado electoral y que las únicas buenas noticias que ha recibido en las últimas semanas proceden de la comunidad judía norteamericana. Las organizaciones judías predicen que Bush doblara su respaldo electoral entre los judíos, del 18% al 35%. Ese aumento no será relevante en todo el país, pero sí en algunos Estados. Uno de ellos es, una vez más, Florida.

Aunque suene a evidente y repetido, no conviene olvidar que el derecho internacional obliga a todo el mundo, a dictaduras y democracias. La misma legalidad internacional que permitió la creación del Estado de Israel es la que ahora está siendo vulnerada. Bush cree que no está obligado a defender esa legalidad en periodo preelectoral. El diario conservador británico Financial Times, en un editorial, no es tan cínico:

La decisión de Ariel Sharon de aprobar una nueva expansión de asentamientos en la Cisjordania ocupada es una muestra más de la intención de su Gobierno de impedir la posibilidad de un Estado palestino viable en los territorios que Israel conquistó en la Guerra de los Seis Días de 1967. Aunque no sorprende, la decisión del Gobierno de Bush de dar luz verde o ámbar a esta nueva violación del derecho internacional es provocadora e irresponsable.

¿Cuál será la consecuencia directa de la ampliación de estos asentamientos y de proyectos como E-1? Evidentemente, la continuación de la guerra, si los palestinos no aceptan un Estado compuesto por una serie de cantones aislados, (quizá conectados por puentes y túneles), y separados por los asentamientos y las carreteras que los conectan.

Pero es posible que aunque los palestinos no transijan, en la práctica se vean obligados a gestionar estos pequeños "Estados", siempre claro está que la Unión Europea, el Banco Mundial y las agencias de la ONU (para esto, Sharon sí está dispuesto a contar con la comunidad internacional) financien la supervivencia económica de estas zonas, y de las que Israel se desentendería. Excepto, cuando necesitara responder a la resistencia armada con tanques y aviones.

Esto fue lo que hizo el Gobierno de Suráfrica cuando creó los bantustanes y concedió una ficticia soberanía a la mayoría negra del país en unos pequeños enclaves aislados entre sí. Según Henry Siegman (académico del prestigioso Council on Foreign Relations), esa política fue precisamente la que definía el carácter racista del apartheid. La violación de los derechos humanos de la población negra no era muy diferente a la que sufrían otras poblaciones del continente africano de esa época. Pero la formación de los bantustanes fue la constatación legal de la auténtica naturaleza del régimen surafricano. Y ése es el riesgo que corre ahora Israel:

Es toda una ironía de la historia el que el pueblo judío, que ha participado en las luchas por los derechos humanos universales y las libertades civiles por todo el mundo, y que cree que el derecho de los judíos a regresar a Palestina era coherente con estos valores, esté apoyando ahora la política de un Gobierno derechista israelí que corre el peligro de convertir el Estado judío en una empresa racista. Porque si Sharon, con el apoyo de los israelíes, la comunidad judía mundial y EEUU, compensa su retirada de Gaza con una presencia israelí en Cisjordania imposible de alterar, la consecuencia de su política será a buen seguro una empresa racista.

Palabras duras de Henry Siegman. Entre sus anteriores ocupaciones se incluyen la de haber sido dirigente de dos organizaciones judías norteamericanas, el American Jewish Congress y Consejo de Sinagogas de América.

Hasta ahora, la comunidad judía norteamericana ha defendido muchos decisiones polémicas de los Gobiernos israelíes con el argumento del derecho de Israel a defenderse de las amenazas a su existencia. Es un derecho que asiste a todos los países del mundo. Pero algunos ya no tienen estómago para afirmar que el apartheid de Suráfrica es la única medicina posible contra el terrorismo. Más bien parece lo contrario.

27.8.04

Pirámide de torturas

¿Un grupo reducido de soldados degenerados que actuaban por su cuenta sin que sus superiores lo supieran? La versión que la Casa Blanca y el Pentágono dieron sobre las torturas de Abu Ghraib ha quedado desbaratada tras conocerse en esta semana dos nuevos informes oficiales.

Como ya apuntaba el informe del general Antonio Taguba, que desveló los abusos hace varios meses, las investigaciones revelan que los responsables de la unidad de inteligencia militar que realizaba los interrogatorios tuvieron un papel decisivo. El coronel Thomas Pappas, el teniente coronel Steven Jordan y otros tres oficiales de la 205 Brigada de Inteligencia Militar serán probablemente juzgados o degradados. Otros 29 integrantes de la Brigada también recibirán sanciones disciplinarias por 44 casos comprobados de abusos ocurridos entre julio del 2003 y febrero del 2004.

El periodo de tiempo apuntado es un dato muy significativo. La mayoría de las fotos conocidas fueron sacadas en la última semana de noviembre y la primera semana de diciembre del 2003. Gracias a ese dato, se dijo que los abusos fueron cometidos por un pequeño grupo de soldados en un corto espacio de tiempo, quizá cuando el caos de la prisión era más acusado. También se supo que muchas de esas fotos reflejaban los castigos a unos presos que se habían amotinado o habían abusado sexualmente de otro preso, por tanto, no durante los interrogatorios concebidos para obtener información.

Las fechas apuntadas ahora demuestran que la práctica de la tortura se había convertido en algo habitual en la prisión, en un sistema estructural concebido por los oficiales de inteligencia militar, y ejecutado por policías militares, para sacar cualquier pista útil en la lucha contra la resistencia:

Uno de los informes es el realizado por los generales George Fay y Anthony Jones. Se basa en las investigaciones llevadas a cabo en Irak, incluidos el análisis de 9.000 documentos y la declaración de 170 militares y civiles. El otro informe es obra de un grupo de ex altos cargos políticos y militares, y fue encargado por el Pentágono. De esta última comisión, formaban parte dos ex secretarios de Defensa, una ex congresista y un ex jefe de la Fuerza Aérea.

Según el relato de The New York Times, el informe de Fay y Jones apunta directamente a los oficiales de inteligencia militar:

El informe va más allá que cualquier otra investigación militar sobre el escándalo de Abu Ghraib conocido hasta ahora, al llegar a la conclusión de que los oficiales de inteligencia militar en la prisión tuvieron una participación significativa en los abusos. Algunos de los siete policías militares que han sido acusados han dicho que actuaron bajo las órdenes del personal de inteligencia militar.

"Está claro que ocurrieron abusos en Abu Ghraib y que los abusos, en algunos casos, fueron dirigidos, aprobados o solicitados por miembros de la 205 Brigada de Inteligencia Militar", dice el informe.


Si a alguien le llama la atención el uso frecuente de la palabra "abusos", ha de saber que los militares y políticos norteamericanos han sido muy reacios en emplear la palabra ?tortura?. Cualquiera que haya visto las fotos no tendrá dudas al respecto. Y tampoco es muy admisible la peculiar definición de tortura que han usado algunos, por la que sólo es tortura cuando los malos tratos se emplean para obtener información, y no para castigar o como una forma sádica de mantener el orden en una cárcel.

Sin embargo, los autores del informe militar han reconocido públicamente que hubo torturas, incluso en el sentido más limitado de la expresión, al menos en algunos casos:

"Hubo unas pocas situaciones en las que se empleó la tortura", dijo a los periodistas el general Fay en una conferencia de prensa en el Pentágono, en lo que es quizá la definición más dura de los abusos hecha hasta ahora por las autoridades militares.

No hay en ninguno de los dos informes una acusación directa al alto mando militar norteamericano ni a los políticos del Pentágono. No hubo ninguna orden directa que pusiera en marcha la maquinaria de las torturas. Lo que sí hubo fue lo que llaman "un fallo de liderazgo".

Los responsables políticos y militares del Ejército de los Estados Unidos de América perdieron el control de sus subordinados, al no imponer unas normas de interrogatorios respetuosas con la Convención de Ginebra, al encargar la misión a personal escaso y mal entrenado, y al presionar a los militares para que obtuvieran resultados al precio que fuera.

Lo que no debe sorprender a nadie que leyera el primer informe del general Taguba. Me refiero al fragmento en el que cuenta que el general Ricardo Sánchez, jefe de las fuerzas militares en Irak, concedió al coronel Thomas Pappas el control operativo de la prisión de Abu Ghraib. Sánchez y el Pentágono querían resultados y Pappas se puso a trabajar.

Informe de la prisión de Abu Ghrain de los generales Fay y Jones PDF, 176 páginas.
Informe independiente encargado por el Pentágono PDF, 126 páginas.
Abuse Report Widens Scope of Culpability The Washington Post.
Abuses at Prison Tied to Officers in Intelligence The New York Times.
Cronología del escándalo de Abu Ghraib The Washington Post.
Las órdenes de un coronel Guerra eterna, 18 mayo.
Defina tortura Guerra eterna, 5 mayo.
Miles de inocentes detenidos Guerra eterna, 11 mayo.

25.8.04

Salam Pax ha vuelto

Un lector de este blog me alerta de la vuelta de Salam Pax. Nueva dirección y nuevo nombre, Shut up you fat whiner, (Cállate, gordo quejica) para un blog que parece un proyecto temporal. El blogger iraquí más famoso anunció el 9 de agosto que estaría cinco semanas en Irak, se supone que colaborando con algún medio de comunicación extranjero. Salam Pax dejó de escribir su blog Dear Raed en abril, aunque la dirección sigue estando operativa.

Salam ha estado en Nayaf, pasando mucho miedo como era de esperar, y a su vuelta, ha colocado en el blog fotografías de los milicianos del grupo de Moqtada Al Sáder. Cuenta que desconfía profundamente de los líderes del llamado Ejército del Mahdí, pero que su visión de los seguidores del líder radical chiíta ha cambiado. A diferencia de otros bloggers iraquíes y de los comerciantes de Nayaf, no los considera delincuentes ni chusma, sino gente de clase baja aliviada porque un líder político se haya erigido en defensor de sus intereses. Claro que por la misma razón, son fácilmente manipulables:

What I have been trying to do is to take a closer look at the people who support him and are prepared to fight for him, the Mahdi Army. Many of whom come from the disadvantaged and poor Shia areas in Iraq. You won?t find any Moqtada supporters in Najaf or Karbala, where the Shia "aristocracy" are. But in the poor southern cities like Amara and Nasiriyah and the huge slum in Baghdad known now as Sadr city. In Najaf and in Sadr City meeting the men who form the Mahdi Army has made me reconsider my view of them, they are simple people, always very friendly and welcoming. It is their leaders who worry me.

Those people never had hope for a better future, now they see someone who has lived among them championing their cause. They see a hand extended which they have not seen by the Iraqi government. What I fear they don?t see is how Moqtada al-Sadr and the people he listens to are using those masses in a dangerous political game which might disrupt the future for all Iraqis.


Aprovecho la oportunidad para anunciar que he incluido dos sugerencias más en la lista de enlaces. El blog War and Piece está escrito por la periodista norteamericana Laura Rozen, especializada en política exterior y colaboradora de varias publicaciones. Lo malo es que, como muchos otros bloggers norteamericanos, últimamente no hace más que hablar de John Kerry y Vietnam, en su caso para defenderle de las acusaciones de la derecha. No digo que el tema no tenga interés, pero supongo que será más relevante de cara a las próximas elecciones hablar de lo que está pasando ahora en Oriente Medio y en el resto del mundo, que de lo que ocurrió en Vietnam hace más de 35 años.

La otra sugerencia es la web de Peter Maas, genial periodista cuyos artículos suelen aparecer en el suplemento dominical de The New York Times. Incluye un blog de muy poca actividad, pero es más valioso para encontrar algunos artículos de Maas ya publicados. Se recomienda encarecidamente la lectura de "Good Kills", publicado en abril y posiblemente uno de los mejores reportajes de la guerra de Irak.


24.8.04

Tres disparos

Comida basura
Paso cerca de un McDonalds y veo un anuncio que dice que si pides un menú grande te regalan un ejemplar de La Razón. A veces, el marketing tiene la virtud de la coherencia.

TVE se estrena
El informativo de las 15.00 de TVE abre con un reportaje sobre los inmigrantes africanos que viven en el monte Gurugú a la espera de poder dar el salto a España desde Marruecos. Buena idea. Pero el presentador dice que es la primera vez que una cámara de televisión ha subido al monte, porque los inmigrantes lo han permitido, y el reportero insiste en la misma idea. Los periodistas de Telecinco han estado en numerosas ocasiones allí, y supongo que los de Antena 3 también. Parece que TVE acaba de descubrir el periodismo. Enhorabuena. Otros llevan mucho tiempo navegando por allí.

Al servicio del ministro
El ministro de Interior convocó hace unos días de forma inesperada una conferencia de prensa a las dos de la tarde. Su departamento de prensa no quiso informar previamente del motivo de la convocatoria. En agosto y por sorpresa. Seguro que es una noticia potente. José Antonio Alonso anunció la detención dos sospechosos por el atentado del 11M. Uno de ellos es un imán de un pueblo de Valencia, cuya huella había aparecido en un corán que se encontró entre las ruinas del piso de Leganés en el que se suicidaron los terroristas. No está mal. El ministro se había ganado la apertura del informativo.

Ayer, un juez de la Audiencia Nacional puso en libertad al imán por no haber pruebas suficientes contra él. En relación al otro detenido, decidió conceder una prórroga de 72 horas para estudiar el caso. Según los periodistas que cubren la Audiencia, es una forma de dar una segunda oportunidad a la Policía para que busque más pruebas, porque con las actuales, no llegarán muy lejos.

Con un admirable sentido de la oportunidad, y en plan ataque preventivo, la Cadena Ser informa hoy que el imán fue expulsado de otra mezquita, que predicaba el odio a los occidentales y que consideraba legítimo robar a los cristianos. Es una forma clásica de compensar el clásico patinazo policial. Con la colaboración de un medio de comunicación, se ataca al detenido para traspasar a un juez la responsabilidad de que el malo siga en la calle. No importa que las nuevas acusaciones no tengan que ver con el atentado por el que el imán fue detenido. Es culpable, y punto. Es el tipo de periodismo que McDonalds regala con su menú grande.


21.8.04

El banco de la intolerancia

Me contaba hace unos días Juan A. Hervada en uno de los comentarios del blog que para encontrar los ancestros ideológicos de Al Qaeda, hay que buscar la larga mano de los Hermanos Musulmanes y no le falta razón. Pero creo que la conexión saudí va más allá de la nacionalidad de muchos de los militantes de la organización de Osama Bin Laden y del origen de la mayor parte de sus fondos. La explosión integrista saudí se remonta a muchos atrás, incluso antes de la invasión soviética de Afganistán y de la euforia que provocó en todo el mundo islámico la victoria de los mujaidines sobre los rusos.

Desde principios de los años sesenta, y en especial desde 1973, Arabia Saudí ha ido convirtiéndose en el principal centro propulsor de la visión más integrista y anacrónica del Islam. En un primer momento, tímidamente y a través de socios; después, sin necesidad de intermediarios y con un talonario inagotable.

Hace 40 años, los saudíes tenían medios limitados y, de hecho, tuvieron que contar con los imanes y profesores egipcios que pertenecían a los Hermanos Musulmanes para hacer frente al nacionalismo árabe y laico de Nasser. A partir de 1973, y con los gigantescos ingresos del petróleo, Riad pudo organizar su propia legión islámica y extender su influencia, primero por Oriente Medio, luego por el resto del mundo islámico y, finalmente, por los países occidentales.

Una serie de cifras aparecidas en un reciente artículo de The Washington Post revelan hasta dónde puede llegar su influencia:

Entre 1973 y 1993, Arabia Saudí financió la construcción de 1.500 mezquitas, 2.000 colegios para niños y 200 universidades islámicas en países que no son musulmanes.

En 1984, Riad financió con 130 millones de dólares la construcción de una imprenta para hacer traducciones del Corán aprobadas por los líderes religiosos saudíes. En el año 2000, los saudíes habían exportado ya 138 millones de ejemplares del Corán.

El Ministerio de Asuntos Islámicos paga en el extranjero los salarios de 3.884 misioneros e imanes, mientras que las 77 embajadas saudíes tienen 650 diplomáticos. El presupuesto anual del Ministerio es de 530 millones de dólares. Una organización islámica financiada por el Gobierno y presidida por el ministro, Al Haramain, tiene otros 3.000 misioneros. En junio, y dentro de las medidas para impedir que la falta de control oficial continúe permitiendo a Al Qaeda y otros grupos violentos recibir fondos de Arabia Saudí, el Gobierno decidió cerrar Al Haramain y entregar al Ministerio de Asuntos Exteriores el control de la propagación de las ideas religiosas.

Dos millones de los seis millones de musulmanes que viven en EEUU están asociados a una mezquita, según una encuesta de 1.200 mezquitas en el 2000. El 70% de los líderes de esas mezquitas tenían ideas cercanas a las fundamentalistas. Un 21% de ellos predicaba las ideas intolerantes de los wahabíes saudíes. Dos de cada tres mezquitas tenían zonas segregadas para hombres y mujeres. Seis años antes, sólo la mitad de los centros religiosos contaban con esa separación.

Las autoridades saudíes calculan que su país gasta cada año entre 2.000 y 2.500 millones de dólares al año en extender por el mundo la fe islámica (sumando las aportaciones oficiales y las individuales procedentes de empresas y de miembros de la familia real saudí). La cifra real puede ser mucho mayor.

En realidad, habría que decir que propaga su particular versión del Islam. El poder del dinero y el fervor de sus enviados le han permitido imponer una idea de su religión completamente extraña a las costumbres locales en muchos países musulmanes.

20.8.04

Los números que matan


El cartel, como pieza de propaganda para golpear la conciencia. Y el estómago.

Contar el número de dientes perdidos por los soldados muertos en Irak es ir demasiado lejos para un periódico de Minneapolis que se negó a incluir el cartel como publicidad de una exposición. Aunque, en realidad, la cifra de dedos y dientes corresponde a los iraquíes muertos:

It's a strikingly simple and effective piece of propaganda. It's also, according to the Star Tribune, in "poor taste." At least that's why the newspaper claims it refused to run the poster as an advertisement for an upcoming show at the Frank Stone Gallery in northeast Minneapolis. In a letter to owner Frank Stone, the newspaper stated that the advertisement did not meet its "Standards of Good Taste."

380,422 Teeth And One Chickenshit Sales Dep't

19.8.04

El experimento

Los primeros experimentos democráticos de Irak están siendo convulsos, desorganizados y no muy efectivos. No debería sorprendernos en un país que nunca ha conocido la democracia y que acaba de salir de la dictadura más cruel de la historia reciente de Oriente Medio. Ahora parecen más estúpidos que nunca los pronósticos de la Casa Blanca que intentaba antes de la guerra convencer a los escépticos con el argumento de que podía llevar la libertad a Irak. Deshacerse de Sadam era el primer requisito, obviamente, pero nadie puede decir ahora que Irak es un país libre.

La elección de la Asamblea Nacional interina ha sido un intento de dar una apariencia democrática al funcionamiento político del país antes de que se celebren las primeras elecciones. Se supone que servirá como instrumento de control del Gobierno, también interino. La realidad ha demostrado que ese objetivo está lejos de cumplirse. Cinco partidos, que ya están presentes en el Gobierno, ocupan la inmensa mayoría de los escaños. Los candidatos independientes están furiosos, según The Washington Post:

The selection of Iraq's interim national assembly, envisioned as an introductory exercise in legislative democracy, dissolved into bitter feuding Wednesday as a slate of independent candidates withdrew from the contest, handing a controversial victory to a bloc dominated by large political parties.

Some political independents stormed the stage and later angrily walked out of the meeting hall where a national conference of more than 1,100 Iraqi leaders had convened for four days to elect an assembly. Independents said their quest for representation was sabotaged by major political parties expected to support interim Prime Minister Ayad Allawi.


Dejémoslo en lo que es: un simple experimento para dar una apariencia de legitimidad bastante irrelevante. La única legitimidad que vale ahora en un país que ha vivido una dictadura, las sanciones de la ONU, dos guerras y una postguerra sangrienta es mejorar las condiciones de vida de los iraquíes. Sobre ese punto, el Gobierno de Iyad Allawi todavía no ha avanzado mucho.

Pero olvidemos el escabroso futuro de la democracia iraquí. Si quieren pasar un buen rato, y enterarse además de cómo han sido algunos de los momentos más singulares de la conferencia que ha elegido a los diputados de la Asamblea, lean el blog iraquí Healing Iraq. Su descripción de los intentos de los asistentes por intervenir ante la conferencia no tienen desperdicio.

Otros, como Iraq the model, prefieren dejarse llevar por la emoción que supone el inicio de la primera experiencia democrática. Los dos puntos de vista son compatibles y necesarios.


Carpetazo

Curioso el titular de hoy de El País en su primera página:

Dirigentes del PP quieren dar carpetazo al 11M sin que declare Aznar.

No sé cómo puede dar carpetazo a nada un partido que está en minoría en la comisión de investigación y que no puede imponer al resto de los grupos ni la lista de declarantes ni las conclusiones. Es obvio, y conocido, que el PP no tiene interés en que se presente Aznar, pero también es evidente que tampoco lo quiere el PSOE.
Algunos parece que titulan con la escopeta de cañones recortados.


18.8.04

Los renglones torcidos de Dios

¿Cuál fue la causa última de los atentados del 11S?

1-¿El fanatismo criminal de Al Qaeda?
2-¿La política exterior de EEUU?
3-¿Los errores de los servicios de inteligencia occidentales?
4-Ninguna de las anteriores.

Respuesta correcta: 4. Los atentados fueron un aviso de la providencia divina para que pongamos fin al aborto. Tres años divagando sobre el tema, y no nos habíamos dado cuenta de que Osama Bin Laden sólo es un instrumento de Dios, aunque no en el sentido que le gustaría al líder de Al Qaeda.

Eso es al menos lo que opina, Alan Keyes, candidato del Partido Republicano al Senado por el Estado de Illinois. Hace tres meses, Keyes dijo en un discurso que los atentados no fueron una coincidencia, sino un aviso para que despertemos y prohibamos el aborto:

Now, you think it's a coincidence that on Sept. 11th, 2001, we were struck by terrorists an evil that has at its heart the disregard of innocent human life? We who have for several decades killed not thousands but scores of millions of our own children, in disregard of the principle of innocent human life, I don't think that's a coincidence, I think that's a warning. I don't think that's a coincidence, I think that's a shot across the bow. I think that's a way of Providence telling us, I love you all; I'd like to give you a chance. Wake up! Would you please wake up?

Keyes no es un político incontrolado elegido por las bases del Partido Republicano en un Estado ante el horror de los dirigentes nacionales. De hecho, fue elegido no hace mucho por esos mismos dirigentes, ya que un escándalo sexual había acabado con el candidato previsto. Parece que la principal razón de su elección es que Keyes es negro, al igual que el candidato demócrata, Barack Obama, que se hizo famoso con su discurso ante la convención demócrata.

El color de la piel puede ser un plus en este caso, pero seguro que también contaban con sus dotes para recibir descodificados los mensajes que nos llegan de la providencia.


17.8.04

Las palabras no valen nada

El corresponsal de The New York Times en Jerusalén, James Bennet, abandona el puesto después de tres años y, como despedida, publica un largo, y muy favorable, perfil de Ariel Sharon en el suplemento dominical del periódico: Sharon's Wars. El periodista se adentra en territorio aparentemente peligroso cuando pregunta al primer ministro israelí su opinión sobre los árabes:

Cuando le pregunté como describiría a los árabes como nación, me preguntó cuánto tiempo había vivido en la región (Oriente Medio). Le contesté que tres años. "Le diré que es difícil que pueda comprenderlo, y debo decir que también lo es para mí, y eso que yo nací aquí", dijo antes de hacer una pausa, para crear el efecto. Su voz se hizo más fuerte: "Esta zona es un imperio de mentiras. Es un imperio de mentiras. Ellos te miran a los ojos y te mienten. Es difícil que lo comprenda. Pero ésa es la situación aquí. Por eso, hay que tener cuidado. Aquí, en esta región, las declaraciones, los discursos, las palabras, no valen nada".

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que, en Oriente Medio, la gente hace comentarios sobre grupos étnicos y religiosos. Ninguno de los que dicen que los árabes son mentirosos o los judíos avariciosos considera problemático hacer juicios de valor sobre millones de personas con tan sólo unas palabras.

El caso de los políticos es diferente. Hay muchos políticos racistas por allí, pero en su caso los prejuicios étnicos o religiosos pueden ser excelentes instrumentos. También la mentira. El mismo artículo de Bennet incluye una antigua frase de un diplomático norteamericano que se las tuvo que ver con Sharon durante la guerra de Líbano:

Mientras luchaba por negociar el final de la invasión israelí de Líbano en 1982, el enviado especial de Ronald Reagan, Philip Habib, llegó a la conclusión de que Sharon era "el mayor mentiroso a este lado del Mediterráneo" y un hombre "cuya palabra no valía nada".

Claro que el padre de Philip Habib era libanés, y supongo que, para Sharon, eso le descalificaba como interlocutor. En su particular escala de valores, mentir a un mentiroso no es algo reprobable.

No consta que el líder de Likud tenga prejuicios con otros grupos étnicos. Bueno, en realidad tampoco le caen bien los europeos, sobre todo si hablan francés, alemán o español. Lo que sí es seguro es que mantiene buenas relaciones con la actual Administración norteamericana y que ha dejado claro en numerosas ocasiones a sus compañeros de partido que la relación con EEUU es un pilar estratégico de la seguridad de Israel.

Sin embargo, hoy ha dejado claro a los norteamericanos que su palabra tiene un valor relativo. Es decir, si Sharon prometió a Bush al suscribir la Hoja de Ruta que no habría ampliación de los asentamientos en los territorios ocupados, eso no quería decir que no se fueran a construir más viviendas allí. En el universo de Sharon, en el que la mentira es patrimonio de quienes ustedes ya saben, una cosa no tiene por qué llevar a la otra.

Por eso, su Gobierno ha aprobado las licencias para la construcción de mil viviendas más en seis asentamientos. El mayor número de apartamentos, subvencionados, se edificará en Beitar Elite, cerca de Belén. Todos estos asentamientos se encuentran dentro del perímetro del muro que Israel está construyendo en Cisjordania. Un detalle interesante para todos aquellos que dicen que el muro es una medida temporal de seguridad que no crea hechos irreversibles sobre el terreno.


Las vacaciones de Ana

Ana Palacio explica en El Mundo cómo van a ser sus vacaciones:

"Espero pasar un mes sin hacer nada y dejar la actividad intelectual de lado".

Hay algo en esta frase que me deja perplejo y no termino de saber qué es.

Por cierto, éste es el post 200 de este blog. Vaya forma de celebrar un aniversario.


16.8.04

Sobre barbas y turbantes

Dicen que los Juegos Olímpicos son una celebración multicultural y deportiva de todos los pueblos de la Tierra. Vale, muy emotivo, pero los periodistas deberían echar un vistazo a los manuales de la escuela para estar a la altura del evento. En un programa resumen de la jornada olímpica, vi un reportaje en TVE dedicado a momentos curiosos y simpáticos. El reportero, que obviamente pretendía ser gracioso, cuenta que un deportista norteamericano de la competición de tiro ha hecho un disparo sobre un espectador árabe. Virtudes del montaje de imágenes con intención irónica.

Antes de que mis neuronas asimilen el supuesto humor que esconde juntar las dos imágenes, descubro que el peligroso árabe resulta ser... un sij indio. El periodista debió pensar que una persona con barba y turbante sólo podía ser árabe.

TVE, la televisión de todos (menos de los que llevan turbante).

14.8.04

Recompensa para un terrorista

Hay dos maneras de cazar a un terrorista: ofreciendo una recompensa a cualquiera que dé pistas para capturarlo o entregársela al propio terrorista por si éste decide entregarse a las autoridades. Esta última táctica, francamente poco habitual, es la que han empleado no hace mucho en Arabia Saudí.

A finales de julio, se cumplió el mes de plazo que el Gobierno saudí concedió a los miembros de Al Qaeda para que se rindieran. A cambio, recibirían una amnistía. No fueron muchos los que aceptaron la oferta. A fin de cuentas, la organización de Osama Bin Laden está empeñada en una guerra para derrocar a la dinastía que gobierna desde principios del siglo XX al mayor exportador de petróleo del mundo.

Uno de los que sí decidieron entregarse fue Othman Al-Omari, que figuraba en el puesto 25 en la lista de los 26 más buscados por la policía saudí. El diario gubernamental Al-Watan relató cómo fueron las negociaciones al más alto nivel para convencer a Al-Omari de que no sólo la amnistía era real, sino que obtendría a cambio una importante compensación económica. Al-Omari y un intermediario acudieron a la casa del príncipe Mohamed Bin Naif Abdel Aziz, hijo del poderoso ministro del Interior, el príncipe Naif.

Bin Naif tiene el cargo de ministro y, sobre todo, es asesor en asuntos de seguridad de su padre. Según el relato que hizo el intermediario al periódico, "el príncipe Mohamed Bin Naif dio al terrorista buscado, Othman Al-Omari, la posibilidad de elegir en qué prisión deseaba ser recluido hasta el final de su interrogatorio, en Riad, Yeda o en la región de Al-Namas (donde vive) para poder estar cerca de su familia". Al-Omari eligió la cárcel de Yeda.

El príncipe garantizó al miembro de Al Qaeda que "sería bien tratado durante el interrogatorio y el juicio, y que el Estado prometía ocuparse de su familia, y de apoyarle financiera y moralmente, como a las familias de los otros terroristas buscados, porque (las familias) no tienen la culpa de lo que ha sucedido". Faltaría más.

Semanas después de que se rindiera, el Gobierno pagó las deudas de Al-Omari y facilitó otras ayudas económicas a la familia, como reconoció su madre en un agradecimiento público. Las deudas eran de 170.000 reales (45.300 dólares), a las que se añadió un subsidio de 30.000 reales (8.000 dólares) y una renta mensual de 3.000 reales (800 dólares) para los hijos del terrorista. ¿Es suficiente? No. Al-Omari recibirá en su celda un salario mensual de 2.000 reales (530 dólares). ¿Quién dijo que ser terrorista es un trabajo mal pagado?

Es imposible entender una noticia así sin conocer las profundas relaciones que mantienen, desde la fundación del Estado, la monarquía saudí y los grupos integristas wahabíes, de cuyas filas se nutren la mayoría de los imames y dignatarios religiosos. Este Gobierno de coalición no declarado es el que ha dado estabilidad a Arabía Saudí en los últimos cien años.

Los gobernantes garantizan a los integristas que la suya es la religión oficial del Estado y hacen posible que su ideología intolerante se extienda por todo el mundo islámico (y algunos países europeos) en forma de subvenciones a mezquitas y escuelas. Los wahabíes dan legitimidad política y religiosa a la dinastía saudí, y miran para otro lado cuando los gobernantes se enriquecen o viajan al extranjero para disfrutar de los placeres, muy terrenales, que les están prohibidos dentro de las fronteras del país.

Como algunos ya sabrán, Osama Bin Laden es hijo ideológico de los wahabíes, aunque ahora quiera destruir este pacto histórico con la dinastía saudí.

Algunos príncipes saudíes no esconden, en privado, que su visión del mundo está muy alejada de la de los wahabíes. No es el caso del ministro del Interior, que aceptó el ventajoso trato con Al-Omari. El príncipe Naif es, probablemente, el representante más retrógrado e integrista de la aristocracia saudí. Es posible que su país sea el mejor aliado de EEUU en Oriente Medio (después de Israel), pero Naif odia a los norteamericanos.

En los últimos meses, el Gobierno saudí ha declarado la guerra a Al Qaeda, impresionado por el último atentado contra una zona residencial, atentado en el que fueron muchos más los musulmanes asesinados que los norteamericanos. Sin embargo, Naif tiene claras las prioridades y se ha ocupado de contar a la prensa saudí que esos atentados son obra de... grupos sionistas. No es extraño, procediendo de una persona que durante mucho tiempo negó que el 11S hubiera sido organizado por Al Qaeda.

Naif no es un simple ministro del Interior. Es hermano del rey Fahd (incapacitado desde hace varios años), del ministro de Defensa, Sultán, y del gobernador de Riad, Salmán. Eso les convierte en intocables. Forman parte del clan Sudairi.

El príncipe heredero, Abdula, es también hermano de Fahd, o mejor dicho, hermanastro, hijo del mismo padre (Abdul Aziz, el fundador del Estado saudí), pero de diferente madre. El suyo es otro clan. Naif, Sultán y Salmán no soportan a Abdula ni sus ideas vagamente reformistas. Todos tienen más de 70 años.

En los extraños vericuetos por los que se mueve la sucesión en la monarquía saudí, el rey es elegido de entre los hermanos del rey, teniendo en cuenta también su capacidad política y de forjar consensos entre los príncipes. Todos los adelantes técnicos de la medicina están ahora destinados a mantener con vida al rey Fahd, que sufrió un infarto cerebral en noviembre de 1995. La gran esperanza del clan Sudairi, o lo que es lo mismo, de los sectores más integristas del régimen, es que Abdula muera antes que Fahd. En ese caso, el nuevo rey sería, probablemente, el ministro de Defensa, Sultán.

En los últimos dos años, hemos leído muchas cosas sobre la amenaza que suponían Irak o Irán para los países occidentales. Pero los asesinos del 11S, del 11M y de otras fechas menos notorias tienen algo en común: todos ellos son compañeros de un viaje que los wahabíes comenzaron hace varios siglos.

Más recientemente, esa misión pasó a una nueva generación de radicales que echaron los dientes en Afganistán contra los soviéticos, se hicieron adolescentes en Chechenia y, más tarde, adultos en esa empresa llamada Al Qaeda S.A., cuya financiación y algunos de sus principales directivos procedían del mismo país: Arabia Saudí. Al-Omari tenía razones de peso para confiar en la benevolencia del príncipe Naif.

13.8.04

Mea culpa

The Washington Post se ha unido a la lista de medios de comunicación de EEUU que han entonado el mea culpa por su cobertura de las armas de destrucción masiva iraquíes que justificaron la guerra y que nunca llegaron a aparecer: The Post on WMDs: An Inside Story.

As violence continues in postwar Iraq and U.S. forces have yet to discover any WMDs, some critics say the media, including The Washington Post, failed the country by not reporting more skeptically on President Bush's contentions during the run-up to war.

An examination of the paper's coverage, and interviews with more than a dozen of the editors and reporters involved, shows that The Post published a number of pieces challenging the White House, but rarely on the front page. Some reporters who were lobbying for greater prominence for stories that questioned the administration's evidence complained to senior editors who, in the view of those reporters, were unenthusiastic about such pieces. The result was coverage that, despite flashes of groundbreaking reporting, in hindsight looks strikingly one-sided at times.

"The paper was not front-paging stuff," said Pentagon correspondent Thomas Ricks. "Administration assertions were on the front page. Things that challenged the administration were on A18 on Sunday or A24 on Monday. There was an attitude among editors: Look, we're going to war, why do we even worry about all this contrary stuff?"

In retrospect, said Executive Editor Leonard Downie Jr., "we were so focused on trying to figure out what the administration was doing that we were not giving the same play to people who said it wouldn't be a good idea to go to war and were questioning the administration's rationale. Not enough of those stories were put on the front page. That was a mistake on my part."


Las declaraciones de los altos cargos de la Administración de Bush aparecían siempre en primera página, y los artículos en los que se describía la ausencia de pruebas consistentes y las dudas que tenían miembros de la CIA y expertos aparecían, cuando lo hacían, en las páginas interiores del periódico.

En realidad, el artículo no es una rectificación oficial ni un proyecto encargado por el director del Post. Se trata de una iniciativa personal del reportero Howard Kurtz, que cubre habitualmente las noticias relacionadas con los medios de comunicación y que publica varias veces a la semana la columna Media Notes en la web del periódico.

El Post fue el periódico que más hizo por destapar el escándalo del Watergate, entre cosas porque se basó en la idea de que no toda la información que surge del Gobierno es cierta. A veces, los políticos mienten o simplemente se equivocan. En los meses anteriores a la invasión de Irak, el Post decidió olvidar este criterio.

Nueva expiación de The New York Times Periodistas 21.


12.8.04

El asalto a Nayaf

A la hora en que escribo esto, ya hay una cosa clara acerca del asalto de Nayaf. Moqtada Al Sader va a tener que buscarse una casa nueva. Los norteamericanos han atacado su residencia. Un helicóptero ha lanzado un misil sobre la casa y se han visto vehículos militares dirigirse hacia allí y entablar combate con los milicianos del llamado Ejército del Mahdi que protegían el domicilio de su jefe. Es poco probable que Moqtada estuviera dentro. Algunos rumores lo sitúan dentro del mausoleo de Ali, el lugar más sagrado de Nayaf, confiando en que los norteamericanos no se atreverán a penetrar en su interior. Para eso, tienen a los policías iraquíes que han tenido un papel casi irrelevante en el asalto, pero que serán los que controlen el santuario.

Ya hay imágenes de marines patrullando las calles de Nayaf, pero también las hay de milicianos chiítas enarbolando sus armas frente al mausoleo. El asalto está lejos de haber terminado.

La destrucción de la casa de Al Sader no tiene ninguna repercusión militar, pero es un buen indicio del objetivo de estas operaciones militares. EEUU quiere acabar con Al Sader, no tanto por la amenaza que supone ahora, sino por la que puede representar en el futuro. Su grupo no tiene una ideología definida ni líderes que puedan representar a la mayoría de la población shií. Al Sader pretende erigirse en portavoz de todos los descontentos, los que se oponen a la presencia militar norteamericana en Irak, los perjudicados por las malas condiciones de vida de la población, los que no tienen empleos? Los mismos que pueden ser una mayoría si el nuevo Gobierno iraquí fracasa en los próximos meses.

Desde Bagdad, Christopher Allbritton no cree que Al Sader sea capaz de otra cosa que de armar ruido:

Moqtada has been able to rouse the passions of a lot of angry young men who are furious at being, in this order, poor, ignored, occupied and lacking electricity, but it's not clear he can lead them anywhere but into an abyss. His fighters can take to the street, but the amount of damage they're doing to the MNF and the Iraqi government is quite minor, actually. Militarily, they're a pain in the ass more than a threat to the government.

La popularidad de Al Sader depende menos de sus méritos, pocos, que del éxito o fracaso del Gobierno de Iyad Alawi y de la actitud de los soldados norteamericanos. Si el asalto daña el mausoleo de Alí, Al Sader hará todo lo posible para culpar a EEUU. Llama la atención que los principales partidos shiíes, que sí tienen líderes e ideología, no estén adoptando un papel protagonista en esta crisis. Quizá estén esperando a que Moqtada y los norteamericanos se neutralicen mutuamente.


11.8.04

Las Brigadas del ordenador

A veces no es necesario matar para que un grupo terrorista consiga titulares. Las amenazas sirven. Existe un caso aún más singular, el de las Brigadas Abú Hafs Al-Masri, que reivindicaron ayer la explosión de varias bombas en Estambul. También asumió, antes que nadie, la responsabilidad del atentado de Atocha. Su mayor habilidad es la redacción rápida de comunicados. No comete atentados, pero los reivindica, basándose en la idea de que el mundo del terrorista integrista está lleno de gente perezosa que no dedica el tiempo necesario a llenar unos folios.

El director de Memri, un instituto que se dedica a traducir artículos de la prensa árabe (sobre todo, aquellos que reflejan la cara más oscura de los países musulmanes), analiza los comunicados de las Brigadas y llega a la conclusión de que su única actividad consiste en escribir comunicados:

The analysis above casts serious doubts regarding the very existence of a terrorist organization by the name of the Abu Hafs Al-Masri Brigades affiliated with Al-Qa'ida, and with the scope of activities alleged in the statements. Those behind the publications are interested in undermining the coalition in Iraq. However they seem to be nationalistic in their orientation rather than Islamist, while pretending to be affiliated with Al-Qa'ida only to gain more credibility to their threats.

Este análisis es similar a otros aparecidos en la prensa en los meses posteriores al 11M. Me temo que no servirá para que los medios de comunicación continúen empleando el titular "Un grupo cercano a Al Qaeda ha reivindicado el atentado" cuando las Brigadas se lancen al ordenador.


10.8.04

¿Una filtración interesada?

La última alerta antiterrorista decretada por el Gobierno de EEUU no deja de causar problemas a la Casa Blanca. Y a los medios de comunicación, porque cada día sale una información diferente, siempre con fuentes anónimas, que matiza, altera o, incluso, desmiente la noticia del día anterior. Hay dos prioridades que pueden quedar enfrentadas: el trabajo de policías y espías, por un lado, y la necesidad de informar a la opinión pública, por otro.

Los diarios norteamericanos informan hoy que la precipitación al dar la noticia de las últimas detenciones puede haber perjudicado a las investigaciones paquistaníes contra Al Qaeda, según Associated Press:

The disclosure to reporters of the arrest of an al-Qaeda computer expert allowed several wanted suspects from Osama bin Laden's terror network to escape, (Pakistani) government and security officials said Tuesday. Muhammad Naeem Noor Khan, a 25-year-old Pakistani computer engineer, was nabbed in a July 13 raid in the eastern city of Lahore. He then led Pakistani authorities to a key al-Qaeda figure and cooperated secretly by sending e-mails to terrorists so investigators could trace their locations. His arrest was first reported in American newspapers on Aug. 2 after it was disclosed to reporters by U.S. officials in Washington. Later, the Pakistan government also confirmed his capture but gave no other details.

Noor Khan estaba colaborando con la policía paquistaní y dando nombres de operaciones y militantes de Al Qaeda desde que fue detenido el 12 de julio. Como la nueva alerta antiterrorista había sido recibida con escepticismo por algunos medios de comunicación, la Casa Blanca informó a algunos periodistas de la detención de Noor Khan:

The Bush administration, which had elevated the terror-warning level in three U.S. states on the basis of information acquired from Khan, set up the briefing to dispel public skepticism about the terrorism threat, particularly after it was disclosed that much of the information on which it was based was several years old.

Esta información sirvió para que, por ejemplo, The New York Times diera más crédito a la decisión de la Casa Blanca: la vigilancia de varios edificios públicos de Nueva York podía ser antigua y anterior al 11S, pero había sido actualizada. La amenaza era real. En una entrevista con la CNN, Condoleezaa Rice contaba por qué dieron esa información, aunque sin que los periodistas pudieran citar el nombre de la fuente:

"The problem," she told CNN's Wolf Blitzer, "is that when you're trying to strike a balance between giving enough information to the public so that they know that you're dealing with a specific, credible, different kind of threat than you've dealt with in the past, you're always weighing that against... operational considerations. We think for the most part, we've struck a balance, but it's indeed a very difficult balance to strike."

En Londres, el ministro británico del Interior no pareció muy convencido de las bondades de este equilibrio y, en una declaración poco habitual entre aliados, explicó que este tipo de informaciones puede ser precipitadas y contraproducentes. Es mejor, dijo, que las fuerzas de seguridad trabajen de forma discreta, sin presiones y que sólo se difunda la información imprescindible.

Como en otras ocasiones, la duda estriba en saber quién es el principal responsable, los políticos que facilitan la información confidencial o los periodistas que la publican. En este caso, no se puede hablar de una información revelada por un fuente anónima de la Administración que cuenta algo a un periodista contra los deseos de sus jefes. Las palabras de Rice confirman que se trató de una filtración autorizada con la intención de hacer ver que la amenaza terrorista iba en serio.

Lo que sí tengo claro es que muchas informaciones que aparecen en los periódicos norteamericanos sólo consiguen crear nerviosismo, o pánico, y poco aportan a la seguridad. La última andanada se refiere a los helicópteros turísticos que vuelan por Nueva York, también pueden ser utilizados por los terroristas, según The New York Times. Esta mañana, he leído algo, lo juro, sobre el peligro de que las limusinas se conviertan en coches bomba y, hace unos días, las autoridades admitían que la ciudad no estaba preparada para impedir un atentado con un camión lleno de explosivos.

Evidentemente, los terroristas pueden utilizar cualquier vehículo que tenga ruedas para llenarlo de explosivos y no puedes rodear todos los edificios públicos de una ciudad gigantesca con bloques de cemento. ¿Qué se supone que tiene que hacer el ciudadano? ¿Dejar de salir a la calle?


9.8.04

113 millones

Fahrenheit superó a finales de julio la barrera de los 100 millones de dólares de taquilla en los cines de EEUU. (Su presupuesto fue de 6 millones). A día de hoy, su recaudación ha subido a 113.400.000 dólares. El dato está en una curiosa lista actualizada que tiene The Washington Post en la que aparecen todas las películas norteamericanas que han superado los 100 millones de taquilla. La lista la encabeza "Titanic" (600 millones) y "Fahrenheit 9/11" está en el puesto 227.

"Fahrenheit 9/11" Cleared by FCC.The Federal Election Commission dismissed a complaint Thursday by conservative group Citizens United that alleged Michael Moore's ads for his controversial documentary "Fahrenheit 9/11" violated federal election laws.

8.8.04

El fuego de Fahrenheit 9/11


Tras ver en el cine "Fahrenheit 9/11", he recordado una conversación que tuve antes de la guerra con un compañero de la redacción que me preguntaba si creía que era el petróleo el motivo medianamente oculto que movía a EEUU a invadir Irak. No sé si convencido o con ganas de sorprenderle, le dije que no, que la cosa era mucho peor que eso. Lo que realmente temía es que Irak fuera un capítulo más de un libro que estaban escribiendo los ideológos de la Administración de Bush, convencidos de que iban a tener éxito donde los británicos y franceses fracasaron después de la Primera Guerra Mundial: redibujar las fronteras de Oriente Medio, esta vez las políticas, no las geográficas, en función de sus intereses.

De más está decir que el intento no iba a ser incruento y que estos aprendices de brujo corrían el riesgo de repetir lo que hicieron sus predecesores en Afganistán en los años ochenta, acabar con un enemigo para terminar creando otro, aparentemente menos poderoso, pero mucho más letal.

En eso estamos ahora. Pero con el barril de petróleo a 40 dólares (aunque por otras razones), poco queda ya de la idea del crudo como palanca de la guerra. ¿Quiere decir eso que Bush no tenía en mente la posibilidad de hacer negocios en Irak en una situación de virtual monopolio tras la guerra?

Este podría ser el momento en el que Michael Moore prendería la cerilla para que los incautos de sus compatriotas que escucharan la pregunta, con extrañeza o indignación, pudieran ver lo que está pasando en el mundo real. El hecho de que Moore no resista la tentación de arrojar después la cerilla encedida a un charco de gasolina sólo responde a su condición innata de agitador. Puede que a Moore le guste más que nos quedemos cegados por la llamarada, pero conviene no olvidar esas imágenes que hemos contemplado antes de quedar deslumbrados.

Fahrenheit 9/11 es un intento, provocador, desmesurado, a ratos demagógico, casi siempre divertido, de que los norteamericanos despierten y descubran la naturaleza real de George Bush. Michael Moore da por hecho de que han estado anestesiados durante estos cuatro años por su utilización propagandística de la amenaza terrorista de Al Qaeda. A fin de cuentas, Moore está tras una pista que él conoce bien: el miedo era el tema central de "Bowling for Columbine". No la pasión por las armas, sino el miedo que atenaza a sus compatriotas desde el desembarco del Mayflower, según un fragmento de dibujos animados irresistiblemente divertido que aparecía en la película.

Mucho se ha escrito sobre la manipulación presente en Fahrenheit. Los periódicos norteamericanos, incluidos algunos progresistas, se han apresurado a describir las inconsistencias de la película, y quizá resulte que estén un poco avergonzados porque Fahrenheit desvela situaciones que ellos no tienen mucho interés en contar. Antes de que Moore arroje la cerilla, su documental nos muestra escenas y diálogos tan inauditos que si estuvieran en una película de ficción, no te los creerías ni aunque fueras un militante de base de Al Qaeda.

Hablando de negocios en el Irak post-Sadam, la cámara de Moore nos lleva a un seminario empresarial sobre el futuro de Irak en el que uno de los conferenciantes describe desde el atril la cantidad inagotable de dinero que se puede ganar ahora allí. Uno se imagina a los empresarios presentes haciendo cuentas con sus calculadoras, añadiendo un 20% por gastos de seguridad, y extendiendo las facturas para que las pague el contribuyente norteamericano. Qué demonios, las guerras y las postguerras ofrecen oportunidades excelentes para los negocios. Los políticos hablan de misiones humanitarias, de reconstrucción de un país, pero lo que está detrás de eso es el billete verde de siempre. Un directivo de una empresa de seguridad explica con una sonrisa (como diciendo, bueno, no sé si debería contarte esto), que la situación de Irak es, eso sí, desgraciadamente, buena para compañías como la suya, y mala para la gente.

El contrapunto irónico no lo da la voz en off de Moore, sino otro empresario, el presidente de la Cámara de Comercio Iraquí-Americana, que no es precisamente un seguidor del partido Baas, algo avergonzado cuando describe lo que se puede esperar de una reunión como ésta. Moore no necesita lanzar la cerilla a ningún polvorín. La imagen y los testimonios que nos ha ofrecido son más demoledores que cien editoriales de Le Monde Diplomatique. Y mil veces menos aburridos.

Lo mismo se puede decir del recorrido de dos marines cerca de un centro comercial de una ciudad norteamericana. Su misión es reclutar por la calle a jóvenes de clase baja, en realidad, convencerles para que se alisten, entregarles unos folletos y quedar con ellos para una cita posterior. Los marines, vestidos con uniforme de gala, bromean con su trabajo, tú vete por allí, yo doy la vuelta y les rodeamos, porque en realidad su misión consiste en eso: en montar emboscadas y cazar a jóvenes para los que quizá el Ejército es la única posibilidad de conseguir un empleo estable.

Al igual que antes con los empresarios, las imágenes (otra vez, sin que la voz de off interfiera) son el contraste perfecto para anular la retórica grandilocuente de los políticos. Es como si los marines se hubieran puesto una soga al cuello y cada frase suya sirviera para apretar un poco más la cuerda.

A un chico al que le gusta el baloncesto, le recuerdan que David Robinson estuvo alistado en la Marina, a un chico negro que dice que sólo le interesa la música, le cuentan que un conocido rapero estuvo alistado en los marines. Uno no sabe qué puede tener que ver la música con disparar tiros, pero los marines no son gente que se rinda fácilmente. Y le terminan diciendo que alistarse es bueno, aunque sólo por sea por el dinero. La película nos contará luego qué les pasará en Irak a los chicos que se han alistados por estos motivos o cualquier otro.

Son momentos como éstos los que dejan claro que Fahrenheit es una película imprescindible, siempre que uno tenga claro que es un documental, o sea, una película, no una descripción cristalina de la realidad. Sí es evidente, por mucho que duela a sus críticos, que contiene momentos de realidad que los políticos quieren que permanezcan ocultos. Como los testimonios de los soldados destinados en Irak, que revelan la misma realidad oscura y trágica de todas las guerras que, curiosamente, se nos suele hurtar cuando se producen los combates, y de las que sólo somos conscientes años después gracias a obras... de ficción, novelas y películas.

Evidentemente, todos estos elementos no están ordenados con la misma frialdad de un teletipo de agencia. Fahrenheit es un documental, y como tal emplea las imágenes y, sobre todo, el montaje, con una intención determinada. Ahí está el fuego de Fahrenheit, y no en la voz de off de Moore, que teme que debe darlo todo al espectador norteamericano bien trilladito para que se entere.

La fuerza explosiva de Fahrenheit está en el montaje y, por eso, las películas de Moore triunfan donde fracasan sus libros. Las imágenes y el montaje tienen una fuerza expresiva de la que carecen sus libros, que terminan por aburrir al ser una sucesión de teorías avaladas por hechos reales, pero conectados de forma chapucera o tendenciosa.

La película tiene la fuerza que le dan sus protagonistas. Cuando algún espectador está ya algo molesto por la dirigista voz en off de Moore, surgen los soldados o la madre que ha perdido a su hijo en Irak para dejarnos claros que la consecuencia más grave que pagamos por los errores de los políticos no es el cabreo de un cineasta comprometido, sino vidas humanas. La manipulación por la Casa Blanca no sería un asunto tan grave si no hubiera tanta gente que ha perdido la vida por ella. Es como Jack Nicholson en "Algunos hombre buenos", pero al revés. Los políticos mienten y, meses después, muere gente.

Sin embargo, Moore no habría podido montar el documental de más éxito de la historia del cine si no hubiera tenido la colaboración de un actor excepcional: George W. Bush. Qué se puede decir de un presidente que da a los periodistas durante sus vacaciones una declaración tajante y seria sobre Al Qaeda para pasar a decir dos segundos después "Ahora vean este golpe", coger el palo de golf y lanzar la bola a distancia. O cuando Moore recupera una entrevista con un jovencísimo Bush que alardea de los contactos que tiene gracias a que es hijo del presidente.

Y, por último, qué decir de esa imagen terrible de Bush en la escuela de Florida escuchando a unos niños leer "Mi mascota, la cabra", después de que su jefe de gabinete le haya dicho que un segundo avión se ha estrellado contra las torres gemerlas y que América está siendo atacada. La cara del presidente es un poema, parece que le ha abandonado el color y que está pensando, Dios mío, ¿y ahora qué hago?

Burlarse de los poderosos es una de las actividades que reporta más satisfacciones a Moore. Digamos que es como esos bufones que se dedicaban a divertir a la Corte, pero que eran los únicos que podían soltarle andanadas al Rey. La diferencia es que Moore no necesita camuflarlas.

Moore forma parte de una tradición muy americana, que se encuentra tanto en la izquierda como en la derecha, la del ciudadano de provincias, idealista y honesto, que se rebela contra la corrupción de los poderosos y cómo éstos ensucian la democracia con su poder y su dinero. Desde luego, se parece más a James Stewart en "Caballero sin espada" que Angel Acebes, a pesar de lo que contaba hace una semana Pedro J. Ramírez en una de las hagiografías más cómicas que he leído en mucho tiempo.

Ya estamos en el siglo XXI y Michael Moore tiene más recursos a su alcance de los disponibles para los rebeldes de décadas atrás. Y más indignación. Por eso, Moore juega sucio cuando lo considera oportuno. Su denuncia de las conexiones de la élite norteamericana con la familia real saudí pierde fuerza al insistir en un hecho (la salida del país de los miembros de la familia de Bin Laden pocos días después del 11S) que no tiene por qué tener el tinte conspiratorio que él le da. Desgraciadamente, el exceso de celo le resta credibilidad en una denuncia sobre las relaciones entre EEUU y Arabia Saudí que han hecho con más eficacia algunos libros y medios de comunicación en los últimos doce meses.

El éxito de Fahrenheit en Europa se ha debido tanto al antiamericanismo siempre presente en nuestro continente como al gran trabajo que han hecho Bush y su gente por convencer a todo el mundo de que EEUU sí es el gigante, arrogante siempre, brutal cuando es necesario, que sus críticos describen constantemente. La gran duda es saber si Moore tendrá un éxito similar entre sus compatriotas, si la película sólo la verán los convencidos y si, por tanto, no tendrá ninguna influencia en el resultado de las elecciones de noviembre.

Porque ése es el principal objetivo de Michael Moore, conseguir que los norteamericanos despierten de este mal sueño de cuatro años y saquen de la Casa Blanca a un político que ha convencido a sus conciudadanos de que vivimos en una guerra permanente, ¿eterna?, que durará hasta el fin de los tiempos. De ahí la cita final de "1984", de George Orwell. Vivimos tiempos oscuros y necesitamos las cerillas de Michael Moore.

Is It All Just a Dream? Crítica de la película en The New York Review of Books.

Nanook and Me. Fahrenheit 9/11 and the documentary tradition. The New Yorker.

6.8.04

Bush, el orador

Lo sabía. Más tarde o más temprano, Bush iba a reconocer en público que ha declarado la guerra a los Estados Unidos de América. Ayer, en uno más de sus atormentados combates con la sintaxis, anunció que su Gobierno, al igual que los terroristas, no deja de buscar formas de dañar a su propio país:

Our enemies are innovative and resourceful, and so are we, Bush said. They never stop thinking about new ways to harm our country and our people, and neither do we.

Es decir: Nunca dejan de pensar en nuevas maneras de dañar a nuestro país y a nuestro pueblo, ni tampoco nosotros.

Los bloggers norteamericanos no han dejado escapar la oportunidad. Atrios cree que por fin Bush ha abierto su corazón a sus compatriotas:

Tenía que suceder. Estaba claro que Bush se terminaría cansando de contar una mentira detrás de otra. Así que, en un momento de rara sinceridad, finalmente contó la verdad.

No se pierdan los comentarios en el post de Atrios. Hoy es un buen día para revisar la kilométrica lista de Bushismos, así les llaman, que tiene la revista Slate. Un ejemplo:

"I'm honored to shake the hand of a brave Iraqi citizen who had his hand cut off by Saddam Hussein. Washington, D.C., May 25, 2004".


The New Yorker


Los partidarios del periodismo inteligente (a veces, pienso que son minoría en España) tienen un motivo para estar contentos. La revista The New Yorker ha superado en los primeros seis meses de este año la barrera del millón de ejemplares vendidos. Para ser exactos, 1.003.256. Y además, gana dinero, un detalle no muy habitual en su historia reciente. Hace dos años, entró en beneficios después de pasar los últimos veinte años soportando unas pérdidas gigantescas.

Sus lectores están contentos. El porcentaje de personas que renuevan su suscripción ha sido este año del 82%. Las revistas norteamericanas suelen tener una tasa de fidelidad de sus suscriptores inferior al 50%.

Y no, no lo ha hecho dando por supuesto que sus lectores son estúpidos y bajando el nivel de sus contenidos hasta dejarlos al nivel que un analfabeto funcional consideraría admisible. Nada de tetas, cotilleos, artículos sobre Jennifer Lopez, famoseo en general o personajes patéticos de los realities de TV (de esto también hay mucho en EEUU).

El caso de The New Yorker entra dentro de la categoría, no demasiado extensa, de efectos positivos del 11S. Los responsables de la redacción llegaron a la conclusión de que su público tenía una auténtica necesidad de saber cómo había podido ocurrir una matanza de tales dimensiones. Sus periodistas no se limitaron a asistir a las conferencias de prensa de la Casa Blanca o de los políticos de la oposición. Viajaron por medio mundo para intentar entender el origen de ese odio y saber si iban a funcionar las recetas tradicionales cuando el país se enfrentara a la tarea de luchar contra ese tipo de terrorismo.

Evidentemente, no escucharon a los demagogos que decían que no había que preguntarse por las razones de los terroristas ni bucear en los agujeros de los que habían salido. No eran el tipo de gente que pueda tragarse esa estupidez simplista que tanto éxito ha tenido en nuestro país que dice que los terroristas matan sencillamente cuando pueden. Parece que no se sentían liberados de eso que llaman la funesta manía de pensar.

Luego, llegó la guerra de Irak y la cuestión provocó momentos de duda cuando su punto de vista crítico quedó algo atenuado ante la disyuntiva de eliminar, o no, a una de las peores dictaduras de la historia de Oriente Medio. El director del revista, David Remnick, se declaró públicamente a favor de la guerra en un artículo de opinión firmado por él mismo. Pero eso no hizo que toda la cobertura de la revista quedara contaminada por esta declaración de principios, aunque sectores progresistas de EEUU llegaron a denunciar que The New Yorker se había vendido a la Casa Blanca.

Pero estar a favor de la guerra no les liberó de su obligación de seguir trabajando. Después del fin de la guerra, descubrieron, como muchos otros, que la guerra en realidad no había terminado y describieron con detalle el estado calamitoso en que se encontraba Irak bajo la ocupación norteamericana. Uno de sus reporteros, Seymour Hersh, descubrió que el Ejército estaba investigando los abusos y torturas que se estaban cometiendo en la prisión de Abu Gharib. E hizo algo terrible: lo contó. A partir de ese momento, resultó imposible que los militares enterraran el escándalo o lo hicieran público años después.

No todo el contenido de The New Yorker está disponible en Internet para los que no son suscriptores. De entre lo que sí está abierto, esta semana se puede celebrar el millón de lectores con un artículo del director sobre la convención demócrata: Conventional Warfare.

Antes de analizar la convención y el discurso final de Kerry, David Remnick deja claro hasta dónde llega su indignación con el actual presidente de su país:

Hay un asunto que tratar que apenas tiene que ver con lo elocuente o efectivo que estuviera John Kerry en la Convención Nacional Demócrata de la semana pasada. Lo que es mucho más importante es el hecho de que George W. Bush es el peor presidente que el país ha soportado desde Richard Nixon, y que incluso la mediocridad sería un avance. De hecho, si se consideran los pecados de la Administración de Bush, su manipulación de los servicios de inteligencia en un momento de crisis, su grotesca benevolencia con los ricos a expensas del resto de la gente, su arrogante disolución del prestigio y la influencia de EEUU en el extranjero, o su derroche negligente de los recursos naturales, se ve que son peores que el robo de medio pelo y el encubrimiento de segunda división de hace 30 años (Watergate), y por tanto, el presidente Bush sólo queda a la altura de gente como Harding, Fillmore, Pierce y Buchanan.

Evidentemente, Remnick se refiere aquí a presidentes de la historia de EEUU que no cotizan muy alto en el ranking de los mejores. Pero no sabemos si alguno de ellos es un ex alcohólico que no hizo nada digno en su vida hasta que cumplió 40 años y que después hundió, como presidente, el prestigio de su país hasta simas desconocidas gracias a una guerra vendida con mentiras.

No sé si Bush ganará o perderá las elecciones, pero lo que sí está claro es que ya no va a engañar a la revista The New Yorker. Un millón de lectores tendrán la oportunidad de comprobarlo.

5.8.04

Bruce


Bruce Springsteen da un paso al frente y se moja por el cambio político en EEUU. Hoy publica un artículo en The New York Times (Chords for Change) para pedir a sus compatriotas que luchen por unos valores distintos a los que encarna la Administración de Bush:


Like many others, in the aftermath of 9/11, I felt the country's unity. I don't remember anything quite like it. I supported the decision to enter Afghanistan and I hoped that the seriousness of the times would bring forth strength, humility and wisdom in our leaders. Instead, we dived headlong into an unnecessary war in Iraq, offering up the lives of our young men and women under circumstances that are now discredited. We ran record deficits, while simultaneously cutting and squeezing services like afterschool programs. We granted tax cuts to the richest 1 percent (corporate bigwigs, well-to-do guitar players), increasing the division of wealth that threatens to destroy our social contract with one another and render mute the promise of "one nation indivisible."


Junto a otros artistas (Pearl Jam, R.E.M., Jackson Browne y James Taylor, entre otros) realizará una gira por su país en octubre bajo la bandera Vote for Change.


El tamaño les importa


Un artículo del fundador de la CNN, Ted Turner, sobre la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en EEUU, me ha hecho pensar sobre el triste destino que afronta la TV en España (son las cosas de agosto, uno habla de lo que no sabe).

El párrafo que me ha llamado la atención se refiere a la progresiva ausencia de series y programas de calidad en EEUU:

La lista de Forbes de los 400 norteamericanos más ricos tiene una influencia negativa en la sociedad, porque hace que la gente que quiere ascender puestos en esa lista destine menos dinero a las causas benéficas. Los índices de audiencia de Nielsen (el equivalente a Sofres en España) son igualmente peligrosos, porque hacen que las compañías rechazen asustadas los buenos programas de TV que no obtienen de forma inmediata un gran éxito de audiencia. El productor Norman Lear me preguntó una vez: "¿Sabes qué es lo que arruinó a la TV?". Su respuesta: cuando The New York Times comenzó a publicar los índices de Nielsen. "Esa lista semanal se convirtió en lo único que les interesaba a todos".

Evidentemente, el análisis que hace Turner va mucho más allá de la influencia de los índices de audiencia. Pero este punto me suena conocido, muy español, por así decirlo. Y también tiene su correlato con el cine. Acabo de ver en Canal+ un excelente documental de dos horas basado en el libro "Easy Riders, Raging Bulls", recientemente traducido en España. Cuenta cómo la generación de Coppola, Scorsese, Lucas y unos cuantos más salvaron al cine de Hollywood en los años 70 para caer engullidos, después de dirigir unas cuantas obras maestras, por un mar de drogas, fracasos comerciales y la inevitable reacción de los grandes estudios.

Todo eso cambió, y con ellos la idea del director como creador absoluto, con el éxito gigantesco de "Tiburón", primero, y de "La guerra de las galaxias", después. Una productora dice en el documental que la puntilla fue cuando la revista Entertainment Weekly comenzó a publicar los resultados de la taquilla de las películas una vez a la semana.

Otra vez los índices de audiencia.

Volvemos a este lado del océano y nos preguntamos qué tiene que ver eso con la TV en España. Los directivos de TV, bueno, no sólo ellos, viven pendientes de las audiencias y no tienen paciencia para esperar que un programa tenga éxito. Puede que esto escandalice a algunas personas, pero quienes conozcan la esperanza de vida media de un directivo de TV, me refiero en el sentido profesional del término, no se sentirán muy sorprendidos.

Lo que me llama la atención es que los índices de audiencia (cuanto más, mejor, y cueste lo que cueste), han contado también para alcanzar la categoría de infalibles con la colaboración casi permanente de uno de los mayores enemigos de la actual programación televisiva: la prensa.

Hay periódicos que publican cada día los resultados de audiencia de dos días antes. Eso incluye la audiencia global de la cadena y la lista de programas más vistos. Algunos no tienen suficiente con la lista nacional y también sacan la lista de su comunidad autónoma. No importa que las secciones de TV ocupen un espacio mínimo, siempre hay sitio para las audiencias.

Los demás periódicos no ponen las listas, pero nunca pierden la oportunidad de publicar el dato de audiencia de un programa, a veces hasta en la propia crítica, lo que da lugar a situaciones chocantes. Un crítico coloca un programa en el punto más bajo de la inteligencia humana, y en la última frase del artículo aparece entre paréntesis que ha obtenido un gran éxito de público. La conclusión es obvia: alguien es imbécil, el crítico o el público.

Si los periódicos insisten en informar de forma destacada y constantemente de las audiencias de los programas, ¿por qué se quejan de que la audiencia sea el único baremo que establezca qué programas sobreviven y cuáles desaparecen?

¿Son ellos, como le explicaron a Ted Turner en el caso de The New York Times y los índices Nielsen, los que han colaborado de forma desinteresada para arruinar la TV?

http://www.washingtonmonthly.com/features/2004/0407.turner.html

4.8.04

American Soldier

El general Tommy Franks dirigió las operaciones militares en Afganistán e Irak, como jefe del Mando Central con base en Qatar, hasta su reciente jubilación. Ahora ha escrito sus memorias bajo el original título de "American Soldier".

En una entrevista en la revista Time, le preguntan por algunos de los obstáculos y errores que han perseguido a las tropas norteamericanas durante la ocupación de Irak:

Pregunta: ¿No tendría una superpotencia que haber podido devolver la electricidad a Irak después de más de estar más de un año intentándolo?

Respuesta: Es decepcionante. Uno podía esperar que los iraquíes fueran a compartir la responsabilidad y a conseguirlo rápidamente, pero la realidad es que prefirieron no hacerlo. No han asumido la responsabilidad tan rápidamente como yo había esperado.


A ver si lo he entendido, Tommy. Los norteamericanos no han podido devolver un suministro regular de electricidad a Irak por culpa de los propios iraquíes. ¿Es así?

Si el Ejército del que salieron generales como Eisenhower y Marshall produce ahora tipos tan brillantes como Franks, creo que es mejor que confíen más en las armas. Son más inteligentes.

3.8.04

La Casa Blanca tampoco miente

A John Kerry el impacto por su nominación en la convención demócrata le ha durado unos días. La nueva alerta por la amenaza de atentados de Al Qaeda le ha sacado de las páginas de los periódicos. ¿Manipulación política? ¿Mala suerte? Eso parecía cuando el secretario de Seguridad Interior, Thomas Ridge, anunció el domingo que tenían nuevos datos que hacían temer que Al Qaeda tenía vigilados varios edificios públicos en la costa este del país, con planos incluidos.

La información provenía de ordenadores portátiles y discos encontrados a un miembro de la organización de Osama Bin Laden en los últimos días. Cuando los datos encontrados en los ordenadores comenzaron a ser traducidos, las autoridades pusieron otra vez en las calles de Nueva York a los policías armados de fusiles de asalto.

Hasta que hoy dos periódicos nos han contado que esa información es en realidad antigua. Se remonta a antes de los atentados del 11 de septiembre, fue entonces cuando fue recogida y enviada a Afganistán y la mayor parte de ella no proviene de una vigilancia directa, sobre el terreno, realizada por terroristas de Al Qaeda. Fue conseguida a través de Internet y es información que está al alcance del público:

Much of the information that led the authorities to raise the terror alert at several large financial institutions in the New York City and Washington areas was three or four years old, intelligence and law enforcement officials said on Monday. They reported that they had not yet found concrete evidence that a terrorist plot or preparatory surveillance operations were still under way.

Algunas fuentes de los servicios de seguridad, citados por estos periódicos sencillamente no saben por qué tenían que sacar a los policías a la calle:

"There is nothing right now that we're hearing that is new," said one senior law enforcement official who was briefed on the alert. "Why did we go to this level?... I still don't know that."

Ridge ha tenido que convocar otra conferencia de prensa para reconocer que las noticias publicadas por The New York Times y The Washington Post son ciertas, aunque ha insistido en que eran lo suficientemente graves como para tomar medidas. La Casa Blanca no ha mentido (como Acebes). Ha sido sólo una casualidad. Es el azar, que gobierna nuestras vidas.

NOTA POSTERIOR: Si no fuera por bloggers como
Atrios, los políticos como Ridge a veces se irían de rositas. ¿Manipula la Casa Blanca la lucha contra el terrorismo en su beneficio? En absoluto, no insista, por favor. Veamos lo que Ridge dijo hace unos días cuando anunció la nueva amenaza de Al Qaeda y cómo se habían conseguido esas pistas:

But we must understand that the kind of information available to us today is the result of the President's leadership in the war against terror.

El crimen en horario de máxima audiencia

Llega agosto, vuelvo al trabajo y una de las primeras imágenes que veo en los monitores de TV es la de un camionero turco arrodillado junto a un hombre que le apunta a la cabeza con una pistola. Segundos después, el secuestrador dispara y mata al rehén, aunque las cadenas de TV nos ahorran ese momento y congelan la imagen.

La imagen se ha convertido en una reiteración. Semanas atrás, eran occidentales y asiáticos las víctimas de los secuestros en Irak. Ahora, también hay musulmanes entre los objetivos. Lo que no cambia es la grabación del asesinato. Si Al Jazeera se muestra reticente a difundir las imágenes completas, siempre queda alguna web desconocida que las hace circular por todo el mundo. En el momento en que las grandes agencias las colocan en sus envíos diarios, están disponibles para su emisión en cualquier televisión del planeta. La decisión de emitirlas queda a criterio de cada canal.

Are terrorists hijacking the news? se preguntaba hace dos semanas en el San Francisco Chronicle Richard Eisendorf. La pregunta, como mínimo, requiere una reflexión, más allá de si se deben emitir todas las imágenes o editarlas para eliminar los instantes más terribles. ¿Están colaborando involuntariamente los periodistas con los secuestradores? Eisendorf está convencido de que sí lo están haciendo:

"Los secuestros actuales llegan con un giro añadido. Se ven acompañados de una macabra y bien preparada campaña de relaciones públicas, cuidadosamente orquestada para propagar el miedo, con el objetivo de persuadir a los líderes de los países para que salgan de Irak.

Los medios de comunicación de todo el mundo recogen cada palabra de los secuestradores, amplifican su mensaje y les entregan una victoria mucho mayor que el impacto directo de su brutal acto".


Esto último es indudablemente cierto. Si ese camionero hubiera sido asesinado en una emboscada en la carretera, lo que siempre plantea menos dificultades técnicas que un secuestro, su repercusión en los medios de comunicación españoles, por ejemplo, sería muy reducida o casi inexistente. Sería una cifra más en la larga lista de muertes violentas en Irak. Es probable que ni siquiera hubiera imágenes, aunque sólo fuera del lugar de la emboscada.

Con el secuestro, y las imágenes del rehén amordazado, el anuncio de su inminente ejecución y el asesinato posterior, los secuestradores se garantizan tiempo de antena. Casi nadie se resiste a no dar esas imágenes. Es una noticia, tiene lugar en un país del que dependen muchas cosas importantes y la imagen es espectacular. No es agradable, como no lo son las imágenes de incendios, inundaciones y otras catástrofes de origen humano o natural, pero es espectacular, porque hace que el espectador reaccione. Con horror.

Eisendorf cree que la atención periodística ha sustituido a las negociaciones como la recompensa a la que aspiran los secuestradores. La cobertura de estos crímenes provoca la realización de nuevos secuestros, para los que hay muchos candidatos disponibles.

Siempre he pensado que los que dicen que si no se informara del terrorismo, los terroristas terminarían por desaparecer son una banda de idiotas indocumentados. Lo único que ocurriría sería que los atentados aumentarían en número y gravedad. Pero tampoco se puede negar la evidencia en el caso de Irak, que nos dice que las imágenes de los secuestros están siendo utilizados para influir en la opinión pública internacional.

Ocultar una noticia nunca es una alternativa razonable para los periodistas. Sin embargo, mostrarla por completo, incluidas en este caso las imágenes, no tiene por qué ser la única alternativa deseable. Por eso, algunos opinan que si hay que darlas, si de verdad es imprescindible emitirlas, debería hacerse sin cortes y mostrar todo el horror de ver a un rehén degollado o con un tiro en la cabeza.

Pero hemos eliminado los momentos más atroces y así pensamos que ahorramos al espectador lo peor. Y pensamos que así acallamos nuestra conciencia o nuestro sentido del buen gusto. No es suficiente.