6.7.04

El botijo

He visto en un andén del Metro un gran anuncio publicitario en el que el Ministerio de Sanidad intenta concienciar a la gente para que cuide de las personas mayores durante la próxima ola de calor. Un hombre da de beber a su madre mientras apoya una mano en su hombro. Al actor le han dicho que ponga rostro de estar preocupado, pero le ha salido un gesto de cabreo. Bebe, parece que le dice, no sea que me vayas a dar un susto. El anuncio nos advierte que las precauciones más sencillas son las que sirven para evitar una mortandad entre las personas mayores tan alta como la del año pasado.

Para que no nos quede ninguna duda, en la parte superior del anuncio, hay tres fotos: un sombrero de paja, una ducha y un botijo. Sí, un botijo. Por lo visto, no hay nada como la tecnología de baja intensidad para resolver estos problemas.

El anuncio tiene un cierto aire aznariano. Frente a esas culturas en retroceso que apuestan por la excepción cultural y otros embustes afrancesados, a España siempre le queda el botijo para defender a sus mayores. Además, los inmigrantes vienen de países en los que están acostumbrados a este calor, así que los españoles, para no quedar en inferioridad de condiciones, necesitan tener a mano el botijo como última línea de defensa.

También hay otras lecturas. El Ministerio se gasta decenas de miles de euros para recordarnos que un botijo a mano puede salvar vidas. A veces, creo que el Estado piensa que somos idiotas. O igual es que el Estado está lleno de idiotas.