19.6.04

Visite nuestra prisión

Al final, va a resultar que toda la Administración norteamericana, incluidos los bedeles, visitó la prisión iraquí de Abu Ghraib y nadie se enteró de lo que estaba pasando dentro. El último VIP que añadir a la lista es Frances Townsend, que por entonces era la principal asesora para la lucha antiterrorista de la consejera de seguridad nacional, Condoleezza Rice. USA Today lo ha sabido graciasal tener acceso a la declaración jurada del teniente coronel Steven Jordan, uno de los responsables de la inteligencia militar, y por tanto de los interrogatorios, dentro de la cárcel.

En esta visita, como en otras comunicaciones, los mandos políticos y militares presionaron a los oficiales para que sacaran de los detenidos más información con la que hacer frente a los ataques de la resistencia:

Jordan, the top military intelligence officer at Abu Ghraib, described "instances where I feel that there was additional pressure" to get information from detainees, including a visit to the prison last fall by an aide to Rice that was "purely on detainee operations and reporting." And he said he was reminded of the need to improve the intelligence output of the prison "many, many, many times".

Frances Townsend ha reconocido que pasó dos horas en la prisión en noviembre, que visitó durante 15 minutos la zona en la que se interrogaba a los presos, pero que no hubo presiones.

La credibilidad de Jordan, como la de otros oficiales interrogados en la investigación, está bajo sospecha. Tanto él como su inmediato superior, el coronel Thomas Pappas, insisten en que no fueron testigos de ningún abuso, a pesar de que Jordan nunca abandonaba la prisión. Sin embargo, la referencia a las presiones desde arriba es similar a las declaraciones de muchos otros militares.

Pappas le comentó a Jordan que los peces gordos estaban muy interesados en la información que se obtenía de los interrogatorios, no sólo los generales en Irak, sino también los altos cargos en Washington, incluidos el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y los jefes de la CIA.

Jordan explica en su declaración que llegó a un acuerdo con los agentes de la CIA que operaban en la prisión para ocultar a ciertos detenidos de las inspecciones de la Cruz Roja. Uno de esos presos murió durante los interrogatorios, un caso que la CIA aún está investigando. Pappas y Jordan están muy interesados en el desenlace de esa investigación. Jordan ha declarado que Pappas le dijo que no tenía ninguna intención de cargar con el muerto: "Si yo caigo, no lo voy a hacer solo. Esos tipos de Langley (de la CIA) caerán conmigo".