2.6.04

Se llevaban superbien, luego...

El Mundo continúa con su estrategia de (des)información sobre la autoría de los atentados del 11M. A falta de nuevos artículos sobre la implicación del peligroso integrista saudí Rafael Al-Vera, en los últimos dos días nos estamos desayunando con las conexiones entre ETA y los terroristas islamistas. Ayer echaron mano de una carta enviada por un taimado árabe al preso etarra Urrusolo Sistiaga en, atención a la fecha, septiembre del 2001. El remitente de la carta decía estar preparando la operación Sable Samurai. El nombre impresiona bastante, pero una búsqueda por Google de este nombre no sirve de mucho, aunque permite comprar una bonita katana por 125 dólares.

Además, sacaban a colación los delirios del asesino profesional De Juana Chaos, a cuenta de lo bonito que sería que hubiera atentados marroquíes en Ceuta y Melilla.

Hoy la alarma crece por momentos con el titular: "Un documento secreto revela contactos entre el entorno de ETA y un dirigente del GIA". Los "contactos" son conversaciones en la cárcel entre un preso del GIA argelino y un dirigente de Jarrai. Atentos otra vez a la fecha: septiembre del 2001. El nivel intelectual del preso etarra puede detectarse en sus comentarios sobre el argelino:

"Tiene unas ganas de matar yanquis que mecagüen la leche. ¡Increíble! Es un tío superserio. Este es de los que, en cuanto salga, va con una bomba encima. Yo me llevo superbien con él".

Chachi piruli. Dos superterroristas que se llevan superbien charlan en el patio de la prisión sobre sus superbombas. Es normal que los servicios de seguridad se sintieran alarmados e informaran al Gobierno de estos "contactos".

Sí, el Gobierno fue informado. Dice el artículo que esta conversación estaba en un documento que "los servicios de información trasladaron al Gobierno al día siguiente de los atentados del 11M". Uno está dispuesto a creer muchas cosas sobre la pérdida de masa cerebral de los políticos cuando están en el poder, pero todo tiene un límite. No me puedo creer que Aznar y Acebes se embarcaran en una suicida carrera por adjudicar el atentado a ETA (que les llevaría a la derrota electoral) basándose en conversaciones de patio de cárcel entre dos terroristas que se llevaban "superbien"... tres años antes.

Lo que me lleva a pensar que alguien ha comenzado ya a desclasificar secretos oficiales antes de que la comisión de investigación eche a andar. Quizá Bono se resista a enviarlos al Congreso, así que es mejor ahorrarle el trabajo con el sencillo método de entregarlos a El Mundo.

Sobre la relación causa-efecto


El fiscal general de EEUU, John Ashcroft, ha alentado el miedo de sus compatriotas a un atentado de Al Qaeda antes de las elecciones de noviembre con la intención de alterar el resultado electoral, como ocurrió en Madrid. Al menos, eso decía este austero político al que turbaba tanto la visión de los pechos de unas estatuas de mármol que ordenó taparlas con un manto.

Quizá a fuerza de repetirlo, nos convenzamos todos de que los terroristas del 11M tenían perfectamente claro lo que iba a pasar tras el atentado, algo que desconocían los dirigentes de los partidos y medios de comunicación españoles. Arcadi Espada recordaba hace unos días (post del 28 de mayo) la falta de relación causa-efecto:

Hasta ahora no hay ningún dato que indique que los autores del atentado de Madrid lo cometieron pensando en la influencia que pudiera tener sobre las elecciones. Tampoco lo que ocurre antes que es forzosamente causa de.

The New York Times se hacía el domingo unas preguntas sobre lo que sabemos y lo que no sabemos sobre Al Qaeda, What Is (Un)Known About Al Qaeda in America, y había una cuestión sobre el 11M:

¿Qué sabíamos del atentado contra los trenes de Madrid? ¿Hubo un aumento de comunicaciones (entre terroristas) antes de los atentados? ¿Y después?

El atentado de Madrid fue importante en muchos aspectos. Demostró que un grupo extremista local podía realizar un gran y preciso atentado, aparentemente sin instrucciones específicas o autorización de la estructura de mando central de Al Qaeda.

Después del atentado, fuentes oficiales dicen que detectaron "charlas", un término que se refiere a las comunicaciones detectadas por los servicios de inteligencia, en las que se apreciaba que los extremistas habían quedado sorprendidos por el impacto político del atentado, que ayudó a derrotar al Gobierno español. Al Qaeda considera que los atentados en España son un éxito que puede repetirse en EEUU.


A estas alturas, quizá poco importe la discusión sobre si los terroristas conocían o no las consecuencias de las bombas en los ánimos de más de veinte millones de votantes, o si El Tunecino era lector de ABC u oyente de la SER. Después de repetir tantas veces que los españoles se rindieron ante los terroristas, es normal que los miembros de Al Qaeda, incluso los que tienen duro el oído, ya sepan que como mínimo merece la pena probar si es verdad eso que repiten con tanta insistencia los políticos y comentaristas conservadores de EEUU.