5.6.04

¿Quién está perdiendo en Afganistán?

Se acerca la fecha de elecciones en Afganistán, están previstas para septiembre, y las perspectivas continúan siendo sombrías. Cada semana hay noticias de combates entre las tropas norteamericanas y lo que se denomina habitualmente restos de las fuerzas talibanes (unos restos que no terminan de desaparecer).

La ONU ya tuvo que retrasar los comicios por el retraso en registrar a los votantes. Los equipos de Naciones Unidas tienen grandes dificultades para desplazarse por el país, por donde aún transitan sin problemas talibanes, delincuentes y narcotraficantes. Cinco miembros de Médicos sin Fronteras (tres occidentales y dos afganos) fueron asesinados hace unos días en una emboscada. Su vehículo llevaba los distintivos de la organización. No fue una confusión, como confirmó más tarde un portavoz talibán, sino un ataque deliberado contra una ONG independiente. MSF ha decidido suspender su trabajo en Afganistán por la falta de seguridad.

Una de las condiciones para aumentar esa seguridad es el desarme de las milicias. Según el diario canadiense The Globe and Mail, el proyecto de la ONU está fracasando:

But the project, which began last fall and includes $14-million in assistance from the Canadian government, has faltered badly. Powerful warlords are reluctant to co-operate, soldiers feel betrayed, and the probability is receding that Afghanistan will be secure by September, when voting is to occur.

"It's a big failure," said Andrew Wilder, head of the Afghanistan Research and Evaluation Unit think-tank, adding that there is little hope of rebuilding Afghanistan when the rule of the gun prevails beyond Kabul, the capital.

Todas estas noticias explican titulares como el que he visto esta semana en un periódico norteamericano: US is lost in Afghanistan. Lo verdaderamente sorprendente es el nombre del autor de ese artículo: el comentarista conservador Robert Novak. Así comienza:

The handful of valiant American warriors fighting the ''other'' war in Afghanistan is not a happy band of brothers. They are undermanned and feel neglected, lack confidence in their generals and are disgusted by Afghan political leadership. Most important, they are appalled by the immense but fruitless effort to find Osama bin Laden for purposes of U.S. politics.

Novak, que dice tener buenas fuentes en el Ejército y los servicios de inteligencia, es un receptor habitual de filtraciones procedentes de la Casa Blanca. En esta ocasión, se ha salido del guión para criticar la forma en que EEUU está llevando a cabo la guerra con Al Qaeda en tierras afganas. Con su artículo, Novak pretende ayudar a los soldados que luchan en Afganistán para que se les entreguen los medios necesarios. En la práctica, es una crítica directa a la política norteamericana en aquel país, todavía confiada en que unas elecciones libres en Afganistán (las primeras de su historia) le den a Bush un triunfo muy necesario a menos de tres meses de otras elecciones, las suyas.